domingo, 30 de abril de 2017

La Feria Internacional del Libro del Cusco ya no será más en una cochera






Gracias a la iniciativa de los escritores, editores, clubes de lectura, y libreros cusqueños; y al valioso apoyo de la (UNSAAC) Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, y la Municipalidad Provincial de Cusco, la Feria Internacional del Libro de Cusco se realizará en la Plaza de Armas Haukaypata.

La IV FIL Cusco se inaugurará el 25 de agosto con el nombre del célebre escritor indigenista Narciso Arestegui Zuzunaga.

Esta vez los organizadores sí incluirán en sus mesas de presentación, y en las conferencias a los autores cusqueños, eso sin dejar las participaciones de autores nacionales, e internacionales.

A diferencia de la camarilla argollera que el año pasado tuvo la incapacidad de organizar una feria del libro deplorable, con autores reciclados de la capital limeña; y que en el colmo de todo, funcionó en la cochera del 3er nivel de un mall cusqueño.

No olviden que uno de los personajes de aquella camarilla, que incluso fue sub director de la DDC Cusco del ministerio de Cultura fue el escritor Luis Nieto Degregori, que manejó a su antojo las iniciativas culturales en Cusco, y cuyo órgano de control del Ministerio de Cultura brilló por su ausencia; felizmente, aquellos malos elementos han sido separados de la institución.

La Feria Internacional del Libro Narciso Arestegui Zuzunaga abrirá sus puertas al público en general en la ciudad imperial, del 25 de agosto al 4 de septiembre de 2017, y sin duda será un verdadero evento cultural inclusivo, y además de buen nivel; pues, los verdaderos agentes y protagonistas del mundo librero cusqueño vienen trabajando en algo que solo ellos conocen, sin afán de figuración, y sin apetito lucrativo.



Los regalos: una obra teatral sin palabras






El colectivo Teatro Físico vuelve a la carga y presenta nuevamente su obra Los regalos, en el centro cultural de la Universidad de Lima

La historia es familiar, son tres personajes: el padre y dos hermanos que alternan sus cotidianeidades con profundos recuerdos que alimentan los desencuentros.

Lo curioso y especial de esta obra galardonada con el Premio del Público en el Festival Arena of Young Arts 2016, en Alemania, y del Premio Oficio Crítico en la categoría de mejor director, es la forma novedosa cómo el director Fernando Castro la planteó. 

En Los regalos no hay palabras, no hay diálogos. El lenguaje que transcurre en la puesta es netamente corporal, y apela a las emociones que solamente el cuerpo puede expresar.
Sin duda, la propuesta de Castro además de audaz es sumamente reveladora.


El dato:

Obra: Los regalos

Compañía de Teatro Físico.

Director: Fernando Castro.

Actores: Eduardo Cardozo, Diego Sakuray y Miquel de la Rocha.

Las presentaciones son de jueves a lunes a las 20:30 horas, y los domingos a las 19:00 horas.

Lugar: Centro Cultural de la Universidad de Lima (avenida Javier Prado Este 4600, Santiago de Surco).

Temporada: Va hasta el lunes 8 de mayo de 2017
Precios: general S/. 50, jubilados S/. 35, estudiantes S/. 25.


“El aullar de las hormigas es reeditada después de 14 años”







El fin de semana se presentó El aullar de las hormigas del escritor chimbotano Ítalo Morales editado por el sello Estruendomudo.

El género del microrrelato es poco utilizado por algunos autores, por la complejidad de su discurso breve, pero que a su vez apela a la totalidad de la argumentación temática. Sin embargo, Morales ha sabido conciliar con dicho género a través de su pluma corta pero ilimitada, que juega con la alegoría de las imágenes poéticas que le dan a sus historias una gran riqueza narrativa.

A propósito de dicha presentación, esta se llevó a cabo en la Feria La Indepediente del ministerio de Cultura.


Cabe mencionar que la Feria La Independiente es la primera feria de editoriales peruanas y será hasta el 30 de abril; sin embargo, hasta el momento la feria se ha mostrado algo desierta. Quizá, una de las causas es, que si bien la entrada a la misma es gratuita, en el momento que el público ingresa a los accesos del Mincul, el personal de seguridad se muestra muy riguroso y nada amistoso; asimismo, para llegar a la Sala Kuélap donde se desarrolla el evento, es algo complicado.

sábado, 29 de abril de 2017

El ministerio de Cultura ¿lanza un premio que ya existe?




El ministro de Cultura Salvador del Solar dio una conferencia de prensa para lanzar el Premio Nacional de Cultura.

Él además mencionó que acaba de volver de Grecia en una visita representativa en el Primer Foro de civilizaciones Antiguas.

Asimismo cabe preguntarse ¿por qué el ministro lanza este premio nacional? Si ya todos conocen que aquel premio se ha reanudado después de 30 años; ya que en la última edición en 1983 se le concedió al escritor Julio Ramón Ribeyro.

