sábado, 21 de agosto de 2010

CRONICAS VAMPÍRICAS




Esa vez, la doncella estuvo muy dispuesta; tanto, que al encontrárselo en la sagrada plaza, caminó hacia él, y éste al verse acosado, aceleró la marcha sobre el adoquinado; pero ella no paró hasta interceptarlo en la entrada del viejo pórtico, que a ese nivel de distancia, mostraba una luz que empezaba a perderse hasta hacerse más débil. A simple vista parecería que él tratase de huir de ella; pero, más bien se diría que él había orquestado el seguimiento. Y cuando no tuvo más opción de eludirla, ella se acercó tanto, que los labios de ambos se rozaron. Él, los tenía rojo escarlata, tan intenso que contrastaba con su pálido rostro, sus ojos maravillosos eran cristalinos de un color jade. Pero ella no tardó en besarlo tan tiernamente que él la abrazó, y al mirar hacia el cielo, la luna iba cobrando un color verduzco, que se hacía más tenue. Sus cabellos rubios se iban volviendo grises, y el viento sopló violento. Ella se extasiaba, y él la cogió de sus mejillas para intentar acariciar su lozano cuello. Nuevamente alzó la mirada hacia arriba, y sus ojos ya no eran cristalinos; más bien parecían dos pequeñas llamas encendidas, y esta vez después de devorar sus labios, se lanzó hacia el cuello y ella algo perdida en sí; dio alaridos de dolor y placer que se oyeron en toda la abadía.

Él desapareció, y la doncella quedó tendida sobre el adoquinado, con el rostro hacia un lado y los dos hilos de sangre que recorrían el resto de su largo cuello...


Hoy en día, este tipo de historias ya no son macabras, ni mucho menos terroríficas. Más bien causan fascinación a muchos jóvenes que han optado por seguirlas para así poder identificarse con sus personajes, que hoy son más seductores y sensuales, románticos y modernos, nada temibles, y más bien acordes a la moda. Pues bien, al igual que la moda vampírica-gótica que impuso Anne Rice en los setentas con su “Entrevista con el vampiro”; en la actualidad, una de las principales gestoras de este fenómeno fashion-vampiresco, es Stephenie Meyer. Una ama de casa norteamericana que a pesar de su religión mormona, no dudó en plasmar en la literatura su imaginación sobre el inframundo de los vampiros, en su ya famosa saga “Crepúsculo”, “Luna nueva”, “Eclipse” y “Amanecer”. Pero lo más curioso de este fenómeno, es que la vida de estos seres malignos hoy se vuelve más cotidiana, mezclándose entre los humanos con las mismas cualidades de un simple mortal; como el de sentir un amor verdadero; con conductas muy románticas, que antes eran propias de los caballeros de antaño, pero que hoy, pese a vivir en un automatismo implacable, atrapa de igual forma a ese público adolescente; en especial a las chicas que tienen la urgente necesidad de alimentar sus fantasías extremas, porque de todas maneras son conscientes que en el futuro tendrán que enfrentar lo dura que es la vida. No obstante, por el momento tienen todo el derecho de enamorarse de un atractivo vampiro que nunca podrá envejecer.

Por otro lado, en afán de curiosear algunos foros sobre el tema, mi asombro es inagotable, puesto que muchos jóvenes, en especial el público femenino, admiten que Crepúsculo les cambió la vida, pues a partir de su lectura ellos creen mucho más en la amistad y en el amor romántico, a diferencia de uno más desenfrenado. Y si lo trasladamos al plano de la lectura; decenas de jóvenes admitieron que al leer el primer libro, luego tenían la necesidad de leer el segundo y así el tercero. Otros, por ejemplo: leían el libro en dos días, aún con el impedimento del sueño. Eso quiere decir que los jóvenes definitivamente apuestan por la lectura en la medida que sea de sus intereses. Por eso en líneas generales, a los que quizá no comulguen con este tipo de literatura, se debe reconocer algunos de sus efectos. Lo mismo, con la literatura de Coelho o Chopra, que finalmente capta a los lectores independientemente de su calidad literaria. El objetivo, es incentivar la lectura a los jóvenes sea cual fuere el género.

Pero, volviendo a la novela del horror; ¿Qué pensaría hoy Bram Stoker? autor de Drácula, la novela de terror mejor escrita de todos los tiempos, según Oscar Wilde (amigo de Stoker), o ¿el doctor Polidori? (autor inglés del primer relato “El Vampiro” en 1819). Creo que se desconcertarían de lo “humanizado” que son los monstruos de la actual ficción.

