lunes, 9 de junio de 2014

LA ESCRITORA MEXICANA GUADALUPE NETTEL EN EL PRIMER FESTIVAL DE LA PALABRA


Guadalupe Nettel

“No creo en la felicidad estable y verdadera, solo son momentos de gracia”        


Ella empezó a escribir desde muy niña, mientras las compañeras de la escuela la molestaban. Casi todos sus personajes están en primera persona, porque de pronto, le inyectan vida, y si se trata de cuentos, le encanta utilizar expresiones mexicanas, en un mero lenguaje coloquial.

Su escritura va más allá de lo que podemos vislumbrar, ella nos conduce a esas instancias escondidas de la que nadie quiere hablar. Página, tras página, nos invita a maldecir nuestras carencias existenciales, pero también a reflexionar, como un ejercicio obligado para encontrar la puerta de escape, esa que siempre la buscamos cuando nos asfixiamos.

Ganadora del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero 2013 con su libro de cuentos “El matrimonio de los peces rojos”, y finalista del premio Herralde por su novela “El huésped”, Guadalupe Nettel (México 1973) que ha publicado otros títulos, editados en su mayoría por la editorial Anagrama de España, estuvo de paso por Lima como invitada del Festival de la Palabra; y en una conversa amena con la periodista Clara Elvira Ospina, dio  sus puntos de vista sobre algunos temas que se viven, tanto en la cotidianidad, como en la literatura.

La tecnología y el mundo virtual le aterran sobremanera. Ella reconoce que no es muy buena para el internet, y que para escribir prefiere a veces, hacerlo con pluma y papel, ya que la pantalla del ordenador le juega una ingrata batalla a su sensible vista. Además, los Smartphones la perjudican a diario en sus relaciones con las personas, porque no puede entender que cuando va un restorán, ve a mucha gente conectada a esos aparatitos chateando y conversando con otros, que no son precisamente los que ahí les acompañan.

Clara Elvira Ospina abordó los temas y personajes que conforman “El matrimonio de los peces rojos” (Editorial páginas de espuma 2013)  –Es un bestiario porque allí están los animales— opinó la periodista.

Nettel respondió que se impresionaba, de cómo los seres humanos muchas veces se hacen embrollos innecesarios con asuntos netamente naturales; a diferencia de los animales. ---Nosotros nos sentimos orgullosos de ser superiores a ellos, sin embargo, nuestros grandes dramas son el nacimiento, y la muerte, y a veces somos incapaces para afrontar algunos problemas, pero para ellos eso es lo más sencillo y natural, y saben cómo manejarlo--- De ese primer cuento, que por cierto, lleva el título de la publicación , por ejemplo, explicó que existe un paralelo entre el deseo de los personajes de no tolerar la convivencia en pareja, con la singular especie de los peces beta, que prefieren la soledad, antes de compartir su espacio o territorio con otro similar.

La Ospina habló del siguiente cuento “Guerra en los basureros” por hacérsele impensable poner como protagonistas a las despreciables cucarachas, a diferencia de la escritora, que le pareció sumamente interesante la historia de los antepasados de esos blatodeos, que provienen de los milenarios petrolites. Precisamente, ella supo convivir con tales bichos durante mucho tiempo en Barcelona, porque sus edificios están plagados de ellos, aunque a los barceloneses no les guste hablar mucho de aquellos insectos (la mayoría afirma que las cucarachas llegaron en grandes barcos desde América) y así, tuvo que traerse desde México ácido fólico para poder combatirlas, porque llegó al convencimiento de que los verdaderos intrusos del piso fueron ella, y su marido.

Guadalupe Nettel y Clara Elvira Ospina


Al tocar el tema de las mujeres, Ospina comentó que hay movimientos activistas que deciden sobre sus propios cuerpos y que acceden al aborto. En ese sentido, Nettel reconoció que está a favor que se permita el aborto, en el caso que venga un niño con malformaciones.

En referencia al cuento “Hongos”, que habla de la tormentosa relación de dos músicos, y amantes; afirmó: --En el enamoramiento nosotros estamos dispuestos a perderlo todo por estar al lado del otro, es como los hongos, que se hacen difíciles sacarlos de una uña---

Aunque, reconoció que no sabe hacer otra cosa que escribir, actualmente redacta una columna en un medio mexicano sobre lo que acontece en el DF; y además, opinó que la labor de un traductor es sumamente ingrata, porque si lo haces bien, es el crédito para el autor, y si lo haces mal, entonces es culpa del traductor, a esto se suma que tampoco les pagan bien. 