Felizmente en el año 2012 aquel premio vio la luz nuevamente gracias al nuevo ministerio de Cultura; y los ganadores fueron en la categoría creatividad: el artista visual Christian Bendayán; en la categoría Buenas practicas institucionales: la asociación Arenas y Esteras, y en la categoría trayectorias: Gustavo Gutiérrez.

Así que señor ministro Salvador, no venga a publicitar con bombos y platillos un concurso que ya existe, y que ya no necesita de publicidad; ergo,para observar sus bases, y sus categorías, basta solo con ingresar al portal institucional del ministerio y punto.





Un elefante blanco llamado Museo Metropolitano de Lima



El peor enemigo del alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio es la cultura. Lo demostró siempre; y el mayor detonante de aquel aborrecimiento se dio al principio de su nueva gestión, cuando ordenó borrar los murales artísticos alrededor de las arterias del centro histórico de la capital. Incluso, hasta el día de hoy, no tiene un adecuado plan de trabajo con respecto a cultura en la comuna limeña.

No obstante, en su segunda gestión en 2010, él mismo fue quien creó el Museo Metropolitano de Lima (MET) (obra que en principio proyectó un costo de 35 millones; y finalmente costó más de 43 millones de soles), en el recinto donde antes funcionaba el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Posteriormente, en la gestión de la alcaldesa Susana Villarán a fines de 2011 se inauguró aquel museo, y continuó siendo un saludo a la bandera; pues, apenas funcionaba el 50% de las salas audiovisuales construidas que estaban destinadas a proyectar la antigua cultura de Lima. 

Ha pasado el tiempo, y el  museo fue cerrado porque al alcalde a sugerencia de su asesora Milagros Esquivel García se le ocurrió refaccionarlo para nuevamente ponerlo en funcionamiento. Por ello, se realizó una licitación pública por un monto que sobrepasa los 3 millones y medio de soles, y ¿quién creen que ganó? Nada menos que la empresa del cineasta Luis Llosa, Iguana Producciones. El hecho es que la Contraloría (que casi no controla nada) está auditando dicho procedimiento y entre otras extrañezas, encontró que la buena pro se realizó con un comité especial nada calificado.

Pero como para aplacar las miradas criticas ante esta funesta gestión cultural de dicha administración, acaban de anunciar que el Museo Metropolitano de Lima abrirá sus puertas el 18 de mayo; ¿Será cierto eso?



miércoles, 31 de diciembre de 2014

ALINA GADEA: "LA FICCIÓN MUCHAS VECES EXPLICA MEJOR LA VIDA"



Se terminó el año, y éste estuvo plagado de algunas interesantes publicaciones. Entre ellas está La casa muerta (Altazor, julio 2014), una novela corta que es la extensión de un afortunado cuento que ganó el Copé Bronce en la Bienal de Cuento de Petroperú en el año 2007.

¿Acaso existen las casas muertas? Probablemente muchos de los que estamos inmersos en ese feroz ejercicio de “consumo” en una sociedad altamente competitiva, ni siquiera seamos capaces de vislumbrar que existen entes muertos, aunque sean personas, aunque sean animales, y aunque sean casas.

En esta historia que ha vuelto con mayor fuerza para mostrarnos los ímpetus de la arquitecta Mariela Ramos, en su lucha interna con sus irrefrenables deseos, y sus ganas de renunciar a todo lo que se dicta como normal, la autora Alina Gadea, no duda en despojarse de esos cotidianos miedos que casi siempre persiguen a los autores, y se lanza llanamente, para confirmarnos que las patologías psicológicas, los enfrentamientos y coqueteos con la muerte, y los impulsos eróticos mantenidos en silencio, son parte de la cotidianidad de cada ser que se precie de respirar.

Aquella mañana medianamente fría, luego de serpentear el malecón, llegué, y me detuve justamente en el centro de la estrella, que dividía las callecitas miraflorinas, y ahí estaba ella esperándome, radiante, con inmensas ganas de conversar de la casa, de las interioridades humanas, de su paso por la literatura…

Alina ¿Por qué prolongaste el cuento La casa muerta a una novela?

Es que es un tema muy arraigado en mí. Lo que sucede en ese cuento, me tomó mucho tiempo procesarlo, y hubo una serie de fantasmas que me inquietaron sobre ese mundo encerrado en una casa decadente, por eso demoré mucho hacer el cuento, entonces, después de ganar el premio, me siguieron latiendo más inquietudes asociadas al mismo tema, y sentía que debía de bucear un poco más en esas profundidades, y quería exorcizar más demonios sobre eso, e incluir como otras historias, y otros personajes dentro de esa sola historia, y que no quedara todo metido dentro de esa casa, sino, que hubiera algo adicional, como el tema urbanístico que no podía entrar dentro del cuento. Y pensé entonces, en esta situación de Lima, que se transforma, con todos esos elementos caóticos, y de las casas que están desapareciendo, y la ciudad en sí, que es un poco muerta, porque está hecha muy disparatadamente, y ha crecido con una voracidad comercial, y nos muestra calles muy poco armoniosas, con construcciones muy disimiles. 