Por mi parte, yo no deseo matar mis recuerdos terroríficos sobre el resto de personajes vampíricos, que a lo largo de mi niñez me hicieron estremecer de pavor. En especial en las películas que tuve que espectar. Personajes como: Bela Lugosi, Lon Chaney Jr., Boris Karloff, Peter Cushing, Christopher Lee, y el mismo Frank Langella, permanecerán siempre en mis fantasías morbosas; las mismas que hicieron que desarrolle mi culto hacia lo oculto.



lunes, 2 de agosto de 2010

ACEPTO UN LIBRO COMO OBSEQUIO




Aunque parezca algo inverosímil, en el mundo entero, hoy se vive un auge de las letras. Los amantes de la lectura leen títulos procedentes de todos los continentes, tenemos gente que lee a autores africanos, orientales, asiáticos, y obviamente a los europeos y los norteamericanos. En el caso de los latinoamericanos, tampoco se quedan atrás, pues desde el Boom Literario de las últimas cinco décadas, siguen pasando por su mejor momento, en cuanto a producción se refiere. Los géneros son de lo más variados, pues existen toda clase de preferencias, por ejemplo la “narrativa” siempre está ocupando el primer lugar de aceptación y ventas; más aún, que hoy se vive el fenómeno de la “literatura gótica vampírica” y en nuestro lado del continente se van incrementando enormemente las preferencias por la “literatura de autoayuda”. La misma que hace que los “gurús” del saber vivir, incrementen sus millonarias cuentas.
Hasta allí, todo parecería andar con la mayor normalidad. Pero, en nuestro medio según parece, existe una contradicción; pues si bien es cierto que tenemos a dos o tres monstruos editoriales, que publican sin parar centenas de títulos; además del incremento y supervivencia de las editoriales “independientes”, que hacen que la demanda de libros vaya en aumento; ¿Por qué cada vez se lee menos?
La respuesta no es tan sencilla para aplicarla; pues, no faltarán los que superficialmente digan que es gracias a lo caro que están los libros, incentivando así a la piratería.
En realidad el problema va más allá de ese solo factor. Pues, se juntan una serie de causas reales, que se viven en nuestro contexto social, y que involucran a todos, desde las autoridades políticas (Poderes del Estado), hasta la clase empresarial; sin dejar de mencionar por supuesto a la misma sociedad civil.
Por ejemplo: entre una de las causas, están el ambiente familiar. Pues, si bien es cierto que en un núcleo de familia se insertan problemas de distinta índole, en especial los de tipo económico; también es cierto que si los padres cultivan una serie de aficiones relacionadas a todo tipo de expresiones artísticas, incluida la lectura; es muy seguro que los hijos, en edad temprana, tratarán de emular la misma practica, logrando en muchos casos sensibilizar sus sentidos para relacionarse quién sabe; con la música, la lectura, y el arte en general; logrando así llegar a tener una concepción muy peculiar del mundo que los rodea. Por otro lado, no intentamos predicar un “puro romance”, porque quizá en el caso de las familias disfuncionales, donde los padres están ausentes, separados, o imbuidos en el trabajo, los resultados serán desalentadores; pues se hará más difícil aunque no imposible, que un niño se convierta en un adecuado lector.
También son importantes las políticas a tomar. Sobre todo ahora, que desde el 21 de julio apenas hace una semana, el presidente García promulgó la ley de creación del Ministerio de Cultura, el primero en lo que va de la historia peruana. Pues, si el INC (Instituto Nacional de Cultura) no logró hacer mucho, el nuevo Ministerio como cartera del ejecutivo, tendrá mayores condiciones de gestión para crear las nuevas políticas culturales de nuestro pueblo, de la mano del portafolio de Educación, creando más bibliotecas en la capital, y sobre todo en las demás regiones. Un caso muy curioso, me pasó hace dos meses cuando estuve en la tierra de José María Arguedas, el alcalde de la ciudad de Andahuaylas, en un recorrido me mostraba la biblioteca municipal, que por cierto, se encontraba abarrotada de escolares y jóvenes universitarios supongo, todos ellos concentrados en sus lecturas, con un lirismo apasionante, lo cual me impresionó notablemente.
Pues sí. Hace falta bibliotecas municipales, privadas, estatales, etc., ubicadas en todos los distritos y con todas las facilidades de acceso a los textos, pues ellas son la mejor vía para facilitar la lectura.
Pero también es exigible un mejor programa de capacitación para la metodología de los docentes, pues ellos, quizá por el hecho de estar desmotivados salarialmente, también se muestran poco motivadores con sus alumnos, y peor aún si esos maestros no han desarrollado el habito de leer, a falta de una adecuada comprensión lectora, que es otro de los aspectos importantes a tratar; pues no basta con querer leer, sino comprender el texto que se lee.

