lunes, 11 de junio de 2012

RAY BRADBURY DECÍA: "HAY QUE TENER MUCHO CUIDADO CON LOS INTELECTUALES Y LOS PSICÓLOGOS, QUE INTENTAN DECIR LO QUE TIENES QUE LEER Y LO QUE NO"





En este momento probablemente ya esté en el planeta Marte, al menos en espíritu; pues uno de sus deseos fue que cuando él o su aliento se extinguieran, que sus cenizas fueran llevadas y enterradas dentro de una lata de conserva de sopas en un lugar de Marte que tuviese el nombre de Abismo Bradbury, para así llevarse el crédito de ser quizá el primer muerto en llegar tan lejos…

Ray Bradbury notable autor norteamericano, acaba de irse a la otra dimensión, a esa que llamamos “La desconocida” no en vano tuvo que ver con algunos episodios de la famosa serie de misterio y ficción del mismo nombre, creada por Rod Serling y que nos tuvo en vilo por varias temporadas. Su partida; a los 91 años en Los Ángeles, California fue el último martes 05 de junio. Pero su legado literario no caducará nunca, pues ya es de culto, y de lectura obligatoria para los que aún creen en una sociedad mejor, más libre; más humana; y menos racista. Pues, desde niño él sufrió en carne propia la diferencia de las clases, porque su condición tan pobre le privó incluso de ir a la universidad; pero inteligentemente supo atenuar esa incapacidad, porque nunca se detuvo en rebuscar información, que no podría adquirirla en casa. Fue entonces que se dedicó a leer todo cuanto encontrara en las bibliotecas del pueblo, permaneciendo todas las horas posibles, hasta que se durmiese, para emprender al día siguiente lo mismo, no otra cosa que leer y nada más que leer. Además, tampoco supo desaprovechar la amistad de algún acomodador de cine de su barrio que en plena época de oro del séptimo arte; le daba facilidades para espectar las películas de estreno, al igual que el personaje entrañable de la historia de “Cinema Paradiso” Totó, un niño que todo lo quería saber, sobre cine, sobre historias, sobre el amor. Y Bradbury supo encontrarlo, pero en sus pensamientos, en sus ideas socialistas, que buscaban un equilibrio que aún no veía. Es por eso que no tuvo más remedio que plasmarlas en innumerables textos, pues a pesar de su juventud, su memoria tan frágil le jugaba algunas malas pasadas al olvidar muchas de sus inspiradas ideas.

Fue entonces que demostró que un autodidacta podía tentar a las grandes ligas de la literatura; y en un género muy peculiar (fantástico, futurista), que había sido hasta esas épocas tratado muy cautelosamente a excepción de los geniales Julio Verne y H. G. Wells que fueron “adelantados” en su contexto.

Así salió a la palestra en 1945 por la editorial Doubleday & Company el libro de relatos fantásticos y futuristas “Crónicas marcianas” que narran las peripecias de un grupo de terrícolas que llegan al planeta Marte para contaminarlo de sus taras conductuales hasta extinguir a los marcianos. Empleando en algunos de ellos, discursos poéticos y hasta desesperanzadores de una civilización agonizante que ama la guerra y la división del hombre por el hombre. Dicha publicación tuvo tan arrollador éxito, que sus reediciones no se dejaron esperar, y fue así que en su primera edición en español, otro grande de la literatura contemporánea, un embelesado Jorge Luis Borges se dio el rigor de prologarla.

“Sobre el planeta rojo-que su profecía nos revela como un desierto de vaga arena azul, con ruinas de ciudades ajedrezadas y ocasos amarillos y antiguos barcos para andar por la arena”.