Por eso quise sacar de esa casa encerrada a la arquitecta Ramos, porque quería reivindicarla como mujer, y que hubiera muy sutilmente algún impulso erótico que la haga salirse de eso, y no solamente el haberse realizado profesionalmente, sino que también, salga de ese encierro, y que no quede solamente como un mero alter-ego de la señora esperpéntica.

Ahí el tema urbanístico es recurrente. Tú como amante de lo tradicional ¿Qué opinas del actual boom inmobiliario que está copando la ciudad de edificios?   

Justamente, ese era otro de los demonios que me azuzaban por dentro, porque nosotros hemos visto la trasformación de esta ciudad. Barranco, Miraflores, y el centro de Lima se han ido desmoronando en pro de un beneficio económico de alguien, y no han tomado en cuenta los espacios verdes, que cada vez son menores, en especial, los espacios públicos.
Yo pienso que una ciudad tiene que ofrecer algo más, y acoger a la gente. No puede ser que sea una ciudad que saquee, porque una ciudad siempre tiene algo qué ofrecer, sin necesidad de consumir y gastar, así deben ser los espacios comunes, las calles, y los parques, que hoy se han convertido en una especie de pasadizo, y eso influye en nuestra psiquis, y en nuestra sensación de vida, porque todos esos lugares deberían ser armoniosos, pues, hay una anti-estética ahí, y sumado con el terrible trafico automotriz, te da un lugar enloquecedor.

Volviendo a la novela; si bien tienes delineados a los personajes con un perfil definido, la propia casa se convierte en un personaje que habla y siente. ¿Este personaje te lo propusiste, o fue fluyendo durante la escritura?

Me parece bien que lo hayas percibido así, porque efectivamente, la casa es el personaje central, en realidad es la protagonista, es una casa muerta que revive.  No sé si me lo propuse, o fue una mezcla de las dos cosas, porque lo que me llevó a idear todos estos personajes y esta historia, fue en sí una casa, y al ver su decadencia, y la vida que antes había albergado, y que ya no albergaba, y esa ansiedad, literaria que tienen los espacios decadentes que te hacen imaginar y sentir qué puede haber ocurrido dentro de esos muros, en cien años, cuántas vidas, cuántas muertes, cuántos nacimientos; la convierte en una persona vieja a punto de morir, y que a diferencia de las personas, una vez muerta, uno la puede resucitar.

En tus escrituras existe una marca. El tema intimista y psicológico, a veces distorsionado, fuera de lo racional. ¿Cuál fue tu mayor fuente, para que hayas logrado plasmar temas tan complejos, como los interiores del ser humano?

A mí me gusta exactamente la interioridad, lo psicológico, pues, hay escritores que son más externos, no sé de dónde viene, o sí es parte de mi sensibilidad, o mi historial de vivencias, aunque, también las lecturas me jalan más por ahí. Me gusta mucho lo que escribió José Donoso por toda esa complejidad que tiene, y que encierra decadencia, insatisfacción, vejez y monstruosidad, y las interioridades de sus personajes, lo irreflexivo, y lo emocional.
Hay una serie de escritores de esas características, como Cortázar, por ejemplo;  y otro que también me impresiona es Faulkner con todos esos monólogos internos, y el fluir de la conciencia, y que no se detiene nunca. Es como un retrato de nuestro pensamiento, ese mundo que funciona dentro de la conciencia, esos relatos que tienen que ver mucho con lo que sucede dentro de las conciencias de los personajes más que en lo externo, y eso me atrae mucho, y me parece muy interesante el mundo que se desarrolla dentro de las personas.   

¿Dónde se te complicó más la vida, escribiendo cuentos, o novela? 

Son procesos muy distintos, porque el cuento tiene que cerrar perfectamente como la tapita de una cajita, y tiene que hacer clic, algo muy parecido a la poesía; tiene una concisión, nada le puede sobrar ni faltar, pero eso no lo hace más fácil, y como tiene un aliento algo más corto, efectivamente, se escribe con más rapidez, y por eso es más contundente, pues, hay cuentos que se pueden escribir en una sola sentada, sin embargo, la novela me parece mucho más interesante, porque te permite fluir más, e ir y retroceder en el tiempo, y en las conciencias de los personajes.
La estructura puede ser muy diversa, y todos estos temas de los flashbacks, y los fragmentos, o los meandros por los que va la trama, y cómo puede expandirse, e incluso regresar; todo eso me parece bien interesante, aunque requiere más trabajo, y va a demandar mucho más tiempo, es por eso que me identifico más con la novela.

¿Qué te da la literatura, cómo vivirías sin ella?