Ahora, quiero atreverme a decir que los jóvenes del siglo XXI si leen; pero es otra forma de lectura, ya no es la lectura lineal de textos con la que muchos de nosotros nos iniciamos. Ahora es una lectura fragmentada, pero sobre todo audiovisual. A veces, la de una obsesiva televisión que logra enajenarlos del tiempo y del espacio. Por su parte el uso de internet también es importante y necesario; por eso tampoco debe satanizársele, pero hoy las lecturas y los lenguajes son distintos. En los correos electrónicos, en los blogs, en los celulares; los jóvenes han transformado sus lenguajes y códigos, siendo ahora más agresivos, más explícitos, y en muchos casos muy soeces. Formas que definitivamente atenúan la belleza, la lírica, y el verso.

Finalmente, no todo está perdido.
Aceptemos el tipo de comunicación de nuestros hijos. Es posible que durante el día en el trabajo, nosotros nos relacionemos apenas con dos o cinco personas, y a diferencia de ellos, que quizá lo hagan hasta con mil personas virtualmente; sería innegable reconocer que hoy vivimos en una “Sociedad de la Información”. Por ello, aceptemos prudentemente sus juegos en línea, pero con mesura, y también sus redes sociales; pero al mismo tiempo trasmitámosles valores, los mismos que los harán integrales como seres humanos. Cojamos un libro adecuado a sus intereses, y explorémoslo juntos. Solo así quizá, estaremos a tiempo de transportarnos a mundo indudablemente fascinante…


sábado, 17 de julio de 2010

DE MUNDIALES...LOS DE ANTES






Después de haber disfrutado un buen chifa, fuimos volando a casa para ver la final de la copa mundial de Sudáfrica. Solamente Stefano y yo, echados en mi “matrimonial” vimos como una España pretensiosa, alimentaba la maldición que perseguía a Holanda (la de llegar tres veces a una final, sin lograr el título), para así poder llevarse la copa a tierras chapetonas. En realidad, Stefano gozaba del partido frente a mi moderno LCD. Pero yo pensaba… “qué cojudez”. Partidos fueron los que yo gocé viéndolos en Argentina 78 y en España 82, en esa época, los que teníamos televisor éramos los “bacanes” del barrio, y las calles se convertían en pueblos fantasmas a la hora que se emitían los partidos de nuestra selección bicolor. Recuerdo que el tío Julián organizaba entre sus “patas”, entre ellos “el chupacalato” (le decía así porque siempre “chupaba” gratis) la reunión previa al partido, preparando el poderoso cebiche de bonito, acompañado de la infaltable “Pilsen callao”. Allí se daba rienda suelta a toda clase de expresiones; desde gritos eufóricos con mentadas de madre, hasta ataques de carcajadas. Pues, no era para menos, la selección de aquellos tiempos sí que le “paraba el macho” al favorito. Claro que, algunas veces el “no pasa nada” de Martínez Morosini nos caía “chinche”, y muchos pensábamos que era un “salado”; por eso mejor preferíamos el “ya vienen los goles de Cubillas” del buen Pocho.
Felizmente, frente a mi casa existía una sala de cine, y además de estreno; y en pleno mundial de España se proyectaban algunos partidos favoritos. Además ya había llegado la televisión a color en el Perú, y casi ninguno de nuestros padres aún podía adquirir un televisor de esos. Pero cerca de mi casa nos íbamos a “la Totorita”, que era una “barriada” muy temida por la cantidad de “choros” que la habitaban. Pues allí, en una casa a medio construir, tenían un Sony Trinitron a color de 21 pulgadas, que nos bendecía a todos los que pagábamos por ver los partidos de la selección. Después continuábamos con la fiebre mundialista, al intercambiar los cromos (figuritas), que juntábamos entre la mancha, pues era la editorial Navarrete, quién nos tenia al día con sus famosos álbumes. Yo por ejemplo, intercambiaba a los hermanos Van de kerkhof por Mario kempes, y buscaba a Muñante y a Velasquez, por Michel Platini o Paolo Rossi. Otros tenían 5 Zicos, 4 Rivelinos, y muchos Cuetos.
Mundiales hubo y mundiales vendrán, pero lo que no se puede negar es que nuestra actual juventud, cada vez vibra con menor intensidad a la hora de ver un partido de fútbol mundialista. Pues, quizá el mejor partido para ellos, será jugarlo en las redes sociales como el facebook, o el hi5, o los juegos en línea. No obstante, el hecho de que nuestra selección no pueda siquiera aspirar a participar en algún mundial, tiene mucho que ver.
Por ello, los adolescentes de hoy, por más que se sientan soberbios de dirigir virtualmente a Messi, Ronaldinho, o al propio Beckham, en el Winning Eleven del PSP (PlayStation Portable), nunca experimentarán lo que fue saborear en cofradía la fiebre del mundial, con sus desdichas y alegrías, a tal punto de vivir en un mundo paralelo de ilusiones, que en muchos casos marcó nuevas personalidades, y en otros, ¿por qué no decirlo?; ciertas frustraciones.

martes, 29 de junio de 2010

CORRUPCIÓN O RELIGIÓN?