Confesó además, que es una maniática, porque cuando tiene entre sus manos su reciente libro impreso, lo lee nuevamente y a fondo, con la pluma roja lista para corregir nuevamente, y así contribuir para mejorar la siguiente edición.

Finalmente, la Ospina abordó el típico asunto de la felicidad, pidiendo su opinión al respecto; y la respuesta de Guadalupe Nettel fue más que contundente: ---Yo quisiera realmente creer en la felicidad, pero no creo en la felicidad estable y verdadera, solo son momentos de gracia--- 


                                                                                


viernes, 6 de junio de 2014

CONVERSACIÓN CON EL ESCRITOR MEXICANO YURI HERRERA




“Algunas veces los Simpson son mi influencia, así como Cervantes o Shakespeare”

El Festival de la palabra es un acontecimiento cultural que se da por primera vez en Lima solo por cinco días, organizado por el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y entre sus eventos diarios, el día de ayer se dio una conversa entre la periodista mexicana radicada en nuestro país Lizzy Cantú y el prestigioso escritor Yuri Herrera.

Herrera, que actualmente radica en Nueva Orleans, ya tiene un sitio ganado en las letras latinoamericanas, y su obra ya ha sido traducida a cinco idiomas en Europa. Sus tres novelas claves son “Trabajos del reino” (Fondo Editorial Tierra Adentro. México, 2004). Reeditado en España por Periférica en 2008 y 2010 “Señales que precederán al fin del mundo” (Periférica, 2009) y “La transmigración de los cuerpos” (Periférica, 2013).

La conversa se dio en la sala de conferencias del lugar, ante la presencia de un escaso público, aunque, entre ellos estuvieron los escritores Rodrigo Fresán, y el boliviano Rodrigo Hasbún.

Cantú planteó la idea de que en los libros de Herrera, si bien se encuentra extremada violencia, tampoco se recurre al propio lenguaje de ella (la violencia); algo así como una prosa sofisticada.  Inmediatamente Herrera aclaró que para él la violencia en sus libros no es para nada sofisticada; porque la distinción entre la forma y el fondo no tiene ningún sentido en el lenguaje narrativo, y más bien habría que emprender la misión de encontrarle nuevas denotaciones a las palabras. Sencillamente, él se resiste a aceptar que existe un lenguaje literario. Aunque resaltó que su editor de Periférica en España Julián Gutiérrez, lo respeta como debe ser, pues, en caso de querer cambiar una coma, no duda en llamarle para avisarle. Seguidamente, en un tono algo provocador, reconoció que algunas veces sus influencias vienen de la serie de animación Los Simpson, tanto como de Cervantes o Shakespeare.  

Además, considera que la violencia no nació sola, y que si bien, ésta no solo es parte de México, existen algunos factores que la alimentan, como la presencia de una cultura machista y misógina; y la indiferencia de las autoridades, entre otros. “No se puede encontrar un solo elemento que construya la violencia, a estas alturas ya no podemos verlo solo como un problema nacional”.

Ante una inquietud de un locuaz asistente en el público, que le insinuó la importancia del personaje del Chavo del ocho en la cultura mexicana, Herrera no tardó en responder que en su familia había mucha represión, ya que su padre siempre odió al Chavo, por considerar que siempre se burló de los pobres. Y a causa de esa represión, él no se siente orgulloso de dicho personaje, porque nunca vio el programa de niño, sin embargo, reconoció que es parte del patrimonio mexicano, y que ha permitido hacer un posterior lenguaje con sus diferentes registros.