La literatura es la que te permite volar, y te saca toda esa “chatura” de la vida cotidiana, y del diario sufrir, de lo práctico, lo utilitario, lo programado, de lo que está establecido y es paramétrico. La literatura es lo contrario del parámetro, es la libertad total. Pienso que toda la gente debería leer porque es una forma de aprender a entender mejor la propia vida, y te da una visión del mundo mucho más profunda y sensible.
La ficción muchas veces explica mejor lo que es la vida, que la realidad misma. Un texto histórico y sociológico, o antropológico puede ser muy denso y pesado, pero una vez que tú le pones el componente de la ficción, se entiende mejor, y eso sucede porque te acerca más a tus emociones, y se vuelve menos denso y más humano, porque siempre nos identificamos con lo que leemos.

¿Y qué se pierde el que no consume literatura?

Se pierde todo, porque no va a tener la oportunidad de realizar ese ejercicio que consiste en aprender y comprender al mundo. Todo ese proceso te obliga a imaginar, a retener, a suponer y a completar ese 50% que te haya dicho el escritor. Todo ello es muy rico intelectualmente.

¿Qué es lo que más te incomoda de la modernidad?
Pienso que el mundo se está yendo por un camino demasiado practico. Y si bien el tema cibernético es una maravilla de herramienta, todo tiene un límite, y el mundo tiene que entender que no todo debería ser digerido por una máquina, y eso tiene que ver con la modernidad que hoy se encuentra más ligada a lo comercial, lo inmediato y lo práctico. Entonces, debemos cultivar algo que nos alimente más por dentro.

Hablando de procesos creativos, hay escritores que escriben de mil, y una forma, unos lo hacen de madrugada, otros con música, otros siempre aislados ¿Cómo es tu proceso creativo?

Es curioso. Cada persona es un mundo, y tiene una forma de crear y entender. En lo que a mí respecta, el proceso creativo es largo, y hay un cúmulo de sensaciones que encierro por dentro y que a veces agobian e inquietan. El escritor es una persona que anda incomoda con la vida, y no es satisfecha del todo, por eso observa mucho, y quiere ordenar y explicar el caos que sufre el mundo.

En mi caso hay una primera parte irracional, que la siento antes de acercarme a la maquina o al papel, y luego, viene el momento en que mis ideas rebalsan, entonces, me siento y fluyen de la manera más irracional. Eso puede ser en cualquier momento, y finalmente, una última fase, que es la más metódica y organizada, en la que trabajo muchas horas al día, y se vuelve racional, mecánica  y trabajosa. Allí ordeno todo eso flujo de absurdos que salieron de mi interior, y emprendo un horario de oficina, desde la mañana hasta la noche.

Existen escritores que afirman que lo hacen para ellos mismos, porque se sienten bien, y eso les hace vivir a plenitud, aunque no les interese publicar. Los detractores opinan que eso es una farsa, porque sostienen que en el fondo un autor escribe para que el mundo lo lea. ¿Qué opinas de ellos?

Yo creo que es una mezcla de las dos mentalidades. Aunque considero que uno escribe más para sí mismo, que para que te lean.  Ahora, el hecho que te lean es más una consecuencia de lo que tú hiciste para ti mismo, porque tenías la necesidad imperiosa de contar eso que te afecta demasiado, para luego ordenarlo y sistematizarlo. Y después de haberlo hecho, intentarás traducirlo para que sea comprensible para los demás, porque finalmente estás contando algo, y en algún momento, alguien lo debe oír, o leer, porque sino significaría algo que no ha nacido, y encerrarlo en un cajón sería no presentarlo a la vida.

Y como escribir es un oficio tan solitario y tan loco, llega un momento en que tú terminas compartiendo tu obra, sabiendo que luego la persona que lo leerá, va a completar adicionalmente lo que tú has querido decir de acuerdo a sus vivencias personales.

Hay personas que ingresan a un taller literario de cuatro meses, e inmediatamente se lanzan con una editorial y publican de inmediato.

Eso no debe ser, porque el proceso creativo es muy largo. Es como pintar un cuadro, yo no creo que un artista coja un lienzo y lo haga e un día, y ya está, porque ahí hay un proceso interno muy grande, en la persona.
Los talleres pueden ayudar mucho porque te dan luces sobre técnicas narrativas, recursos, figuras, y estilos, pero, en definitiva, no creo que cualquier persona al salir de un taller pueda o deba publicar de esa manera, pues, qué sentido tendría un negocio editorial así. Yo pienso que nada relacionado con la escritura debería ser un negocio, y el que crea que esto se trata de ganar dinero no debe escribir.
Los que escribimos no debemos pensar en eso, pero, si luego termina siendo una consecuencia, en la que haya reconocimiento personal o económico, en buena hora, aunque no creo que uno lo deba hacer por una posterior recompensa.

En ese sentido ¿En qué categoría pondrías a los best-sellers que venden millones de ediciones?