Luego vendría en 1953 la novela de corte “Distópico” Fahrenheit 451, que narra el rol de un gobierno, de ejercer un control social opuesto a lo establecido, como la quema de todo libro impreso que haya en las ciudades, para evitar que sus lecturas hagan más infelices a los ciudadanos. Donde lo más notable e increíble, es que las propias compañías de bomberos eran las que se encargaban de la permanente misión de realizar las quemas de los textos. Definitivamente una sátira a los momentos más infortunados de la historia universal; como la quema de libros en la Alemania Nazi en 1933. Y la “cacería de brujas” que se dio en los Estados Unidos alrededor de 1953, emprendida contra todo aquel que fuera comunista, de parte del Senador Republicano Joseph McCarthy que tuvo la obsesión de que existían miles de infiltrados comunistas soviéticos en Estados Unidos. Paradójicamente, la novela fue inicialmente publicada en episodios dentro una joven revista Playboy, y muchas décadas después, Michael Moore editó un documental con similar título “Fahrenheit 911”, cosa que no le causó la menor gracia a Bradbury.

Aunque él era conocido como el mayor exponente de la ciencia-ficción, prefería que no se le encasillara con algún género especifico, pues pasó de los cuentos, a la novela, guiones de teatro y televisión, hasta pequeños ensayos. Recuerdo que hace un año en una tertulia en el bar del Hotel Maury, hablando con el viejo “cazador de libros” Jorge “Veguita”, por cierto un voraz lector; le pregunté ¿quién sería para él uno de sus escritores favoritos? Y sencillamente me respondió: “Bradbury…no hay otro. Es el genio del cuento”

Amante del pasado y de las épocas tradicionales; pudo fácilmente prescindir de algunos adelantos. Bradbury supo resistirse de algunos signos de la tecnología, Pues, no era muy asiduo al internet. Alguna vez dijo que le llamaron de la firma Yahoo para proponerle colgar en el internet una de sus novelas; y sencillamente les mandó al infierno, porque siempre consideró que los libros electrónicos nunca fueron, ni serán libros, por lo que concluía: ¡Que quemen la red en lugar de quemar libros! Además nunca obtuvo licencia de conducir, pues no le interesaron los coches, desde que era muy joven, por eso solo se transportaba en bicicleta o en patines, porque consideraba que las maquinas no eran las peligrosas, sino más bien los propios hombres que eran los que jugaban mal con ellas.

Quizá una humanidad ideal en la mente prodigiosa del poeta, era la que trascendería a otros sistemas planetarios, tal como intentó plasmarlo en sus crónicas marcianas, con la diferencia que en aquellos relatos intentó una colonización algo depredadora, enfatizando de esa manera la inevitable inherencia que tiene el ser humano con el poder.



A continuación, algunas de sus más provocadoras frases que caracterizaron su personalidad:

- Pasé tres días a la semana durante 10 años educándome en la biblioteca pública, y es mejor que el colegio. Las personas deberían educarse a sí mismas; una educación completa sin dinero de por medio. Al final de esos 10 años, leí cada libro de la biblioteca y escribí miles de historias.

- Toca un científico y tocarás un niño.

- Un libro es un arma cargada.

- Hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro.

- Sin bibliotecas, ¿qué nos quedaría?; no tendríamos pasado ni futuro.

- Hay peores cosas que quemar libros, una de ellas es no leerlos.

- Sólo podemos progresar y desarrollarnos si admitimos que no somos perfectos y vivimos de acuerdo con esta verdad.

- Tienes que saber cómo aceptar el rechazo y rechazar la aceptación.

- Si escondes tu ignorancia, nadie te molestará, pero nunca aprenderás.

- No intento describir el futuro. Intento prevenirlo.

- No pienses. Pensar es el enemigo de la creatividad. Es auto consciente, y cualquier cosa auto consciente es terrible. No debes intentar hacer cosas. Simplemente debes hacerlas.

- La vida termina como el resplandor de un film, una chispa en la pantalla.

- La divagación es el alma del ingenio.

- Somos el milagro de la fuerza y la materia convirtiéndose a sí mismas en imaginación y voluntad.

- La ciencia ficción te balancea en el acantilado. La fantasía te empuja

- La biblioteca, por otro lado, no tiene límites. La información está ahí para que la interpretes. No hay nadie que te diga que pensar, que te diga si eres bueno o no. Lo descubres por ti mismo.

