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domingo, 20 de julio de 2014

19 FIL DE LIMA: ANTONIO SKÁRMETA "ESTOY CONTENTO CON EL RESULTADO DE LAS PELICULAS QUE SE HAN HECHO SOBRE MIS LIBROS





Ayer se dio la conversa con el Hijo Ilustre de Antofagasta, el escritor Antonio Skármeta.

Un personaje que ha hecho de todo, desde director de teatro, profesor de filosofía, de guión cinematográfico, y de talleres literarios, conductor de televisión, ganador del Premio Casa de las Américas en 1968, exiliado fuera de Chile durante 16 años, y embajador en Alemania en el año 2000, Skármeta es muy conocido por su novela corta El cartero de Neruda, la que ha dado la vuelta al mundo, siendo incluso traducida a treinta lenguas, y llevada al cine con el mismo éxito.

En la mesa lo acompañó Patricio Rojas Figueroa, Presidente de la FILZIC Zico-sur-Antofagasta, quien simplemente usó la palabra para presentarlo. Por su parte, el invitado dio muestras de regocijo al reconocer que la poesía siempre estuvo allí, entre sus textos, ya que es el personaje real en toda su obra. Y aunque, admitió no ser poeta, siempre admiró a los versistas, y en especial, a los peruanos César Vallejo, Carlos German Belli, y Toño Cisneros.

Skármeta reveló algunos pasajes de su juventud, entre los cuales, el futbol no estaba dentro de sus aficiones, ya que mientras sus amigos jugaban partidos, él se dedicaba a leer libros, aunque en algún momento lo escogían solamente como portero.

En la escuela, un día un profesor le regaló el libro Martín Fierro de José Hernández (la historia del gaucho que es enrolado al ejército para matar indios), y desde allí no paró de leerlo, a tal punto que sus compañeros le decían: Che, ¿Así que te sabés el Martin Fierro de memoria?

Otros de los autores que lo marcaron fue el modernista español Manuel Machado con su poema acerca del destierro del Cid Campeador, verso que de memoria recitó en la sala.
De esa forma fue que decidió escribir. “un día le dije a mi papá que quería ser escritor, y él me respondió ¡Qué buena idea! pero no se imaginó que yo deseaba ser un escritor norteamericano, porque yo veía películas de James Dean, y de Marlon Brando, y también escuchaba el rocanrol”  entonces, cogió su mochila, y se despidió de su papá sin decirle que marchaba hacia los Estados Unidos, pero la cosa no fue tan fácil. Primero viajó en tren, y llegó hasta La Paz Bolivia, y sin proponérselo vivió una intensa aventura, que le hizo desistir de convertirse en un escritor norteamericano, y se volvió a Chile; aunque luego de mucho tiempo, se podría decir que lo logró, porque durante su estancia en Nueva York, escribió sus primeros relatos de ficción que hablaban de Norteamérica.

Fue entonces, que empezó a leer las líneas del poeta del siglo Pablo Neruda, quedando absolutamente impresionado por la maestría del Nobel de literatura, y entonces se le ocurrió escribir la historia del cartero de Neruda, Mario Jiménez, un humilde muchacho pescador que llenó su vida de poesía gracias a los consejos del gran poeta, además de lograr entender lo que significaban las metáforas. Así, la cercanía entre dos personajes opuestos, pero unidos por la amistad y la admiración no dejaría de ser estrecha. Mario le pregunta al poeta: “¿Usted cree que el mundo es una metáfora? Y él respondió: hagamos un trato, me voy a la cocina a prepararme un omelette, y mañana te doy mi respuesta”



La nueva, y algo extraña reubicada sala Arguedas se tornó más cálida, a medida que Skármeta recitaba versos, como si de un poeta se tratase.  Finalmente, concluyó diciendo de forma hilarante, que durante el día, en plena inauguración de la FIL, se antojó de recitar un verso erótico de García Lorca, sin embargo, se inhibió de hacerlo por estar flanqueado de dos ministras de Cultura, las de Perú y Chile.