En buena hora que haya un libro comercial de calidad, aunque a mí no me atraen mucho los temas de los best-sellers, porque me gusta más la literatura dura, esa literatura que no sea complaciente, y para montones de gente, me gusta una literatura más elitista. Pero, si aquellos autores tienen un público cautivo, está bien, porque me parece que puede ser un primer paso para conectarse con la lectura, y posteriormente leer cosas más elaboradas intelectualmente.

Y ya que lo mencionas, los prejuicios son muy arraigados, porque casi siempre se escucha: no leas a tal, o a cuál autor
Te refieres quizá a Paulo Coelho, o Corín Tellado. Yo pienso que autores como ellos, han dirigido muy bien sus pasos a la necesidad de una masa, y han detectado una gran carencia en una mayoría de un grupo humano, y les han satisfecho esa necesidad que tenían de tener que oír, o leer algo así. Y no creo que eso sea literatura propiamente dicha, pero también es válido, porque no todo el mundo necesariamente tendría que leer Luz de agosto de William Faulkner.

Ya perteneces a un canon de literatura peruana, el crítico Ricardo Gonzáles Vigil seleccionó un cuento tuyo en su última antología del Cuento Peruano 2001-2010. ¿Si no estarías en ese canon cómo te sentirías?

A mi gusta mucho la literatura peruana, tanto la narrativa, como la poesía. Me encanta la obra de Eguren, de Martin Adán, y de Vallejo. Actualmente, creo que tenemos escritores tan valiosos, que al haber sido seleccionada en la Antología del Cuento Peruano del maestro Gonzáles Vigil  ha sido un honor, y me siento reconocida a nivel personal, y si no hubiera sido así, seguramente me sentiría menos contenta.

Y supongo que sigues con los pies bien puestos sobre la tierra

Yo tengo los pies bien puestos sobre la tierra, porque como te decía, esto de escribir es un oficio de necesidad, porque realmente te brota, y no lo puedes impedir. Es un privilegio poder hacer un trabajo semejante, y no haberme pasado la vida únicamente en una cosa alimenticia.

¿Consideras afortunados a los autores peruanos que son llamados por las grandes editoriales para firmar un jugoso contrato para publicar su último trabajo?

Bien por ellos, me da mucho gusto, me imagino que debe ser excelente que su obra tenga semejante difusión y apoyo, pero, sería mejor que el Estado peruano tuviera una mejor política cultural y apoye más a cualquier intelectual, escritor, o artista. Pienso que hay muchas personas que escriben igual, o mejor que algunas otras que han sido reconocidas a nivel nacional e internacional, y ellas también deberían tener un sitio, o un espacio de difusión.

Ahora está de moda publicar el título de cualquier personaje mediático que ni siquiera escribe

Es un tema netamente comercial. Ellos (las editoriales) seguramente han apuntado a alguien que sea mediático, porque saben que las ventas están garantizadas, y las personas que salen en televisión de por sí, tienen unos clientes cautivos que van a comprar sus títulos. Todo eso es parte de toda esta parafernalia moderna, comercial, y práctica, y hay cierta voracidad en todos los ámbitos, de tender a comercializar todo muy agresivamente, y no solo en el campo editorial.

Entonces, ¿Crees que las editoriales independientes se han constituido como la bendición para esos autores sigilosos o desconocidos?

No solamente la bendición, pues, tienen mucho mérito, porque ser un editor peruano de una editorial pequeña, e independiente, es un trabajo heroico. Inclusive, como estábamos hablando hace un rato sobre la revista de ustedes. Y editar independientemente es una cosa de locos, porque nadie va a sacar de ahí un gran beneficio económico, pues, es una cosa quijotesca, y encomiable, que da grandes satisfacciones, y hay que sacarse el sombrero por ellas, porque eso es el verdadero amor por la cultura.

¿Estás satisfecha con las propuestas culturales que se observa últimamente en Lima?

Me parece que ha habido un crecimiento cultural, y hay algunas iniciativas que valen la pena, y hay una intención de impulsar y promover algunas disciplinas artísticas, en relación de hace algunos años.

¿Y qué tiene que ver el Estado con eso?
Yo diría, a pesar del Estado (Risas), ha sido este empuje de la gente. Y claro, que sería excelente que todas esas iniciativas de gente particular, sean avaladas por el Ministerio de Cultura.

¿Qué te disgusta del ser humano?
Estamos llenos de defectos, y es interesante la complejidad que tenemos, como los personajes de Faulkner en el que los villanos a veces son capaces de grandes cosas, y la gente buena, a veces puede ser muy mezquina. Por otro lado pienso que la educación es muy importante para poder mejorar.

¿Qué autor peruano te ha cautivado siempre?

A mí me encanta Julio Ramón Ribeyro. Me parece que él retrata a los limeños perfectamente, con todas esas insatisfacciones, y rasgos mediocres, con todos esos personajes que nunca llegan a nada, y se vuelven los anti-héroes. Ribeyro es tan moderno como cuentista, como buen seguidor de Chejov, que consideró a sus personajes como nada épicos, ni heroicos, y más bien, grises y anti-héroes. Y me gusta su estilo llano, tan sensible, sin adornos, y elegante, con esos finales que siempre te dejan sin aliento, y que muestran sin decir, y se quedan para siempre para uno, por ser tan genuinos. Pienso que Ribeyro debe ser más valorado, porque al cuentista siempre se le reconoce menos.   

