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sábado, 12 de abril de 2014

ELIDA ROMÁN VETÓ CUADRO DE ENRIQUE POLANCO SOBRE JAVIER HERAUD DE MUSEO DE ARTE DE SAN MARCOS



Elida Román: “Ese cuadro no va, porque no le hace ningún bien al museo, ni al pintor”

Ya casi está de moda que una pintura cause polémica, generando en algunos casos, un trastorno en las personas con criterios prejuiciosos y arraigados, o que atente contra credos religiosos, y sociales; a tal punto de alimentar ciertas censuras acomodaticias.
Esta vez le tocó el turno al pintor expresionista Enrique Polanco, que luego de donar un cuadro valorizado en cincuenta mil dólares al Museo de Arte de San Marcos, se encontró con la infausta sorpresa de que su obra había sido vetada por la curadora del museo, la señora Elida Román.
De esa forma, la pintura de Polanco quedaría impedida de pertenecer a la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo del Museo en mención.

A continuación, una breve cronología de lo acontecido en el circuito artístico limeño: El 10 de mayo del 2012 se inauguró en la sala Luis Miró Quesada Garland de la municipalidad de Miraflores, la exposición “Yo no me río de la muerte” en homenaje al poeta desparecido Javier Heraud. En esa ocasión, entre los ocho artistas incluidos en la colectiva, Polanco participó con un díptico de gran formato cuyo título “Canto Coral ante la tumba de Javier Heraud”, ( en él se observan las etapas del poeta, y las imágenes de los revolucionarios cubanos Camilo Cien Fuegos, el Che Guevara, Fidel Castro, y el modernista José Martí ) que había pintado para dicho homenaje, pero a los pocos días de la exposición, cierto público miraflorino protestó de dicha obra, aduciendo que se rendía un injustificado tributo, a un terrorista.
Al poco tiempo, el 17 de julio del mismo año, se inauguró en la misma galería la exposición “Vigilar y Castigar”, en un afán de protestar contra la censura que habían sufrido algunas obras de arte en las últimas dos décadas. Precisamente, allí mismo se expuso un cuadro de Polanco, titulado “Curas” en el que se puede ver a un cardenal Juan Luis Cipriani al mando de una turba de sacerdotes; y una vez más, las religiosas miraflorinas pegaron el grito en el cielo, y la cabeza de Lucho Lama, director de la galería en esas épocas, ya estaba prácticamente pedida; y no fue, sino hasta el mes de octubre, también del mismo año, que se inaugura la individual de la escultora Cristina Planas (titulada “Así sea”), tildada de sacrílega por los grupos de católicos; y Lama fue expectorado del cargo, de parte del alcalde Jorge Muñoz que no soportó la presión del clero, y el conservadurismo de los vecinos.

Pero vayamos al caso Polanco:  en dialogo con Lima gris, el artista afirmó que el año pasado, el director del Museo de Arte de san Marcos, el señor Germán Carnero Roqué, le manifestó que el museo a su cargo necesitaba una obra como el díptico “Canto Coral ante la tumba de Javier Heraud” por tratarse de una pintura simbólica para la San Marcos, que en su tiempo había albergado al poeta en sus claustros; y fue así, que se la pidió en donación; pero Polanco en un principio, dado el cariño personal que le tiene a su trabajo, hizo caso omiso; además, ya había donado anteriormente una obra al mismo museo. Pero, la tenacidad de Carnero no se dejó esperar, y ante tanta insistencia, creo sus frutos. Polanco había aceptado, y decidió donar su díptico, con la única condición de que sea considerado en la exposición permanente de la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo del museo; ya que éste actualmente cuenta también con las colecciones: de Arte Popular, de Retratos, y la Colección del Archivo de Pintura Campesina.
De esa forma, a fines del mes de agosto el cuadro fue trasladado hasta las instalaciones del museo, y así todos quedaron contentos, y solo había que aguardar hasta su próxima colocación en la exposición permanente. Pero al parecer, algo andaba mal, y como cosa del destino, Polanco se encontró la semana pasada con Germán Carnero en una exposición en la Fundación Euroidiomas, y éste no tuvo más remedio que comunicarle que su díptico no iba más en la exposición permanente del museo, porque había sido vetado nada menos que por la curadora Elida Román, y ante el inmediato reclamo del artista, Carnero confesó que las palabras textuales de la crítica argentina radicada en nuestro país desde hace varias décadas, fueron: ---Ese cuadro no va, porque no le hace ningún bien al museo, ni al pintor---  en otras palabras, el cuadro nunca logró, ni lograría ser expuesto.