A continuación unas breve entrevista al escritor chileno:

1.    ¿No es la primera vez que llegas a Perú, o sí?
Claro que no. La primera vez lo hice a los dieciocho años, éramos como cuatro titiriteros austeros, y llegamos para presentar un teatro de títeres, recuerdo que fue El Retablillo de Don Cristóbal de García Lorca, la historia de este viejo verde que se la pasaba dando cachiporrazos. Fue una experiencia gratificante.

2.    ¿Crees que la gente lee cómo debe ser?
Pienso que la gente lee poco.

3.    ¿Te sientes satisfecho con las películas que se han hecho sobre tus obras?
Yo  estoy muy contento con el resultado de las películas que se han hecho sobre mis libros, hablo del Postino de Michael Radford, y El baile de la Victoria de Fernando Trueba, incluso ando feliz con la que yo mismo hice como director y guionista sobre “Ardiente paciencia”.

4.    Se ha hecho algo parecido al show de los libros, el programa de televisión que hiciste durante diez años en Chile?
La verdad no. Eso solo fue una golondrina que no hizo un verano.

5.    ¿Qué te parece la gestión de la presidenta Michelle Bachelet?
Bueno, yo apoyo el gobierno de Chile que está compuesto por una coalición de centro izquierda.



lunes, 9 de junio de 2014

MERECIDO HOMENAJE AL POETA CARLOS GERMÁN BELLI

Carlos Germán Belli y Marco Martos 


El último fin de semana, una de nuestras mayores voces vivas de la poesía contemporánea, Carlos German Belli (1927) fue homenajeado en el 1er festival de la Palabra organizado por el CCPUCP. Las palabras de reconocimiento estuvieron a cargo del también poeta y académico Marco Martos, y del director general del festival Edgar Saba.

Carlos Germán Belli es un poeta agradecido con la vida. A sus 86 años, él celebra el hecho de haber respirado los aires del siglo pasado, con sus tradiciones, y convencionalismos, sin embargo, también se siente satisfecho de ser parte de la modernidad, de esta Era, que corre como luz, y que mantiene a su vez, ese imprescriptible respeto hacia la belleza hablada, la voz, y la poesía.

Miembro de la generación del cincuenta, que brindó además, a otros exponentes ilustres como Washington Delgado, Alejandro Romualdo, Javier Sologuren, Emilio Adolfo Westphalen, Francisco Bendezú, entre otros.

El Centro Cultural de la Católica, vibró la última noche, con un numeroso público, tan cálido, y honrado de ver a uno de nuestros más importantes poetas vivos.



OH HADA CIBERNÉTICA

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas del día
mientras la sangre circule como un bálsamo a lo largo de mi cuerpo


Carlos Germán Belli (Dentro & fuera 1960)

lunes, 28 de febrero de 2011

MARTÍN ADÁN, EL ETERNO POETA


Barranco en Óleo de Enrique Polanco

Rafael de la Fuente Benavides (1908-1985) cogió el seudónimo de Martin Adán cuando José Carlos Mariátegui le encomendó escribir sus primeras coplas para la revista Amauta. Su inclinación por la poesía fue temprana, desde los años escolares en el colegio Alemán. La vida de Adán fue algo así como una novela que cumple con todas las condiciones para poder atrapar a los lectores, provista de drama, alcohol, aventuras, bohemia, entre otros componentes antagónicos. Mas que azarosa, fue peculiarmente libre y anti convencional, y siempre se encargó de guardar distancia con los extraños para que no especulen sobre su vida, esa era la enérgica repuesta que daba a todos los que creían que su poesía guardaba relación con pasajes de su vida; tal vez por eso trató de no plasmar luego en los versos, pasajes concretos. A diferencia de su novela La casa de Cartón (1928). Recuerdo que la primera vez que la leí en el colegio, era un librillo con tapa color azul editado por Peisa y Mejía Baca. Me pareció rarísima, y casi no la entendí, pero creo que surgió cierta química con el chico que me contaba todo sobre Barranco.