Si por un momento nos pusiéramos a buscar en el diccionario, que significa la palabra “corrupción”, encontraríamos algunas definiciones, como por ejemplo: Soborno o cohecho, que es la corrupción de los altos cargos del gobierno. También figuran Perversión o vicio, que es la corrupción de costumbres y de menores. Y por último, es la Alteración de la forma o estructura de algo: que es la corrupción de la materia orgánica.
Pero si tratamos de abordar el tema con la debida reflexión, creo que más bien la corrupción va más allá de ser una indeseable tara para los habitantes de una determinada sociedad. Ella en realidad se ha convertido en una especie de “credo” o “ideal” para muchos de los que vivimos en este siglo XXI. Pues, si bien es cierto que vamos avanzando en tecnología y en nuevos planteamientos científicos; también vamos retrocediendo vertiginosamente en el tema de valores, en donde ocasionalmente nuestras convicciones se ponen a buen recaudo, según la dirección donde soplen los vientos.
Dicen de que el Poder corrompe, y que la corrupción indubitablemente está ligada a éste.
Según Lord Acton, connotado historiador inglés del siglo XIX, el primer acto de corrupción debidamente documentado viene desde el antiguo Egipto, donde según se registra en un papiro de la XX Dinastía, en pleno reinado del Faraón Ramsés IX (1142-1123 A.C). Allí se registran las denuncias que Peser (alto funcionario de Egipto) le hizo al faraón, al dejar al descubierto los negocios sucios de Pewero (también alto funcionario) que se había asociado con los profanadores de tumbas, al ponerle un alto precio a su silencio por no denunciar los sacrílegos robos. Aunque en principio, mediante astucias, pudo evadir las acusaciones de Peser, dejándole a éste en ridículo público. Finalmente Pewero fue duramente condenado y Peser logró reivindicar su honra en el reino.
Y así se registraron más actos de corrupción a través de la historia; donde los antiguos griegos y los romanos no fueron la excepción.
En el caso del Perú, la historia no tuvo porque ser distinta. En la época del Virreynato, podemos mencionar por ejemplo, la administración del Virrey Francisco de Toledo (1569-1582) quien se encargó de atenuar las dificultades que se establecieron en los mandatos anteriores, entre los indios y españoles, a causa del abuso de estos. Reimplantando un sistema más equitativo que asegure la recaudación para la corona, pero al mismo tiempo menos opresiva para los amerindios. Sin embargo, los corregidores (magistrados regionales) se encargaban de alimentar a la burocracia colonial, desatendiendo a la justicia local, y recaudando los impuestos de forma inescrupulosa. Es por ello que los estudios históricos los señala como los funcionarios más abusivos y corruptos de las Indias.
Pero si nos trasladamos al siglo XX, los gobiernos dictatoriales siempre trataron de concentrar un poder absoluto, como en los setentas. Donde el Perú llegó a ser la primera potencia mundial de producción pesquera, generando así millonarias divisas para el país. No obstante, el mismo Estado destinó tales recursos para contentar las arcas de los militares.
Por otro lado la gran producción de la hoja de coca, fue aprovechada por los traficantes, para elaborar la pasta básica de cocaína, la cual batió records de demanda, tanto en los Estados Unidos como en otros países de Europa; lo que hizo, que incrementaran así su poder económico e influencia política; herramientas fundamentales para obtener permanentes impunidades, otorgadas por algunos malos funcionarios del Estado y de la Policía. Pero otro negativo precedente, por cierto olvidado por muchos de nosotros y desconocido por la clase juvenil actual; es sin duda, el primer mandato del presidente García (1985-1990), un gobierno que convirtió al Perú en “país inelegible” por la comunidad financiera internacional. Pues lo dejó brutalmente empobrecido y sin reservas, y con una inflación acumulada de dos millones por ciento. Y ni que acordarse del escandaloso caso BCCI, cuyo funestos actores (Leonel Figueroa y Héctor Neyra), altos funcionarios del BCR cobraron millonarias coimas por depositar 215 millones de dólares de divisas peruanas al mencionado banco panameño. También recordemos la sobrevaloración de los 26 aviones Mirage franceses que el Perú pretendía adquirir. Del que finalmente adquirió solo 12, pero a un precio seis veces mayor.
Pero el gobierno de García quedaría empequeñecido, si de corrupción se habla; en comparación del mandato de Alberto Fujimori, el cual no merece ni reseñarlo, pues todos los peruanos hemos sido testigos presenciales de las más atroces y viles maniobras ejercidas durante su decenio. Paradójicamente no hace mucho, sus dirigentes y lo que queda de ellos, celebraron el cumpleaños de una de sus líderes más importantes; haciendo una coreografía patética de un “Thriller” que haría llorar de espanto a los mismísimos Lon Chaney Jr, Boris Karloff, y Christopher Lee, maestros del terror. Quizá, tal coreografía habría deslumbrado con la participación de los más “siniestros personajes” como: Montesinos, el propio Fujimori, Joy Way, Hermoza Ríos, Villanueva Ruesta, Rodríguez Medrano, Blanca Nélida Colán, la fiscal Mirtha Trabucco, Aljovín Swayne, Ernesto Schütz, Genaro Delgado Parker, los hermanos Winter, Julito Vera Abad, Calmell del Solar, José “Pepe” Olaya, los Crousillat padre e hijo, los hermanos Beto y Alex Kouri, Augusto Miyagusuko, Oscar López Meneses, la fiscal Juana Córdova, Cesar Tineo (juez de la Corte Suprema), Juan Luis Cipriani, Carmen Higaona; en fin. Nos ocuparían muchas carillas más, si continuáramos con tan tenebrosa lista. Y eso, sin contar los actos de corrupción durante las administraciones de Alejandro Toledo y el actual presidente García, que como decían los jóvenes de antes: “tampoco es que hayan pasado piola”.
Por otro lado, la historia universal nos dice que los actos de corrupción siempre estuvieron allí, muy cerca de las cúpulas del poder. Entonces habría que preguntarle a los antropólogos y sociólogos: ¿La corrupción es inherente al hombre? Muchos responderíamos que no, que no todo está perdido; que pese a que contamos con diferentes organismos como: la Comisión de Transparencia, Ética, y Probidad Institucional, la Contraloría de la Republica, y la Defensoría del Pueblo, que acaba de lanzar su programa de Ética Pública y Prevención de la Corrupción, y que a pesar de haberse recuperado una nueva democracia, la cual intenta cumplir su papel lo mejor posible; no es suficiente. Pues ésta problemática necesita una solución seria y sostenida, con propuestas viables y listas para ser implementadas; pero ello no solo depende de los organismos gubernamentales o aparatos del Estado. Básicamente dependerá de la sociedad civil en general, de la empresa privada y sobre todo de los medios de comunicación, que hoy juegan un papel preponderante en la agenda política y de actualidad. Se necesita recuperar la Responsabilidad Social, que es deber de todos (autoridades y ciudadanía), en base al respeto mutuo y a la vocación de servicio; logrando así, tener el valor de no callar ante la presencia de un acto irregular. Solo de esa manera se podrán implementar los sistemas que puedan controlar la administración de los poderes, su absoluta transparencia y sobre todo un real respeto al mandato constitucional; para así lograr fortalecer una verdadera lucha contra la corrupción.