Nosotros nos preguntamos ¿con qué criterios se veta una obra de arte que representa a un personaje de la cultura peruana? Y peor aún ¿Acaso el director de un museo no es el que decide el destino de una donación artística? ¿Tiene más poder de decisión un subordinado (curador) frente a su jefe, el director? Por otro lado, la señora Elida Román no figura en el directorio del CCSM ¿Cómo es que tiene poder de decisión, en esa institución? Y ¿Si Polanco no se hubiese encontrado casualmente con Carnero en un evento, éste le habría comunicado la decisión?

Lo cierto es que Germán Carnero, correteó a Polanco durante meses para persuadirlo de que done su pintura, asegurándole que ésta permanecería en la citada colección permanente; y que el museo San Marcos necesitaba tener y mostrar una obra emblemática en memoria de Javier Heraud; pero por razones extrañas de intromisión de competencias, el cuadro probablemente iba a correr el riesgo de confinarse en los almacenes del museo. Pero, afortunadamente, desde hace unos días, dicha obra ya se encuentra en el taller de su autor.

Es cierto que el arte no debe subordinarse ante criterios políticos, ni religiosos, pero el hecho es que aún subsisten las vacas sagradas que detentan sus poderes implícitos, pero finalmente poderes, que únicamente distorsionan las verdaderas miradas artísticas, y humanistas de los que apuestan por el arte.

A continuación, algunas impresiones de Enrique Polanco sobre el particular

Cuando terminas una pintura ¿Cuál es tu objetivo primordial?
Mi objetivo primordial es que mi trabajo siempre termine colgado en una pared que no sea solo tu propio taller, y desde luego, que también sea vista por todo el público que sea posible.

En lo personal ¿Qué representa para ti, el díptico “Canto Coral ante la tumba de Javier Heraud?
Mucho. Ese es un cuadro que yo realicé hace como dos años, y luego tuve la invitación de Lucho Lama que en esa época era el director de la Galería Luis Miró Quesada Garland, porque se hizo una muestra en homenaje a Javier Heraud, y la verdad, fue un cuadro que me demandó muchísimo esfuerzo, con cuatro meses de trabajo intenso, y por eso, le tengo mucho aprecio, y me quedé con él; pero luego, ante las insistencias del director del Museo de Arte de San Marcos, que siempre me decía que mi cuadro tenía que estar sí o sí, en el museo, ya que significaba el retorno de Javier Heraud a San Marcos, una casa que tanto amó, yo lo pensé, porque ellos ya tienen una obra mía, que les doné; pero ante la insistencia, más pudieron los argumentos de Carnero, y los consideré aceptables, y así, decidí donarlo a San Marcos.

¿Qué opinión te merece la labor de los curadores aquí en Lima?
En realidad, no tengo una buena opinión, porque como vi en un artículo de Lucho Lama, el año pasado, al hacer un balance sobre las mejores exposiciones del año; hablaba que, dos buenas y exitosas muestras (las de Tola, y Polanco) simplemente no habían tenido curador. Entonces, quiere decir que los curadores, son absolutamente prescindibles.

¿Por lo tanto, no le hacen un bien al arte en sí?
Creo que ahora no. Porque Con el poder que últimamente están obteniendo, y que es cada día más grande, no le hacen un bien al arte, porque al final, terminan primando sus concepciones estéticas, y punto. Ellos, entonces, lo que no comprenden, lo vetan.

¿Entonces un curador actualmente tiene más poder que un director y/o promotor de museo, o galería?
Bueno, lo que me acaba de pasar hace muy poco, prueba lo que me estás preguntando, porque está visto que la curadora del Museo de San Marcos tiene más poder que el propio director.

¿Y cómo han sido tus tratos, o contactos con la señora Elida Román anteriormente?
Sin ningún problema, aunque algo distantes, pero muy amables siempre, porque siempre le he tenido mucho respeto, y ella ha escrito muchas veces, refiriéndose bien a mi trabajo. Pero eso no hace que yo me inhiba, y eleve mi voz de protesta ante algo que considero injusto, y a mi evolución como artista y pintor de casi cuarenta años, y a la calidad que he logrado conseguir gracias a mucho esfuerzo y trabajo, y a que nunca se me haya explicado ¿por qué se me veta un cuadro que no tenía un verdadero motivo artístico para hacerse?