Entre otras cosas, la Cantú añadió que en su último libro (no dijo cuál, presumimos que hablaba de “La transmigración de los cuerpos”) se nota un silencio de las autoridades, agregando así la pregunta ¿Cómo abordas el tema del silencio en tus novelas? Yuri Herrera: Yo hice una lista de palabras que no debía utilizar, como, droga-gobierno-corrupción; que son algo codificadas. El silencio es una manera de acercarnos a los temas o circunstancias  más difíciles; por ello, hay que confiar en la intuición de los lectores.
Para cerrar la conversa, que apenas duró una hora, Cantú le pidió a Herrera (no entendemos a qué se refería exactamente) un conjunto de palabras felices…y el respondió algo desconcertado: “No lo sé, supongo que las palabras no deben sonar a malditas, y debemos reconvertirlas a algo que suene mejor”.


miércoles, 4 de junio de 2014

ENTREVISTA A FERNANDO AMPUERO SOBRE SU NUEVA NOUVELLE "LORETO"





“ME INTERESA LA FEROCIDAD HUMANA”

“La novela grande, por lo general, se dispersa y suele llenarse de ripio”

Fernando Ampuero es un autor que ha trajinado el mundo literario desde muy joven. Y en los últimos cuarenta y cinco años, ha escrito más de una decena de títulos, que en un primer momento, tocaban a la disminuida burguesía, con un tono sarcástico y sobrio. Sin embargo, con el correr del tiempo, sus personajes se hicieron más crudos, corruptos, y decadentes; como seres que habitan una jungla urbana para devorarse entre ellos.
Para Ampuero, el sentido del humor, es indispensable para vivir, tanto en sus historias de ficción, como en su vida cotidiana. Su trilogía callejera de Lima (compuesta por las novelas: Caramelo verde, Puta linda, Hasta que me orinen los perros) nos da fe del turbio aire que respiramos al salir por nuestras calles. Y esta vez, nos entrega su nueva nouvelle callejera LORETO (Planeta 2014), una historia de acción tan delictuosa como alentadora. La presentación se dará el día de hoy en la librería El Virrey de Miraflores, y contará con la presencia del ensayista y crítico peruano Julio Ortega.                                                    

          
            Acabas de publicar tu nueva novela, Loreto. Háblanos de ella

Loreto es una novela sobre la mística de los barrios bravos del Callao. Un relato desgarrado, si se quiere, aunque con espíritu de fábula, y que, a su manera, entraña un cierto lirismo. Yo diría que, formalmente, es varias cosas a la vez: una épica (que quizá resulte trasnochada, sí, pero una épica al fin y al cabo); una historia de amor en medio de la adversidad; o una novela de aprendizaje en negativo, pues en esas calles chalacas del jirón Loreto si bien se aprende lo bueno y malo, vale más lo malo, que es lo que en ciertos barrios te permite sobrevivir, porque si solo aprendieras lo bueno morirías de un balazo al primer descuido.

La Noemí de Puta linda nos deleitó con su sensualidad e inteligencia. ¿Quién es la protagonista en Loreto?  

Son dos los protagonistas: Silverio, un chiquillo que ha crecido en olor a pólvora, y Laurita, una muchacha muy atractiva, la hermana de un proyecto de cabecilla de pandilleros. Estos chicos encarnan la pasión amorosa juvenil y la pasión pandillera. Viven su primer incendio.

¿Por qué te atrae tocar el submundo urbano?

Porque me interesa la ferocidad humana, el lado peligroso de la vida. Y también porque me interesa el espíritu del mundo marginal, a partir de su desesperado sentido del orgullo y la dignidad. Todas las personas oscilamos entre la seguridad y el riesgo, pero los marginales suelen cifrar su seguridad en el riesgo. De ahí viene su gran fortaleza.

¿Cómo hiciste el trabajo de campo, si es que lo hubo, para entrar a los Barracones del Callao? 

Tengo 64 años, y a lo largo de ese tiempo he vivido varias vidas. Una de ellas, que me marcó desde muy joven, fue mi vida de barrio, pues no siempre he vivido en Miraflores. Este es un aspecto que poca gente conoce de mí. Descubrí entonces las calles duras, llenas de ilusión y pujanza,  así como de pobreza y brutalidad. Luego complementé esa experiencia con cuatro décadas de periodismo, lo que me permitió incursionar  muchas veces en los bajos fondos, incluidas las más bravas calles chalacas. Ese ha sido mi trabajo de campo; todo lo demás es imaginación.

Presumo que la literatura no da para comer, pero te da otras satisfacciones ¿Cómo te hiciste periodista? 

      Justamente por eso que mencionas: primero había que comer. Yo nací en un medio con muchas    comodidades, pero hubo una etapa de ruina económica familiar, entre los catorce y los diecisiete años. En ese periodo no podía pensar solo en la literatura. Había que trabajar, ganar becas, viajar. Más tarde vino el periodismo y fue para mí una bendición. Y lo sigue siendo todavía.  Me mantiene alerta e interesado por todo lo que sucede a mi alrededor o lejos, en el mundo.