Para terminar, ¿qué andas escribiendo en este momento?

Estoy escribiendo una novela que se llama El naufragio, y trata sobre el proceso interno que antecede a la separación de dos personas. Ahí estoy empleando otros recursos, he querido contarlo de otra manera, simplemente estoy experimentando.



viernes, 31 de octubre de 2014

DAVID VILLANUEVA INTERPRETA A DON JUAN TENORIO EN EL PRESBÍTERO MAESTRO




“Yo empecé a no tener ilusión, y me dije: ésta no es la España que yo quiero para mí”


David Villanueva es un joven actor sevillano que se vio obligado a probar suerte en nuestro país por razones obvias. Felizmente, esa suerte ha sabido mantenerlo a flote en una que otra producción, durante el año que lleva en Perú.

Precisamente, este año la directora Myriam Reátegui, vuelve a dirigir por 11vo año el drama romántico más representativo del teatro del Siglo de Oro español, Don Juan Tenorio, del dramaturgo español José Zorrilla. La nueva puesta teatral se presenta una vez más en el majestuoso museo histórico Cementerio Presbítero Maestro; y cuenta esta vez en el papel del romántico y protagónico villano con David Villanueva, quien en esta entrevista, nos da sus impresiones sobre el arte, el teatro, su rol de Don Juan, y sus perspectivas personales hacia futuro.



¿Cómo fue tu niñez, quien te inculcó el arte y la cultura?
Yo nací en Sevilla, mi padre es médico, y mi madre es ama de casa. El amor por el arte y la actuación fue llegando poco a poco, a raíz de la imitación; mi primera imitación fue a los seis años, y allí fui dándome cuenta que tenía esa habilidad de poder imitar voces de famosos. Yo iba creciendo, y en un momento de mi vida, a los 19 años, estudié dos años de realización. La manera de pagarme los estudios en esa escuela, fue como una especie de canje, y me dijeron: Vas a entrar a una productora que está asociada a nuestra escuela, y la forma de retribuirte es que solo nos pagues la mitad del siguiente curso.

Y accediste
Por supuesto que accedí, porque era la primera vez que iba a poder trabajar en televisión pública haciendo lo que me gusta. Y así empecé trabajando en radio imitando. Pero yo notaba que algo me faltaba, y evidentemente era la manera de crear.

¿Entonces, qué personajes imitabas?
De todo tipo, lo hacía en voces y fisonomía, y me caracterizaba físicamente,  tratando de imitar la voz fielmente. Tenía un registro de más de 70 personajes conocidos. No sé cómo surgió el hecho de hacer reír a los demás, y estar delante de un público. Todo fue de una manera casual.

¿Tu padre se mostró reacio ante tus aspiraciones?
Digamos que los míos no fueron esos típicos padres que te dicen: --Tú no puedes hacer esto— Al principio, me propuso que siguiera la misma carrera de él, pero cuando llegó el momento que me vio dentro del escenario, confió en mí.

¿Y te seguiste formando?
Sí. Decidí seguir formación actoral, y entonces estudié en la Escuela de Música de Sevilla. Allí conocí profesores maravillosos que me dieron mis primeras enseñanzas. Luego decidí irme de Sevilla, y llegué a Madrid, a la escuela de William Layton, proveniente del Actors Studio, ahí también aprendí muchas cosas.

¿Fue difícil estar en Madrid solo?
Claro que sí. Sobre todo en los últimos años; pero cuando uno tiene un por qué, encuentra el cómo Por eso me daba el lujo de comer pastas todo el día, y me decían el niño de la pasta, porque iba a las clases con mi taper de pasta.

¿Cuántos años de formación allí?
Fueron tres años de formación, y aprendí muchísimo, leí un libro escrito por Layton, que se llama el trampolín del actor, que también me sirvió para mis principios actorales se anclaron. De esa forma, y como un método más, me sirvió para ver qué tipo de actor quería ser. Ellos trabajan mucho con la verdad del actor en escena, sin nada de clichés, sin nada anticipado, simplemente con el aquí y ahora.

¿Cómo conociste al actor peruano Cristhian Esquivel?
Justamente, cuando la situación en España estaba más compleja, y precisamente, por un desamor tuve que dejar un treinta de diciembre mi departamento que compartía con mi ex-pareja. Y en la búsqueda de otro departamento, coincidí con un periodista peruano que radica allí desde hace doce años, Ahí nos fue bien, y luego, me habló del pisco y de Perú, fue entonces, quien me presentó a Cristhian Esquivel con el cual tuve la oportunidad de grabar mi primera película, en una pequeña participación, y luego nos tomamos una cerveza y unas tapas de jamón en los premios de la Unión de Actores, y allí me preguntó por qué no probaba en Lima, porque ya le había comentado sobre la mala situación en España.