- Los misterios abundan donde la mayoría busca respuestas.

- El amor es la respuesta a todo. Es la única razón para hacerlo todo. Si no escribes historias que amas, nunca funcionará. Si no escribes historias que otras personas aman, nunca funcionará.

- Mi trabajo es ayudarte a estar enamorado.





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viernes, 11 de mayo de 2012

BUKOWSKI












Maldito


sucio


perverso


lujurioso


alcohólico


exiliado


incomprendido


acido


y grosero


pero;


amigo


honesto


diáfano


fraterno


poeta


tierno


que entendiste


la vida


el olvido


el desconsuelo


y la bruma


humana


que se dejó


vencer


por la luz


de tus líneas


y el descaro


de tus versos.






lunes, 30 de abril de 2012

DESENCANTO



Tus huellas continúan esperando
el golpe de tu acelerado paso
para que el olvido retroceda en
su intención/ porque tu perfume
es más fuerte que los jazmines
de la noche/ y tu imagen persiste
en el umbral que para mí representa
la historia de una tormenta/
hoy, la soledad es mi compañera
sin importarle tus huellas ni tu perfume.

lunes, 26 de marzo de 2012

RELOJ SIN TIEMPO










La eterna espera le vuelve paciente
quizá indolente al oír el ocaso de un sueño
sin lugar para el más escurridizo temor
que anda sigiloso en la explanada de la noche


Él piensa en lo prohibido hasta el poniente
al compás de un embriagador acorde
tiempo para evitar despeñarse
destino inevitable para un hombre
que a la luz se torna en sagradas palabras
en niños haciendo rondas
en días sin noches
en bandadas de pájaros dorados
que vuelan sobre su traslúcida piel
que intentan labrar en la metáfora del mundo
los cristales camaleónicos de su imperio
sin doncellas, sin mitos, sin metales preciosos



Él cree que aún hay un camino para todo
¿alguien sabrá hacia dónde iremos?
sin espacio ni tiempo, solo espera el alba
con aromas de sándalo y epístolas visionarias
que inspiren el nuevo orden de las cosas.













































lunes, 30 de enero de 2012

BAHÍA DE DESENCUENTROS





Cada vez que nos encontramos... nuestras miradas empiezan una contienda etérea
y el resto solo es testigo de que no habitamos en ese ecosistema del amor
sin siquiera poder concebir la metáfora de formar un tierno binomio

Sin embargo, cada vez que nos encontramos, intentamos luchar contra la locura
del desenfreno; la emoción de lo prohibido, y la tentación de lo más perturbador

Y el resto, solo continúa rindiendo tributo a lo convencional, a lo socialmente correcto, a lo perfectamente establecido; aún si resbalan sobre el más gris y turbio despeñadero que casi siempre los acecha

Cada vez que nos encontramos... nuestros acelerados pálpitos se ven obligados a agonizar en un ritmo cada vez más taciturno

Hoy solo deseo escuchar tu voz junto a mí...cada vez que nos encontramos, y será suficiente para
curar mis fiebres, y mantenerme vivo hasta que llegue el tiempo de transformarnos en uno solo…













sábado, 24 de diciembre de 2011

OTRO CUENTO NAVIDEÑO






Doménico se echó a llorar como un párvulo, y Fiodor en su condición de amigo mayor, le advertía que el mundo es tan maravilloso como para darle la espalda a causa de un desamor.

--- ¿Cómo puede ser posible? Antes, ella aceptó mis sentimientos, y ahora simplemente me manda al olvido, espetándome en mi propia cara que nunca sintió algo por mí, que cuanto más lejos me encuentre, más felicidad va a encontrar--- que injusta es la vida. Reclamaba Doménico.

--- ¡Por Dios Doménico!, no debes cerrar los ojos a la realidad, pues la vida es dadivosa contigo; te ha dado aire en tus pulmones, y un corazón para desplegar amor a todo ser vivo. Por ello debes ser agradecido, porque en alguna parte de la tierra, siempre habrá alguien que querrá sacrificarse por ti.