La nouvelle es un género ignorado por algunos autores ¿Por qué a ti te fascina? 

Por la condensación. Una novela corta te deja la sensación de haber leído una historia compacta y redonda, pues va directamente a su asunto, y todo en ella se cierra como en un rompecabezas. Obviamente se sacrifica el desarrollo de los personajes secundarios, pero el lector obtiene a cambio mayor ritmo, intensidad y tensión dramática. La novela grande, por lo general, se dispersa y suele llenarse de ripio.

          ¿Por qué las editoriales exigen a sus escritores escribir novelas en lugar de cuentos? 

          Son asuntos comerciales, no una cuestión de gustos. Pero después de que a la gran Alice Munro, una            escritora dedicada al cuento, le dieran  el Premio Nobel el año pasado, las cosas podrían cambiar. 

Gabriel García Márquez acaba de partir hacia Macondo. ¿Qué podrías decir de  él?

Considero a García Márquez  como mi padre literario. Pero yo tengo muchos padres. Entre ellos, Chejov, Hemingway, Fitzgerald, Borges y también los escritores de novela negra, Hammett y Chandler. Sin embargo, García Márquez se ha ganado un lugar especial, que comparte con otro maestro de nuestro idioma, Miguel de Cervantes Saavedra.      

Hace poco llegó al país un escritor cubano-mexicano que presentó una novela que le tardó 23 años escribirla. ¿Por qué ahora muchos jóvenes se desesperan por publicar rápido?

Cada escritor sabe el tiempo y la receta que necesita para escribir una novela. Cuando yo tengo una historia en mente, le voy  dando vueltas y vueltas, y esto es lo que demora. El proceso de escritura resulta más o menos rápido, a diferencia del proceso de enfriamiento, de correcciones y, muy a menudo, de reescritura. Esta última es la mejor parte. 




Eres un autor que se preocupa por sus nuevas publicaciones, e incluso acostumbras hacer un periplo por las mesas de novedades de las librerías para corroborar que estén allí. ¿Qué carencias tienen los editores durante el  lanzamiento del mismo? 

Un amigo, el poeta Montalbetti, considera que las entrevistas son el grado cero en la repercusión de un libro. Le doy la razón, pero yo, sin embargo,  sigo dando entrevistas, pues por lo menos gracias a ellas los lectores se enteran que acaba de aparecer un nuevo libro. Las editoriales grandes te apoyan, con sus equipos de promoción, cosa muy necesaria para que un libro circule y se venda, pero los medios de prensa no siempre dan espacio a los escritores. Eso es raro. Los diarios y revistas, cuyo negocio es ofrecer la palabra escrita, deberían ser los primeros en fomentar la lectura, crear una gran cultura de lectores. Por suerte  todavía hay algunos medios que no nos dejan en el desamparo.  

Tu risa estentórea siempre se hizo notar ¿Crees que eso también generó rencores escondidos?

¿Mi risa? ¿Hay que reírse en voz baja para ser amado? No lo sabía.

¿Por qué para ti vale más el breve Chejov que el frondoso Faulkner?

Soy un hombre de jardines, de jardines silvestres o de jardines  muy cuidados, ese depende de mi estado de ánimo. Las selvas y los bosques me intimidan, a pesar de que mi segundo apellido es Del Bosque. Admiro por igual a Chejov y Faulkner, los dos son escritores geniales. Pero, a la hora de escribir, me acomoda mejor el estilo sobrio, directo, exento de ornatos y  barroquismos. Es una elección estética.

-                              En tus textos la mujer tiene un rol fundamental. ¿El Ampuero persona ha prescindido alguna            vez de una mujer? 

No. Nunca me ha pasado. Mis etapas de soledad han durado poco tiempo, quizá porque las mujeres se apiadaban de mí. La vida sin mujeres sería tranquila y ordenada, sin duda,  pero sería también más árida e incompleta ¿no crees? Una buena mujer es tu mejor cómplice.

-          Alonso Cueto renegaba cuando veía sus títulos piratas, en el jirón Miró Quesada. ¿En tu caso, qué hacías?