miércoles, 5 de mayo de 2010

UN DÍA DE MARATON (ADIDAS 2010)





Ha pasado casi un año desde que en el Perú se compitió en el primer maratón oficial, organizado por Adidas. Aquella vez el ganador de los 42 fue el Keniata Anthony Mbithi con 02.24:33 horas. Y en la edición del domingo 02 de mayo, por cierto la segunda en nuestro país, el triunfo también fue de un Keniata; superando incluso la marca del año pasado. Su nombre, Festus Kioko y acumuló un tiempo de 02.23: 29.
En damas, la que se llevó el triunfo con un tiempo de 02.51:10, fue la huancaína Lady Morales.
En suma, este evento parece haberse convertido en un clásico de la fiesta deportiva pedestre, y qué mayor prueba, que la de albergar a 11 mil corredores, en las tres categorías (10K, 21K, 42K), sin duda un acontecimiento cada vez más importante para los aficionados al running; deporte que a propósito, se está convirtiendo en una “filosofía” para muchos mortales limeños, pues hoy corre cada vez más gente, en comparación de años anteriores; empezando con dar una vuelta al parque de la esquina, hasta quizá terminar entrenando en una pista atlética como la del IPD o la del Gálvez Chipoco, para poder estar listos para alguna competición oficial. Pues al parecer, el tiempo no pasa en vano; porque ahora cada vez más gente toma conciencia de llevar una vida saludable para poder prolongarla, y no es novedad señalar que para poder lograrlo, se necesita ejercicio físico más una nutrición sana y adecuada.
Con esta magnífica iniciativa deportiva, Adidas hoy lleva la delantera; porque en el caso de la firma Nike, nos desconcertó el año pasado al no llevar a cabo su carrera 10K, (aún no perdemos la esperanza que la organice este año, parece que se dará en octubre) y qué decir de la carrera Reebok, realizada algunos años atrás, y que lastimosamente fue “flor de un día” pues nunca más corrimos una segunda edición.
Personalmente me siento gratificado por haber corrido el maratón una vez más, aunque debo confesar que esta vez sudé la gota gorda, pues para ser honesto, este año tampoco me entrené para la prueba, pues mi soberbia me hizo creer que mi cuerpo tiene insertado una infalible memoria física, por el hecho de haber acumulado 5 maratones en los últimos años, pero la verdad es que ésta vez “vi a Judas” en persona, pues me acalambré, caminé, y terminé muy fatigado, y así, conviví con un generalizado dolor durante toda la prueba; aunque como dice Haruki Murakami (maratonista y notable escritor japonés): “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”. Por eso llegué a la meta gracias a la fuerza, no física, sino más bien a mi fuerza moral, que es la que uno nunca debe perder…