---No lo creo Fiodor--- si alguna vez hubo alguien; fueron mis padres, pero ellos ya no están conmigo, me los arrebató la eternidad. Es por eso que ya no quiero amar nunca más a nadie.

---Entiendo tu dolor, pero el tiempo y la distancia sabrán remediarlo, eso te lo aseguro, no hay mujer que merezca tanto llanto como el que tú manifiestas ahora.

Los dos amigos estaban en las vísperas de la noche de navidad, y se alistaban a cenar en casa de los padres de Fiodor, que habían preparado un enorme pavo en zumo de naranjas. Doménico consiguió reponerse un poco, y Fiodor no desaprovechó la oportunidad para narrarle algo.

---Querido amigo, te quiero tanto como para no permitir que te aflijas por asuntos que tendrán que haber quedado en el pasado. Hoy va ser navidad, y tendremos que hacer un brindis por nosotros y por la felicidad de todos los que nos rodean, porque aunque no lo creas, todos estamos rodeados de venturas y desdichas, eso es parte del juego mundano; es como una especie de equidad social.

---Creo que te entiendo querido amigo--- respondió Doménico --- pero no creo poder reponerme de tan dolorosa estocada que me han dado en el corazón.

---Aguarda solo un poco--- dijo Fiodor ---te contaré la historia de un dublinés que conoció mi abuelo cuando se fue al viejo mundo. Este dublinés era un personaje tan fascinante que llenaba salas de teatros con sus conferencias y exposiciones, y aunque únicamente hablaba de los temas cotidianos que eran muy familiares para las personas, algunos no dejaron de preguntarse: por qué tenía tantos seguidores. Es por eso que, muchos proletarios y hasta señoritos ricos le honraban con dotes y cenas pomposas con el único objeto de tenerlo muy cerca de ellos.

Pero hubo un día que oscureció para el dublinés, pues me contó mi abuelo que también fue presa de una decepción amorosa, y víctima de un escándalo de tremenda magnitud; que fue a parar a prisión.

Así, el dublinés que tanto tuvo en la vida; no estaba dispuesto a perder todo lo que había ganado. Por ello intentó reponerse, y empezó a escribir como nunca lo había hecho. Y en sus historias supo plasmar sus vivencias entremezcladas con sus sueños que aún se mantenían vivos, y que le sirvieron para dejar en el pasado todo suceso malo y desafortunado. Y entre ellas, está la historia de un estudiante enamorado que no supo ver más allá de sus narices. El relato se llama:

EL RUISEÑOR Y LA ROSA




---Dijo que bailaría conmigo si le traía rosas rojas---exclamó el joven estudiante---, pero no hay rosas en mi jardín.

Desde su nido en lo alto de la encina, lo oyó el ruiseñor. Miró entre las hojas y se puso a pensar.

--- ¡ni una rosa roja en todo mi jardín! --- dijo el joven estudiante, y sus bellos ojos se llenaron de lágrimas---. ¡Ah! ¡La felicidad depende de cosas tan insignificantes! He leído las obras de los hombres sabios y conozco todos los secretos de la filosofía, y sin embargo, por falta de una rosa roja, mi vida es una desgracia.

---He ahí, al fin, un verdadero enamorado ---dijo el ruiseñor---. Le he cantado noche tras noche, a pesar de que no lo conocía; conté su historia a las estrellas noche tras noche, y ahora lo veo. Sus cabellos son obscuros como la flor del Jacinto, y sus labios rojos la rosa de su deseo, pero la pasión le ha dado a su rostro la palidez del marfil, y la pena le ha dado una marca en la frente.

---El príncipe da un baile mañana por la noche ---susurró el joven estudiante---, y mi amada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja, la tendré entre mis brazos. Apoyará la cabeza en mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosas rojas en mi jardín, de modo que me sentaré solo y ella no me mirará. No me prestará atención y mi corazón se hará trizas.