La poesía de Adán aparentemente revela un mea culpa existencial, por su sensibilidad en los temas meramente humanos, pero más allá de eso, se interna con absoluta genialidad hacia la belleza del lenguaje poético. Escrita en principio al estilo barroco, nos invita a lidiar con las palabras algo inasequibles, pero posteriormente su poesía cobra mayor comprensión. Y si algo debe quedar en claro; es que hoy existen notables poetas con una vasta obra, pero han perdido el culto hacía la ontología, y no se desligan de esa poesía descriptiva que solo ve el horizonte. A diferencia de Adán y Vallejo que supieron rendir tributo al Ser (onthos). De igual forma, el poeta se preocupó de centrar la atención de sus lectores únicamente hacia sus textos, con la condición de no vincularlos con él. Pues no paró de proclamarse como un gramático, y en 1981 declaró: “escribo despierto con plena lucidez, atento a la gramática”, pero tenazmente continuaba la pregunta entre el vinculo de su poesía con sus vivencias, a lo que respondió con contundencia: “Ninguna. La vida se me impone, la poesía la elijo”.

Por otro lado, existe la leyenda del personaje que andaba ferozmente ebrio, de bar en bar en el centro de Lima, con imagen desaliñada, y que escribía sus versos en las servilletas de papel, antes de regresar al hospital Larco Herrera donde fue huésped por muchos años debido a sus síndromes depresivos. Sin duda lo marcó la pérdida de su padre a tempana edad (7 años) quedando al cuidado de su inflexible tía Tarcila en el barrio de Barranco y Lima.

No obstante, lo poco que conocemos del poeta se debe a breves testimonios de algunos personajes que compartieron tertulias y momentos comunes, y existen pocas biografías serias, a excepción de las de Estuardo Núñez en la revista Letras Peruanas en 1951, y la de José Antonio Bravo en 1987.

Adán, gran representante de la literatura innovadora y vanguardista latinoamericana, cayó enfermo en el año 1984, y tras una intervención quirúrgica en el Hospital Arzobispo Loayza por problemas renales, lo trasladan al albergue Canevaro muy cerca del Paseo de Aguas en el Rímac. Pero el 29 de enero de 1985, retorna al hospital Loayza para otra intervención, y deja de existir, luego de un insano abandono, para partir hacia la eternidad y unirse en compañía a sus cofrades Vallejo, Arguedas, y Valdelomar.




miércoles, 1 de diciembre de 2010

MANUEL SCORZA, EL GRAN POETA QUE NOS DEJÓ HACE 27 AÑOS



Manuel Scorza (9 de septiembre 1928--- 28 noviembre de 1983) Huancavelicano, del distrito de Acoria, nos dejó un legado literario ejemplar, critico y social, pues nunca trató de desligarse de sus orígenes y de la injusticia social que por mucho tiempo aquejó a la clase indígena, es por eso que tuvo que exiliarse fuera del país en el año 48 dada su calenturienta actividad política, pues no hubiera soportado la nueva dictadura del general Odría. Su destino fue México y posteriormente París, lo cual cambiaría su condición, pues obtuvo un prestigioso empleo como lector de español en la Escuela Normal Superior de Saint-Cloud.

Hasta ahora recuerdo la rabia que sentí en cada línea que leí, al conocer la perversidad y corrupción del juez Francisco Montenegro en “Redoble por Rancas” (1970) su primera novela y finalista del Premio Internacional Planeta, en Barcelona.

Muchos opinan que no fue muy feliz en su exilio, pues muchas veces fue presa del desaliento y la amargura desde la distancia. El cual fue un ingrediente fundamental para crear muchos de sus versos. “Las imprecaciones” (México 1955), fue su primer poemario y además obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1956. Ya en 1954 había ganado los tres premios de los Juegos Florales convocados por la Universidad Nacional de México, con motivo de su IV Centenario.