A continuación un fragmento del post que escribí el año pasado sobre el maratón, y esperando que sea una especie de tónico reconstituyente para sus mentes:

En lo personal, pese al largo tiempo que hice en la competencia, me siento un ganador; pues con este último, ya suman cinco maratones en mi haber; y como todo maratón, implica por lo general plantearse un reto. En esta última edición mi gran reto personal consistió en participar ¡claro que sí! Pero sin haber seguido antes ningún programa de entrenamiento. ¡Sí! Así como lo leen NO ENTRENÉ ABSOLUTAMENTE NADA para tal prueba de fondo, salvo mis rutinas de footing semanales. Entiendo que muchos opinarán que fue una gran insensatez de mi parte, y no les resto razón. Incluso mi familia, muy aprensivamente se preocupaba diciéndome que era una locura lo que iba a hacer. ¡Pero mucho ojo!, no quiero ser irresponsable en invitar a que hagan lo mismo, pues quien nunca corrió un maratón, y se anime a hacerlo, debe seguir un riguroso plan de entrenamiento de por lo menos un año, incluidos dietas y cambios en el ritmo de vida; y les aseguro que al acabarla recibirán los réditos. Pero aquí, hay algo. Es un detalle que parece insignificante, pero en realidad es muy importante. Sucede que me causa mucha curiosidad y a la vez incomodidad, cuando desde hace ya muchos años, cada vez que termino una prueba pedestre (5, 8, 10, 21k e incluso el maratón) y me encuentro con algún conocido, colega o pariente, solo atinan a preguntarme ¿En qué puesto llegaste? Y por un acto de inercia, simplemente respondo: llegué en el puesto 85, 115, 852, etc. Y es ahí donde me observan con una mirada de absoluta desaprobación, como quien dice: “¿Entonces para que corres, si no vas a llegar primero?”
Y, ante ésta percepción colectiva del sentido de la competencia, heredada del occidente, que señala que siempre hay que apuntar a ser los primeros en toda disciplina, me doy una pausa y pienso: que quizá tenemos un poco distorsionados los conceptos o principios que regulan nuestra vida cotidiana. Hay que ser conscientes y consecuentes ante algunas realidades, por ejemplo existen atletas de elite, que compiten para batir una marca y así obtener un nuevo record, son atletas que participan en los torneos mundiales, olimpiadas, etc.; para ellos mi más sentido reconocimiento y admiración permanente, pero también deberíamos preguntarnos ¿Si no podemos llegar a ser como ellos? ¿Deberíamos de privarnos del hecho de llevar una mejor calidad de vida, dedicándonos a distintas disciplinas deportivas? Mi respuesta, es un rotundo ¡NO!
Ganador no es el que llega primero, ganador es el que realmente siente y vive la satisfacción de haber logrado algo que él mismo se trazó.
Por eso, no me queda más que decirles: ¡anímense, emprendan algo que los haga transformarse para bien. Consideren empezar a correr, todas las mañanas cerca de su casa, en su barrio, y luego podrán ser capaces de entrenar para la próxima edición, y al cruzar la meta, disfrutarán su logro como ningún otro, y se convertirán en verdaderos ganadores; en miembros de una élite que ya no abunda en el planeta. (menos del 0.1% de la población mundial ha terminado un maratón).