---He aquí, realmente, el verdadero enamorado ---dijo el ruiseñor---. Cuando canto, él sufre; mis alegrías son sus penas. Sin duda, el amor es una cosa maravillosa. Es mas precioso que una esmeralda, más caro que el más fino de los ópalos. Ni las perlas ni los rubíes, pueden comprarlo, ni se halla expuesto en el mercado. Los mercaderes no lo venden, ni puede pesarse en una balanza a cambio de oro.

---Los músicos se acomodaran en la galería--- dijo el joven estudiante--- y tocarán sus instrumentos de cuerdas, y mi amada bailará al son del arpa y el violín. Danzará con tanta ligereza, que sus pies no tocarán el suelo, y los cortesanos de ropajes vistosos la abrumarán con sus atenciones. Pero no bailará conmigo, porque no tengo una rosa roja para ofrendarle. ---se dejó caer en la hierba, escondió el rostro entre las manos y lloró.

--- ¿Por qué llora? ---preguntó una pequeña lagartija verde, mientras pasaba a su lado con la cola levantada.

--- ¿Por qué, en verdad? ---dijo una mariposa, que revoloteaba en un rayo de sol.

--- ¿Por qué, en verdad? ---le susurró una margarita a su vecino, en voz baja.

---Llora por una rosa roja ---dijo el ruiseñor.

--- ¿Por una rosa roja? ---exclamaron--- ¡Qué ridículo! ---Y la pequeña lagartija, que era un poco cínica, lanzó una carcajada.

Pero el ruiseñor comprendía el secreto de la pena del estudiante, y se mantuvo silencioso en la encina, pensando en el misterio del amor.

De pronto, desplegó sus alas oscuras para emprender el vuelo y se remontó por los aires. Atravesó el bosque como una sombra, y como una sombra planeó sobre el jardín.

En el medio del prado había un bellísimo rosal. Al verlo, voló hacia él, y se posó en una rama.

---Dame una rosa roja ---le imploró---, y te cantaré las canciones más dulces.

Pero el rosal sacudió la cabeza.

---Mis rosas son blancas ---le respondió---, tan blancas como la espuma del mar y más blancas que la nieve de las montañas. Pero ve a buscar a mi hermano, él que crece alrededor del viejo reloj de sol. Quizás él pueda darte lo que quieres.

Entonces, el ruiseñor voló hasta el rosal que crecía alrededor del viejo reloj de sol.

---Dame una rosa roja ---suplicó---, y te cantaré las canciones mas dulces.

Pero el rosal sacudió la cabeza.

---Mis rosas son amarillas ---le contestó---, tan amarillas como los cabellos de la sirena sentada en su trono ámbar, y más amarillas que el narciso que crece en el prado antes que lo siegue la hoz. Pero ve a buscar a mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante. Quizás él pueda darte lo quieres.

Entonces el ruiseñor voló hasta el rosal que crecía debajo de la ventana del estudiante.

---Dame una rosa roja ---le rogó---, y te cantaré las canciones más dulces.

Pero el rosal sacudió la cabeza.

---Mis rosas son rojas ---le contestó---, tan rojas como las patas de las palomas, y más rojas que los grandes abanicos de coral que ondean y ondean en las profundidades del mar. Pero el invierno ha helado mis venas, y la escarcha ha destruido mis capullos, y la tormenta ha roto mis ramas, y no tendré rosas éste año.

--- ¡Una rosa roja es lo único que quiero! ---exclamó el ruiseñor--- ¡Solo una rosa roja! ¿Hay algún modo de conseguirla?

---Sí, lo hay ---contestó el rosal---, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.

---Dímelo ---respondió el ruiseñor---, No tengo miedo.

---Si quieres una rosa roja ---dijo el rosal---, tienes que crearla con música a la luz de la luna, y teñirla con la sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en una espina. Cantarás para mí toda la noche, hasta que la espina atraviese tu corazón y la sangre de tu vida corra en mis venas y se convierta en la mía.