Por último, ¿Qué actitud o cualidad les faltaría a los directores, o promotores de Galerías y museos?

Yo creo que, muy encima de los curadores están ellos, los directores que son los que tienen que tomar las decisiones; y en lo particular, con lo que hoy me está tocando vivir, pienso que Germán Carnero debió haberla luchado más para defender lo que él mismo defendía antes, al reconocer y pedirme esta pintura, y no lavarse las manos, y echarle la culpa a la señora Román. Entonces, yo antes de la donación contemplé dos clausulas pensando, que quizás algo podría pasarle al cuadro, y de repente acabaría guardado en un sótano, y yo interpreto que ella ha vetado mi cuadro porque lo debe considerar de mala calidad, como ella misma lo dice, según Carnero: Ese cuadro no le hace ningún bien al museo, ni al pintor”, y ante eso, simplemente, solicité que se me devuelva mi obra, porque yo hubiera comprendido, el hecho de que no la expongan en una, que otra muestra, pero solo puedo pensar que, mientras la señora Román esté en ese museo, mi cuadro estará confinado a honguearse en los sótanos del museo de San Marcos. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

ENTREVISTA A ENRIQUE POLANCO "Para mí el clero es la negación de Cristo"





Enrique Polanco Carbajal se despojó de su perfil bajo, y salió con todo, e inauguró luego de muchos años, en la sala Luis Miró Quesada, su nueva individual “Obra reciente” en homenaje al poeta Antonio Cisneros. Polanco, no solo vuelve a retar una vez más al convencionalismo pictórico, porque esta vez su expresionismo de intenso color evoca a los lugares que para muchos pueden ser inimaginables, pero que en el paso del tiempo han sabido marcar un gran hito de cultura popular.

23 pinturas, entre ellas: el “Pasacalle” en el que se aprecia una mágica casona El Buque de Barrios Altos; “El cine Alfa” mítica sala del jirón Torrico que iniciaba en el porno a los adolescentes; “El cine Ritz” con personajes como Nosferatu y el gran King Kong; El “Popeye” bar y puterío del Callao en el que se escuchaban los primeros ritmos de salsa llegadas del Caribe; “El Cóndor” otro puti-bar vecino; el “Circo Bufo” un alejado espectáculo del distrito de Chilca, interpretado por toreros enanos; “Galerías La Fuente” que no es otra cosa que el desaparecido cine Perricholi del barrio del Rímac; “Sirena” en el olvidado Puerto de Zorritos; “Cabo Blanco” en honor a Hemingway; “Dante en la Parada”; “El Porvenir” en el que plasma un apreciable edificio del Cóndor; “Clínica de maniquíes” que nos recuerda el Templo de las manos cruzadas de Kotosh; “Músico y Ángel” en el que se aprecia el puente de fierro frente a la Plaza de Acho con un Daniel Pajuelo (fotógrafo) en interpretación musical.

Marcarán el regreso del Perú urbano y popular, aún desconocido, por algunos, pero que son parte de nosotros, de antecesores, y del antaño que nunca morirá.
Polanco, pese a sus ajetreados preparativos de su individual, se dio un generoso tiempo para darnos una vez más, su incitador punto de vista en una reveladora entrevista


¿Por qué el nombre de “Obra reciente” a esta nueva individual tuya?
Porque es el trabajo de los últimos dos años y medio, y si bien soy un pintor que produce mucho, tampoco expongo mucho, entonces, la gente podría decir:   -Polanco va  a presentar los cuadros que expuso hace diez años-  pero no. Ese es el origen del nombre “Obra reciente”.

Pero también es cierto que te has mantenido alejado de las galerías
Mira, yo cuando me inicié en el año 83, que fue mi primera muestra, trabajé con las galerías, hasta mi última exposición que fue en el 2002, en Cecilia Gonzales, y después, fue ya algo extraño, porque las galerías dejaron de tener interés en mi trabajo, entonces fue un alejamiento mutuo, a las galerías no les interesaba mi trabajo, y a mí tampoco no me interesaba exponer en ellas; así de simple.