martes, 27 de abril de 2010

LA HERRADURA DE MIS AMORES







En esta última temporada de verano, no asistí mucho a las playas de Lima; y creo que una de las grandes razones, es el hecho de haber perdido esa magia y encantos que las caracterizaba en los setentas y ochentas.
Me acuerdo cuando aprendí a correr olas. Fue en la playa La Herradura, la que tenía la ola más grande del litoral; era limpia, cristalina, y perfecta; con buenas series de cinco en cinco.
La Herradura era el encuentro de toda la gente que amaba la moda y el buen gusto. A la playa, llegaban las chicas más lindas y exuberantes de Lima, para estrenar los más atrevidos y brevísimos bikinis de marca, mientras que nosotros (una pandilla de mocosos) apenas lucíamos unos marcados “pectoralsitos”. Pero de todas formas, nos metíamos al “Cortijo” con aires de “agrandados” para gozar de sus famosas cremoladas, y ocasionalmente bebíamos las “chelas” al ritmo de los Dire Straits, que se imponían en las listas del Ranking Billboard, que en esa época trasmitía radio Panamericana en la Frecuencia Modulada. Pues, el “Suizo” era demasiado para nosotros. Porque allí, solo entraban los viejos “fichos” a la caza de jovencitas, bajando de sus legendarios coches, todos americanos e imponentes (Mustang, Lincoln, Camaros, Thunderbird, Oldsmobiles, etc).
Así era La Herradura, un paraíso reinante que marcó modas y estilos. Estaban también el club Samoa para gente “bien” y el moderno edificio “las Gaviotas”, del cual, bajaba a la playa un chiquillo que residía en el tercer nivel, y nos prestaba su pequeña “sunset” para poder deslizar las olas y nosotros le llamábamos “pelo de choclo” por el color de su cabello que era rubio oro, y tenía una hermana muy bella, casi idéntica a Broooke Shields, pero ella ni nos miraba, porque pensaba que simplemente éramos “escoria”. Pero algo que nunca olvidaré, es la vez que “pelo de choclo” nos invitó unos suculentos “sanguches” traídos del mismo “Cortijo”; pues tuvo la bondad de invitarnos a devorarlos en su propia terraza de Las Gaviotas, a pesar de que sus padres nos ponían gesto adusto. Y nosotros nos sentíamos como burgueses observando las costas de Saint-Tropez. Porque les aseguro que la vista desde allí, era como estar en la zona Vip de la playa.
Al morir la tarde, empezaba la hora del “Sunset”, y una vez que el mar se comía al Sol; mi “mancha” y yo, nos alistábamos para partir, y al subir por el serpentín, solo tirábamos dedo y algún amable señor nos daba el aventón y en el momento de cruzar el túnel, pegábamos unos alaridos en son de euforia, para demostrar un día más de triunfo playero.
Eso y mil cosas pasé en La Herradura. Recuerdo también que cuándo abrieron el salsódromo “La Maquina del Sabor 2”, una orquesta estable tocaba un buen “son” en plena tarde, y simplemente salíamos del mar empapados y así en bermudas ingresábamos a rumbear hasta avanzada la noche en que salíamos a gatas.
Pero aquel día funesto le llegó a la Herradura. El alcalde Chorrillano Pablo Gutiérrez a finales de los ochentas sentenció, quizá sin imaginárselo, la peor pena de muerte para La Herradura. Se le ocurrió hacer un camino que salga a La Chira; y mandó dinamitar la zona rocosa del extremo izquierdo al pie del Morro Solar, causando así que los fragmentos de piedras alcancen a la orilla, para reemplazar a la arena y así se pierdan irreversiblemente 100 metros de playa. A partir de ese momento, nada pudo ser igual, y todos los que amábamos a La Herradura tuvimos que resignarnos a conservar una herida abierta que nunca pudo cerrar.
Así en definitiva, todos los que de una u otra forma disfrutaron de la Herradura desde los años veinte hasta la mitad de los ochenta, podrían hacer una extensa antología de memorias playeras dignas de publicarse para las nuevas generaciones. Y aunque hoy existe un extraño mega proyecto urbano (Costa Azul)) para recuperar La Herradura en el 2015; es de seguro que nunca recuperará la magia y encantos que alguna vez nos hizo suspirar de sosiego y felicidad…