¿Y Qué recuerdas de la actual crisis de tu país? 
La crisis golpeó muy fuerte a toda la familia. Yo nunca había visto a España como está ahora; nunca había visto familias de bien buscando comida en la basura. Cuando la gente salía del supermercado, simplemente esperaba que cierren el establecimiento, para luego recoger la fruta que sobraba y que estaba en mal estado. También vi que empezaban a cerrar teatros importantes, entonces, yo empecé a no tener ilusión, y me dije: ésta no es la España que yo quiero para mí.

Pero tuviste la suerte de seguir trabajando
Yo desde el 2008 sin ser un actor con bastante experiencia, trabajé muchísimo, hice anuncios para Coca Cola, estuve de protagonista en algunos roles; y luego tuve que trabajar para sostenerme, y también tenía clases de teatro para no perder el ritmo, y hacia obras de teatro por las tardes, y aparte, trabajaba en una empresa de televisión deportiva. Ese fue el último año para ahorrar, porque ya sabía que me tenía que ir, no sé adónde, pero tenía que salir. Y cuando estuve en un programa nacional como conductor, ahí conocí a Cristhian, que me dijo: me voy a hacer una obra que se llama CAOS, vente conmigo, tienes un perfil que en algunos rubros te puede ir bien.  Fue así que llegué a Lima un 28 de julio en las fiestas patrias, y a los pocos días, por suerte, coincidí con el 17 Festival de Cine de Lima.

¿Qué sabias del Perú?
Yo no sabía a nivel artístico qué es lo que había en Lima, porque allá no llega nada de eso. Sabía que hay un país que se llama Perú, y Lima su capital, porque existe un dicho muy conocido en España, cuando te vas a un sitio muy lejano te dicen: “Te vas hacia Lima”; eso lo he escuchado desde pequeño. Y la verdad, no conocía la cultura peruana.

Al poco tiempo de haber arribado al país, te surgió una propuesta para televisión que no tenía nada que ver con el arte dramático. Hablo del reality Esto es guerra.
A las dos semanas de estar en Lima hice un casting con un director Manuel Alva, en un canal que se iba a llamar J, para un programa de dos policías que iban a detener a la gente que viste mal, y a mí me pareció gracioso y divertido, incluso, ya tenía en la cabeza qué tipo de estilo le iba a dar; y a los dos días me llamaron, y me dijeron que estaba seleccionado. Y justo en ese casting conocí a Fiorella Chirichigno, una modelo compañera, y me dijo que mi perfil encajaba con  un programa televisivo que se llama Esto es guerra, y luego de explicarme como era este reality de competencias, yo dije gracias, no va conmigo, porque está en las antípodas de mis principios artísticos y morales, pero algo me dijo que le reciba su teléfono, y entonces compartimos números. Acababa de llegar y no podía darme el lujo de cerrarme puertas desde la primera. Al parecer ella le dio mi teléfono al productor general del programa, porque me llamó esa misma noche,  y me dijo: queremos verte ahora mismo; dije ok, luego, me vestí, llegué, y me dijeron: quítate la camiseta y afeitate que queremos verte. Después de unos días, me llamó la productora y me dijo que ya estaba adentro. Y la verdad, me sentí alegre porque necesitaba el dinero.

En ese reality casi es costumbre ver ligar a los chicos con las chicas. En tu caso, mantuviste un perfil discreto, y no te involucraste con nadie.
No lo haría. Pues, si yo me enamoro de alguien allí, es como si te enamoras de la compañera de tu oficina. En mi caso, yo evité escándalos, discusiones, y sobre todo, los amoríos. 

Al parecer la producción es la que encomienda esos enamoramientos para el rating.
Ahí hay un manejo de distintas maneras. Muchas veces es verdad, y otras, no lo es tanto.

Al parecer, has dado el salto, en tus aspiraciones actorales. Se viene una soberbia obra universal en Lima, Don Juan Tenorio. ¿Cómo te convocan para el protagónico?
Eso tiene que ver una vez más con Cristhian Esquivel, que es como un ángel de la guardia para mí. Un buen día luego de ver la obra CAOS de Rebeca Ráez, la misma en que él actuó, luego de una función, me quedé conversando con los actores, y creo que tuve afinidad con Rebeca, y también creo que le quedó claro que soy actor.

¿Y cómo fue la llamada?
Yo acabé mi participación en el programa Calle 7, y a los pocos días me enviaron un inbox por el Facebook en el que decía: --David queremos que seas Don Juan Tenorio-- y al leerlo, tardé dos segundos para pensar, otro segundo en asimilar, y otro para contestar, porque es como que me hubieran ofrecido un Hamlet. Y me daría igual que me lo ofrezcan en Zimbabue como en otro país. Hamlet es Hamlet, y Don Juan Tenorio siempre será Don Juan Tenorio aquí, y en cualquier lugar del mundo.