El homenajeado en “Obra reciente” es quien fuera tu gran amigo, Antonio Cisneros, ¿Alguna anécdota especial con él?
Toño era el poeta de la amistad, porque era un tipo muy amiguero. Por eso nosotros teníamos un grupo muy unido que se llamaba el grupo Tobi; éramos seis personas, entre ellas: Carlos Tovar (Carlín), el arquitecto Estuardo Núñez, Lorenzo Osores, Juan Acevedo, Toño, y yo; y nos reuníamos seguido para tertuliar, y nos pegábamos buenas “trancas” en Jesús María.

Increíblemente, después del homenaje a su “Canto ceremonial…” en la 17 FIL de Lima, el poeta se nos fue muy rápido.
Yo recuerdo claramente que Toño nos reunió un día, para contarnos que tenía un cáncer de ocho centímetros en el pulmón que era muy grave; pero a él lo que le aceleró su muerte fue que tenía una fibrosis pulmonar muy avanzada, y se fue igualito, porque nunca se le apreció calavérico. Lo pude ver en su casa, un día antes de morir, yo estaba con Lorenzo Osores, y esa madrugada murió Toño, pero siempre se le vio lucido e integro.

Dices que estás en tu año chino.
Claro. Estamos en el año de la serpiente, es por eso que me ves con mis amuletos rojos. Y yo soy del 53, y cada doce años se repite mi año, y como yo he vivido en China, y mi actual mujer es de ascendencia china, sigo con eso, porque a mí me encantan muchas cosas chinas.

Hace poco culminó Noche de Arte, una gran exhibición-venta colectiva que convoca y expone a más de 250 artistas ¿Cómo te fue?
Allí presenté tres trabajos; dos que me quedaban de “La casa de cartón”, y un grabado.

¿Y vendiste?
Vendí un grabado. Y te cuento que la Noche de Arte ha mejorado muchísimo en cuanto a calidad de las obras. Y también me parece un evento importante, porque toda actividad que sea para recaudar fondos para gente, y niños pobres, ya es bueno. Y luego, una de las personas encargadas, me dijo que les había ido muy bien, lo  cual me alegra, por eso yo siempre colaboro cuando me dicen que es para una labor social.

Pero entonces ¿Estás de acuerdo con ese porcentaje del 40 al 100 por ciento que te descuentan al vender tu trabajo?
Es 40 por ciento como mínimo, salvo que tú quieras donar el 100 por ciento. Y por otra parte, hay algo que es sumamente importante; que da la oportunidad de mostrar y exponer a muchos artistas provincianos, porque Lima de por sí es muy jodida; acá hay 4 galerías en las cuales es casi imposible ingresar; entonces allí tienen sus tres noches, y eso a mi quizá no me podría interesar, pero también hay muchísima gente detrás que sí le interesa, y para ellos es un logro poder exponer.

Eso nos recuerda un poco a la selectiva galería Lucia de la Puente, que pretendió descontarle al pintor Ramiro Llona el 50 por ciento de sus ventas.
Eso es cierto. Y yo le di en su momento la razón a Ramiro, pero el tema es con los nuevos chicos que recién empiezan, y que no tienen por qué ser afectados.

Tu pintura es más personal, de colores intensos que plasman una cruda realidad, pero que a la vez es muy interna
Mira, yo fui expresionista desde un comienzo, y mi paleta siempre fue afiebrada y violenta, y yo soy un pintor que ha ido madurando, más que cambiando; pues, no he hecho arte abstracto, y siempre me he mantenido fiel al expresionismo.

¿Cómo tienes tanta calle pese haber sido un miraflorino?
Cuando llegué a la escuela de Bellas Artes, al año siguiente conocí a Humareda, y recuerdo la primera vez que aparecí en el barrio de La Parada, y para mí eran otros colores y otros olores. Y desde allí empieza mi pasión por la verdadera Lima, y yo recuerdo que en el año 76 vivía en Barranco, y tomaba el micro de Las Delicias y me iba a la Parada, y luego me subía al cerro San Cosme, y para subir allí tenias que tener huevos; incluso, también recuerdo mucho una bronca entre dos putas en un bar de la calle San Pedro, y una le abría la cara a la otra con el filo de un pico de botella. Eso nunca  se me borró de la cabeza.

¿Por qué crees que el centro de Lima ahora está peor?
Porque sencillamente es la estética del abandono, y yo por ahí veo la cosa, y eso no lo veo en Miraflores, ni en San Isidro.