miércoles, 31 de marzo de 2010

EL TRUHANISMO DE ESTEBANILLO GONZÁLEZ






Hace pocos días me visitó en El Comercio, el más antediluviano “cazador de libros” de nuestra recuperada y decadente Lima. El buen “Veguita” entre otras cosas, me estuvo contando de su especial amistad con la célebre francesa “Nanette” en los años cincuenta; pero, luego de la tertulia “burdelesca”, le pregunté: ¿Qué me has traído hoy? A lo que respondió: Ésta pequeña joyita.
Y era nada menos que una muy peculiar edición, y limitada por cierto, de “Vida y Hechos de Estebanillo González, hombre de buen humor” una de las novelas picarescas más clásicas de todos los tiempos, y cuya primera publicación fue en Amberes en 1646. Pero ésta vez, el Concejo Regulador del Brandy de Jerez en España consideró oportuno reeditarla, quizá con el pretexto de tributar al brandy. Pues en el relato que data del siglo XVII se consigna por vez primera el término “brandavin” que según algunos lingüistas, se afirma que de allí viene el origen de la palabra “brandy”, en honor a la bebida espirituosa obtenida de la destilación del vino y envejecida en vasijas de roble durante cierto tiempo.
Cuenta Estebanillo en algún pasaje del relato: que “trocaba brandavin por vizcocho”. Se puede pensar entonces que el personaje estuvo intercambiando aguardiente de vino por algo para comer. Pues en aquella época, ya existía el brandy como una bebida atractiva para los bebedores europeos.
La novela fue siempre difundida como anónima, pero en opinión de los editores del libro, Antonio Carreira y Jesús Antonio Cid, el autor sería un escribano real malagueño, llamado Gabriel de la Vega. Aunque, aún curiosamente hoy en la Biblioteca nacional de Alemania, en su catalogo on-line, figura Esteban González, incluso con fecha de su nacimiento (1,608); como el autor de la obra.

Pero vayamos a la novela picaresca. Estebanillo en realidad era un rufián, sinvergüenza, bribón, granuja o pícaro, según quién quiera calificarlo. Tales adjetivos quedan estrechos a la hora de conocer su narración tanto desvergonzada e irónica, creando un estrecho vinculo casi filial entre la verdad y la mentira, cualidades netas de un insensible y absurdo sujeto.
Y aunque en la vida real, se conoce que Esteban González existió, en la primera mitad del siglo XVII, ejerciendo la labor de sirviente, o de ayudante de cocina de algún príncipe de Sicilia. En la novela se dice que fue un bufón del general Ottavio Piccolomini en Flandes (1637-1639) y luego sirviente del cardenal infante Fernando de Austria.
Estebanillo cuenta sus disparatadas peripecias, como por ejemplo; lo que le sucedió en su viaje a Roma por ser aprendiz de cirujano y como entró a servir de enfermero en el hospital de Santiago de Nápoles. O como llegó a Madrid, Galicia, y Zaragoza; pasando por insólitos y ridículos sucesos, propios de un personajillo. Llegando a ser incluso soldado de leva en Sevilla, para luego ser sentenciado a muerte en Barcelona. Dando cuenta de su partida a Alemania para buscar a su amo el duque de Amalfi. También narra sus viajes a Polonia, y el desafío que tuvo con un estudiante polaco, mencionando también su regreso a España, luego de haber sido presencial y apartado testigo de la Guerra de los treinta años en Europa.
No obstante, la obra alcanzó notable éxito en su época, imprimiéndose así cuatro ediciones en pleno siglo XVII y luego seis ediciones en el siglo XVIII en España, alcanzando el nivel del Guzmán de Alfarache, y aún por encima del Buscón y del Lazarillo de Tormes, en el género de novela picaresca.
Por ello, se hace imprescindible la lectura de esta novela, a pesar de la complejidad de los recursos barrocos en su prosa, que podrían aplacar en un principio la vocación de seguirla; pero de igual forma, es de seguro que el buen lector caerá seducido por el relato de los orígenes del protagonista que con linaje o sin él, siempre luchó por abrirse un camino en una cruel sociedad que le cerró el paso.
Por otro lado, esta obra siempre causo escozor para algunos y placer para otros, pues nada más vale mencionar a la crítica filológica. Whitbour por ejemplo, considera que Estebanillo es una degeneración que produce repulsión en el lector…y causa indignación y enfado. Y para el; no menos conservador Alexander A. Parker, la obra es “desagradable” y deja “muy mal sabor de boca”.
Pero no todo es sombrío en los juicios atribuidos. Por ejemplo, Juan Goytisolo, considerado hoy como el narrador más importante de la generación del medio siglo en España, quién además hizo una excelente edición de Estebanillo; la calificó de “magnifica” y de ser “la mejor novela española escrita en el siglo XVII, sin mencionar, obviamente el Quijote.


A continuación transcribimos un notable y divertido soneto del propio autor, Estebanillo González:

Diéronme ser los montes de Galicia,
La sacra Roma en sus escuelas ciencia,
La libertad de Génova conciencia,
El regalo de Nápoles malicia.
La intratable Calabria el avaricia,
El poder limitado la paciencia,
Los trabajos del mundo la esperiencia,
Y los estados bajos la codicia.
Esperto en tales dones, he quedado
En lances y donaires tan curtido,
Que si llegase al fin, que he deseado,
Pondré todas las chanzas en olvido;
Y si no estoy del mundo retirado,
Me hallo de no estarlo arrepentido.