Los rayos solares no cejan de acariciarme
y la arena, lejos de volverse una gran montaña se allana
Las sirenas desde lejos me aclaman
Mientras, recuerdo esas travesías azules
en cuyas noches sucumbía.
Vuelvo en sí, y estoy a punto de ceder
ante el horizonte paciente
Me resisto y espero
Y reabro nuestro baúl de copas, pasiones y desdichas
El tiempo impaciente expira, y el profundo azul me llama
Entonces una vez más me vuelvo hacia el mundo
Y no estás allí…aún no llegas
Y mis alas se quiebran al saber que quizá nunca lo hiciste
y no espero más encontrarte
El calor que me alimenta, va borrando tu nombre
y me apresuro a entrar…
Los hipocampos me ayudan y el Merlín me desliza,
He encontrado mi edén, azul, transparente y tumultuoso.