Están recurrentemente en tus cuadros. ¿Qué nos puedes decir de los burdeles?
Mira, yo como todos los muchachos de mi generación, los sesentones, nos iniciamos en un burdel, al menos la gran mayoría, y luego, cuando conocí a Víctor Humareda, caminábamos mucho por La Parada, y subíamos a los burdeles, que eran la sordidez total, y recuerdo unas casas de tres pisos sin ninguna ventana, con un olor a ruda de burdel; y en algunos otros momentos he parado en los bares del Callao, pero en diferentes épocas, porque yo los conocí por primera vez a los dieciocho años, en los setentas, y eso estaba lleno de vaporinos y prostitutas guapas, y sí podías entrar sin problema; y luego regresé allí diez años después, cuando trabajé en el muelle del Callao, en los barcos graneleros, para controlar que no se roben la descarga del trigo; y en esa época ya estaba más deteriorado. Y finalmente, regrese en el año dos mil, pero eso ya era una calle que parecía la entrada al infierno, y me puse hacer fotos para un cuadro que luego pinté, y me tuve que ir corriendo porque inevitablemente me cuadraron. Entonces, se podría decir que he conocido los bares del Callao en tres etapas. En su apogeo, en la mella, y en su decadencia total.



Cuéntanos lo que generó tu polémico cuadro “trilogías” hace muchos años en una importante colectiva
Cuando se cumplieron no sé cuántos años del nacimiento de Santa Rosa de Lima, el Banco de Crédito, con el Arzobispado, organizaron una muestra en Lima en la que llegaron cuadros de Santa Rosa de todas las provincias del Perú; y yo había pintado uno en el que estaban San Martin de Porres, Santa Rosa de Lima, y más abajo, en un altarcito, Sarita Colonia. Me cuentan entonces, que un día antes de la inauguración, el cardenal Augusto Vargas Alzamora fue a visitar la muestra, y al entrar a la sala de las obras, ese tipo se escandalizó, y luego en la inauguración cuando quise apreciar mi cuadro, simplemente no estaba, y en su lugar permanecía una  pared blanca.

¿Tanto así de cucufatería?
Así son estos padres, te cuento que cuando yo estudié en el Champagnat, que era un colegio de mierda; de curas, allí rezábamos el Rosario en cada momento, e incluso, luego del recreo, eran tiempos en que Lima era sumamente cucufata.  

Entonces ¿Qué es El clero para ti?
Para mí El clero, así de simple, es la negación de Cristo. 

Justamente, hace un año en la galería Luis Miró Quesada Garland, fue censurada la exposición de la artista Cristina Planas que presentó atrevidas esculturas de santos, y la conservadora y religiosa comunidad miraflorina salió a las calles en una marcha para intentar vetar la sacrílega muestra
Si. Yo recuerdo esas señoras miraflorinas, ultra-conservadoras que salían con el Rosario a echarle agua bendita a la gente que entraba a la galería, y la verdad que me parece una tontería, porque estamos en un país libre, y tú puedes expresarte de la manera que quieras, y El clero es muy fuerte y poderoso en el Perú, y lo que hizo Cristina Planas fue manifestar su derecho de mostrar su arte, sea en contra, o a favor de esos personajes.

Incluso, por eso despidieron de la Municipalidad de Miraflores a Lucho Lama
Así es, pero ya hubo ahí otros deslices anteriormente con él; con la muestra de Javier Heraud, por ejemplo. Pero luego de esa exposición de Planas, se rebalsó el vaso, y Lucho Lama tuvo que salir, porque creo que el alcalde Muñoz no soportó las presiones de los sectores religiosos.



Dicen que te gusta el cine peruano
No todas. Por ejemplo acabo de ver “El evangelio de la carne”, y la verdad que me gustó mucho esta película.  Y otras que me han gustado son “Sigo siendo “de Javier Corcuera, y de las antiguas “Maruja en el infierno” de Lombardi.

¿Qué impresiones tienes de la movida cultural limeña?
Mira, yo la verdad, desconozco mucho de la movida cultural limeña, porque ando encerrado en mi taller todo el día; incluso se podría acabar el mundo y ni cuenta me daría seguramente.

Pero eres un asiduo de la red social
Sí, es verdad. Veo mi correo, todos los días, y a veces por ahí me meto en un pleito del facebook cuando considero que es importante; pero lo otro es una chismosería estúpida, pero también es una gran cosa porque, yo no hubiera podido invitar a mi  exposición a medio Lima si no existiera el facebook, porque la verdad me ha ayudado mucho, y también a través de la excelente revista Lima Gris invito a la otra mitad de Lima, que estoy seguro que los lee.