¿Te hizo feliz esa convocatoria?
Ha sido el momento más feliz que he sentido desde que llegué a Lima. Te das cuenta que es tu verdadero oxígeno, y hace que cruces charcos, y superes  malos momentos emocionales, sinceramente, es mi verdadero amor y pasión.

¿Qué te parece el Cementerio Presbítero Maestro?
Me parece que muchos actores pagarían por vivir una experiencia actoral ahí; porque tú puedes actuar en un teatro con decorado, y me parece maravilloso; pero actuar en ese lugar con una sensación hiperrealista en una obra que sí habla de la muerte, y con la propia muerte que está constantemente pegada a tu hombro, me parece una sensación maravillosa.



¿Cuál es la sensación que te puede dar un público en vivo a diferencia del cine?
La sensación es como un orgasmo, es como algo sexual. Cuando tú te subes al escenario, te sientes gigante, y consideras que tu vida tiene un porque, porque en ese momento tú eres el que decide, y sientes el control y la energía, y puedes manipular las sensaciones del público. Realmente, eso es lo que engancha en el teatro.

Luego de haber inaugurado la obra en Lima ¿podrás considerar que no has llegado aquí en vano?
Por supuesto, sin duda. Le he dado muchísimas horas de ensayo, y ahora en plena puesta, cada día disfruto más.

La puesta de Don Juan Tenorio dura solo unos días. Una vez que concluyas ahí ¿Qué decidirías si te llaman otra vez para otra temporada de un reality como Esto es guerra?
Yo no necesito ser millonario, ni tener grandes lujos para ser feliz, y mientras yo pueda mantenerme, pagar mi departamento, comer, y de vez en cuando ir a tomarme unos piscos sours por ahí, es suficiente. Es cierto que tengo que avanzar, y todas las personas necesitamos tener nuestros ahorros, y económicamente tener una vida holgada para poder llegar a fin de mes.

¿Entonces aceptarías?
Mira, estar ahí es un arma de doble filo con la que te cortas, y puedes pisar el palito en cualquier momento, pero también está en uno pisarlo. Lo que pasa es que cuando ingresas a ese programa y te ofrecen ganar miles de dólares al mes… y ¿quién gana esa cantidad en España ahora? Nadie.

¿Qué opinas de la cultura?
A mí me gustaría que el Estado invierta más en educación y cultura, y que haya más programas de ficción y cultura. La cultura es imprescindible.

Se dice que los chicos lindos son “calabacitos”, que no tienen nada en la cabeza.
Quienes dicen eso creo que son tan ignorantes como los demás, porque no se puede juzgar a una persona por su físico. A mí no me pueden decir que una persona no agraciada físicamente, va a ser más inteligente, o mejor actor, o mejor médico. Eso no tiene nada que ver, todo va por dentro. Los griegos eran los tipos que más cultivaban el conocimiento, y eran los que más cuidaban su cuerpo, pues, buscaban la armonía tanto mental como física.   
¿Qué te ha llamado más la atención de nuestra cultura viva?
Me llamó mucho la atención la gran cultura musical que hay aquí. Cuando vi la película Sigo siendo de Javier Corcuera, me emocioné mucho porque me di cuenta que en el Perú existe un abanico tan inmenso a nivel cultural-musical, desde el zapateo afroperuano, y los cantos de la selva. Eso por un lado, y otra cosa que me impresionó, es la gente de la calle que sabe mucho, sin quizás haber ido a la escuela; los taxistas, por ejemplo. Me acuerdo una vez, que a un taxista lo tomé y creo que le dije que necesito irme a Neoplásticas, y él me corrigió y me dijo: no señor, se dice neoplásicas, y luego en el trayecto, me dio una charla sobre lenguaje. En la trayectoria de mi vida, Lima siempre estará marcada con letras grandes.

¿Piensas ser padre en algún momento?
Me gustaría cuando llegue la mujer, porque no todas las personas que están a tu lado, comprenden tu profesión.

¿Y eres un Don Juan en la vida real?
No. No me considero un Don Juan. Quizás al principio, como a los 25 años, no te digo que no, porque a esa edad las hormonas hablan por ti.

¿Cómo te ves de acá, a unos años, en el ámbito profesional?
Me gustaría verme triunfando, haciendo películas, y que  la gente me reconozca por la calle, por lo profesional que he llegado a ser como actor; y luego poder compartir esos éxitos con mi familia.

¿En Perú?
Dónde sea. Perú, Estados Unidos, España. Pero si es en Perú sería maravilloso.


El dato:
Obra de teatro: Don Juan Tenorio,
Dirección: Myriam Reátegui
Lugar: Museo Cementerio Presbítero Maestro
Fechas: Desde el 29 de octubre hasta el 9 de noviembre,
Horario: 19.30
Venta de entradas:   Teleticket.