---La muerte es un precio muy alto para una rosa roja ---se lamentó el ruiseñor---, y todos amamos la vida. Es agradable posarse en los arboles verdes y observar el sol en su carruaje de oro, y la luna en su carruaje de perlas. Dulce es el aroma de los espinos, dulce son las campanillas azules que se ocultan en el valle y los brezos que se mecen en las colinas. No obstante, el amor es más importante que la vida. ¿Y que es un corazón de un pájaro comparado con el corazón de un hombre?

Desplegó sus alas oscuras para emprender el vuelo, y se remontó por los aires. Atravesó el jardín como una sombra, y como una sombra planeó sobre el bosque.

El joven estudiante seguía recostado en la hierba, donde el ruiseñor lo había dejado. Aun no se le habían secado las lagrimas que empañaban sus bellos ojos.

---Sé feliz ---exclamó el ruiseñor--- sé feliz. Tendrás tu rosa roja. Yo la crearé para ti cantando mis melodías a la luz de la luna, y la teñiré con la sangre de mi corazón. Lo único que te pido a cambio es que seas un verdadero enamorado, pues el Amor es más sabio que la Filosofía, aunque ella sea más sabia y más grande que el Poder, a pesar de que él también es extraordinario. Sus alas relucen con el color del fuego y su cuerpo tiene el colorido de las llamas. Sus labios son dulces como la miel y su aliento sabe a incienso.

El estudiante levantó la vista de la hierba y se puso a escuchar, pero no llegaba a entender lo que el ruiseñor le estaba diciendo, pues solo podía comprender las cosas escritas en los libros.

Sin embargo, la encina comprendió y sintió una gran tristeza, porque quería mucho al pequeño ruiseñor que había construido su nido en sus ramas.

---Cántame una última canción ---susurró---. Me sentiré muy sola cuando te hayas ido.

Y así, el ruiseñor le cantó a la encina, y su voz era como el agua burbujeante de una jarra de plata.

Cuando hubo terminado su canción, el estudiante se puso de pie, y sacó un cuaderno y un lápiz de grafito del bolsillo.

--- El ruiseñor tiene bellas formas ---se decía, mientras paseaba por el bosque---, no puedo negarlo. ¿Pero tendrá sentimientos? Me temo que no. En realidad, es que como la mayoría de los artistas: tiene estilo, pero no es sincero. Nunca se sacrificaría por los demás. Solo piensa en su música, y todo el mundo sabe que las artes son egoístas. Aun así, hay que admitir que posee hermosas notas en su voz. Lástima que no tengan sentido o alguna utilidad.

Regresó a su habitación y se acostó en su camastro. Se puso a pensar en su amada, y al poco rato se durmió.

Cuando la luna brilló en los cielos, el ruiseñor voló hacia el rosal, y apoyó su pecho en la espina. Cantó toda la noche con el pecho recostado en la espina, y la helada luna de cristal se inclinó para escuchar su melodía. Cantó toda la noche, y la espina perpetró cada vez más hondo en su pecho, mientras se le agotaba la sangre y la vida.

Primero cantó el nacimiento del amor en el corazón de un joven y una chica. En la rama más alta del rosal, floreció una rosa espléndida, pétalo a pétalo, canción tras canción. Al principio era pálida como la niebla que flota sobre el rio, pálida como los pies de la mañana y plateada como las alas del amanecer. Igual a la sombra de una rosa en un espejo de plata, igual a la sombra de una rosa en una laguna, igual era la rosa que floreció en la rama más alta del rosal.

Pero el rosal le gritó al ruiseñor que se arrimara más contra la espina.

---Arrímate más, pequeño ruiseñor, o llegará el día antes de que la rosa quede terminada.

Entonces el ruiseñor se arrimó contra la espina, y su canto creció poderoso, porque alababa el nacimiento de la pasión en el alma de un mancebo y su doncella.

Y un delicado rubor sonrosado apareció en los pétalos de la rosa. De la misma manera que brota el rubor en el rostro del novio cuando besa los labios de su amada. Pero la espina no había llegado todavía hasta el corazón del ruiseñor, así que el corazón de la rosa seguía siendo blanco, porque solo la sangre del corazón de un ruiseñor puede enrojecer el corazón de una rosa.