El poeta mexicano Rubén Bonifaz Nuño recuerda en esos años de exilio:

“Conocí a Manuel Scorza cuando, desterrado de su patria, alimentaba en la mía sus poderes y sus debilidades. Compañeros fuimos, en la miseria y en el odio. Hermanos de ese sentimiento de náufragos frente al mal, sentimiento que hace envejecer antes de tiempo, que hiere con polvorientas arrugas la piel del alma triste. Ahora, con sólo recordar, comprendo muchos de los significados de sus palabras y de su vida.

El novelista cubano Alejo Carpentier, quien fue uno de sus maestros; daba la noticia: “Este peruano preocupado por la cultura de su pueblo y de América toda, se dio a la tarea un tanto riesgosa pero entusiasta de preparar el Primer Festival del Libro con una selección de diez mil volúmenes de autores clásicos americanos. Las quince mil colecciones a la venta en quiscos situados en distintos lugares de la capital se agotaron en menos de una semana”.

La experiencia se repetiría con el mismo éxito en Venezuela, Colombia y Cuba. Consistía en editar a bajo costo y en poner los volúmenes a la venta evitando intermediarios. Scorza como editor, se volvió muy popular y apertura la empresa Populibros, que se encargaría de promocionar la venta de libros de formato pequeño, cuya venta fue masiva en todo el país.

Ha publicado: Canto a los mineros de Bolivia (México, 1953), Los adioses (1959-1960) Desengaños del mago (1961), Réquiem para un gentilhombre (1962), Poesía amorosa (antología, 1963), El Vals de los reptiles (1970), Poesía incompleta (1970), Garabombo, el invisible (1972), El jinete insomne (1976), Cantar de Agapito Robles (1976), La tumba del relámpago (1978), La danza inmóvil (Barcelona 1983), Poesía (Antología, 1986), Obra poética (1990).

Manuel Scorza, fue un consumado indigenista al igual que Arguedas y Ciro Alegría; tuvo una poesía referente a la del cincuenta, con ligeros ecos en forma de destellos, que en su momento desarrollaron Juan Gonzalo Rose, Jorge Eduardo Eielson, Washington Delgado y Francisco Bendezú; de una lirica entrañable, con imágenes surrealistas y una temática netamente social.

Un 28 de noviembre del año 1983, pocos meses después de haber publicado su última novela “La danza inmóvil”; encontró la muerte en un fatídico vuelo, que colisionó con una colina, un minuto antes de aterrizar en el aeropuerto de Barajas en Madrid.



Del poemario “Las imprecaciones” (1955)

América, no puedo escribir tu nombre sin morirme…

América,

no puedo escribir tu nombre sin morirme.

Aunque aprendí de niño,

no me salen derechos los renglones;

a cada silaba tropiezo con cadáveres,

detrás de cada letra encuentro un hombre ardiendo,

y no puedo ni cerrar la a

porque alguien grita como si se quedara dentro.



Vengo del odio,

vengo del salto mortal de los balazos;

está mi corazón sudando pumas;

sólo oigo el zumbido de la pena.



Yo atravesé negras gargantas,

crucé calles de pobreza,

América, te conozco,

yo mismo tendí la cama

donde expiró mi vida vacía.



Yo tenía dieciocho años

yo vivía

en un pueblo pequeño,

oyendo el dialogo de musgo de las tardes,

pero pasó mi patria cojeando,

los ahogados empezaron a pedir más agua,

salían de mi boca escarabajos.

Sordo, oscuro, batracio, desterrado,

¡era yo quien humeaba en las cocinas!

¡Amargas tierras,

patrias de ceniza,

no me entra el corazón en traje de paloma!

¡Cuando veo la cara de este pueblo

hasta la vida me queda grande!



¡Pobre América!

En vano los poetas

deshojan ruiseñores.

No verán tu rostro mientras no se atrevan

a llamarte por tu nombre, ¡América mendiga,

América de los encarcelados,

América de los perseguidos,

América de los parientes pobres!

¡Nadie te verá si no deshacen

este nudo que tengo en la garganta!