Y el rosal le gritó al ruiseñor que se arrimara más contra la espina:

---Arrímate más, pequeño ruiseñor, o llegará el día antes de que la rosa quede terminada.

Entonces, el ruiseñor se arrimó más contra la espina y la espina tocó su corazón; súbitamente un dolor atroz surgió de sus entrañas. Amargo, amargo era el dolor, y más ardiente se volvió el canto porque alababa el amor que la muerte perfecciona, el amor que no se extingue en la sepultura.

La maravillosa rosa enrojeció, como la rosa del cielo oriental. Roja era la banda de pétalos, y rojo como el rubí era el corazón.

Pero la voz del ruiseñor desfalleció, sus pequeñas alas empezaron a batir y los ojos se le nublaron. Su canto se fue debilitando y sintió que algo le atravesaba la garganta.

Entonces lanzó su último destello de música. La luna blanca lo oyó, y olvidando el amanecer, permaneció en el cielo. La rosa roja lo oyó, y temblando extasiada, abrió sus pétalos en el aire frio de la mañana. El eco lo llevó a su caverna purpura, en las colinas, y despertó de sus sueños a los pastores. Flotó a través de los carrizos del rio, que llevaron su mensaje hasta el mar.

--- ¡Mira, mira! ---gritó el rosal!---. Ya está terminada la rosa.

El ruiseñor no contestó, pues yacía muerto entre las altas hierbas, con la espina atravesada en el corazón.

Al mediodía el estudiante abrió su ventana y miró hacia afuera.

--- ¡Qué suerte prodigiosa! ---exclamó---. ¡He aquí una rosa roja! Nunca vi una rosa como ésta en toda mi vida. Es tan bella que seguramente tiene un nombre largo en latín.

Y se inclinó y la separó del rosal.

Entonces se puso el sombrero y corrió hacia la casa del profesor con la rosa en la mano.

La hija del profesor estaba sentada en la puerta, enrollando seda azul en un carrete, con su pequeño perro echado a sus pies.

---Dijiste que bailarías conmigo si te traía una rosa roja ---exclamó el estudiante---. Aquí tienes la rosa más roja de todo el mundo. La llevarás esta noche cerca de tu corazón, y mientras bailamos juntos, ella te dirá lo mucho que te quiero.

La chica frunció el ceño.

---Me temo que no combina con mi vestido ---respondió---. Además, el sobrino del ministro de la Reina me ha enviado joyas autenticas, y todos saben que las joyas valen más que las flores.

--- ¡Oh! ¡Por Dios! ¡Qué desagradecida que eres! ---replicó el estudiante, furioso.

Arrojó la rosa a la calle, junto a las alcantarillas, y la rueda de un carro la aplastó.

--- ¡Desagradecida! ---dijo la muchacha---. Te diré una cosa: eres muy grosero. Después de todo, ¿quién eres? Un simple estudiante. ¡Pichs! No creo que tengas hebillas de plata en los zapatos como las que tiene el sobrino del ministro. ---Se levantó de la silla y entró en la casa.

--- ¡Qué tontería es el amor! ---dijo el estudiante, mientras se alejaba---. No es útil como la lógica porque no demuestra nada; nos habla de cosas que no van a ocurrir jamás y nos hace creer cosas quie no son verdaderas. En realidad, es poco práctico, y como en esta época lo más importante es ser practico, voy a volver a la filosofía y estudiaré metafísica.

Así pues, regresó a su habitación, abrió un gran libro polvoriento y se puso a leer.



                                                                                                                              Oscar Wilde













domingo, 27 de noviembre de 2011

RENACIMIENTO













Fuiste como una mandrágora


que primero adormece


y luego invita a la locura


de cabellos incorregibles


ensimismados y revueltos,


hice de ti mis ungüentos






Te tomé y te dejé


y nunca te fuiste


pues nunca estuviste






Terminó algo que


nunca empezó…!