-          Le hacía el acompañamiento, con guitarra y con cajón. Todos mis libros también han sido igualmente pirateados.

Cuando he estado en círculos periféricos de la literatura, se habla de Fernando Ampuero como de un dandi miraflorino. ¿Te molesta eso? 

La periferia suele tener una visión distorsionada. Tengo la esperanza de que si esa gente me conociera de cerca, vería que no soy tan estirado como parezco, ni tampoco un mal tipo.

-          Fuiste muy amigo de Ribeyro. Cuéntanos una anécdota de la que hayas hablado poco, o nada.

-          Déjame por favor guardar esas anécdotas para mis memorias.

-          Tú eres cinéfilo. ¿Crees que el cine peruano realmente está despegando como muchos dicen? 

El cine está siendo tomado por fin como industria y como oficio artístico. Por ahí creo que va la cosa. Me han gustado películas recientes como “El evangelio de la carne” y “El vientre”. 

-          Cuando estudiabas en el colegio La Inmaculada te sabías de memoria la misa en latín y rezabas a diario el Rosario. ¿Cómo te va con el Clero? 

La vida de fines de los años cincuentas la veo como un recuerdo  de haber estado en otro planeta. Nunca más volví al colegio. En cuanto al clero y la iglesia, que es la burocracia de la fe, existe gente buena y mala, como en todas partes. Pero yo debo decir que la educación jesuita me marcó. A ella le debo la forma de estructurar mi pensamiento. Lo demás ha sido leer y leer, un larguísimo tren de autoeducación.

¿Cómo les fue a los peruanos en la FILBO? ¿Qué impresiones?  

La mejor de las impresiones. Definitivamente la FILBO 2014 fue una fiesta por todo lo alto. Y el Pabellón del Perú, además, fue celebrado por todos los colombianos como el mejor de las veintisiete ediciones que ha hecho la FILBO. ¿Qué más se puede pedir?   

-          El periodismo anda hoy en una crisis de valores ¿Qué opinión te merece? 

Más de valores accionarios que de valores morales, ¿no? Hay demasiadas acciones juntas en un lado de la balanza.

-          Te he visto algo subido de peso ¿Qué hay de las habituales caminatas diurnas por el malecón?

-          Todos los días me propongo volver a ellas. Salgo apenas dos días a la semana, pero quisiera poder salir unas cinco veces. Después del lanzamiento de Loreto, tendré más tiempo para las caminatas.

-          “Llámalo una cuestión de valores. Una cosa es ser un hijo de puta, y otra ser un “conchasumadre” (Hasta que me orinen los perros. Planeta 2008) ¿Cómo se te ocurren estos mordaces epígrafes? 

-          La calle inspira; la calle, tanto en los barrios pobres como en los ricos, es la escuela y la maestra. Pero tú sabes que no siempre soy tan rudo y violento como en ese epígrafe. Esa era una frase de borrachos, como la que ha dado título al libro. Filosofía de ebrios con sueños rotos.   



viernes, 30 de mayo de 2014

COMENZÓ LA FIESTA DEL CINE INDEPENDIENTE EN LIMA



Magaly Solier: “En el cine peruano no hay que ser argolleros, y hay que apoyar el talento, y no al amiguito”

Ayer se inauguró el IV Festival Internacional de Cine Lima Independiente, en la Sala de Arte del UVK Larcomar.

Limagris, estuvo en la conferencia de prensa, cuya presentación estuvo a cargo del director del mismo, Alonso Izaguirre, y los cineastas e invitados internacionales Lois Patiño, realizador español que participa con la cinta Costa Da Morte que ya ha recibido distinciones en diferentes festivales. El cineasta, maestro, y escritor argentino Edgardo Cozarinsky quien presentará sus cintas: Carta a un padre (2013), Nocturnos (2011), Apuntes para una biografía imaginaria (2010), y …(Puntos suspensivos) 1971; José Celestino Campusano, que nuevamente acompaña a este festival, presentando y compitiendo este año con su película Fantasmas de la ruta, en la que convocó a personajes reales, que se dedican exactamente a  lo que interpretan en la cinta, como el policía, la prostituta, y  el sicario. Y la actriz Magaly Solier quien promociona su participación en la película peruana, también en competencia: Extirpador de idolatrías de Manuel Siles.

Los presentadores respondieron a la periodistas, con posiciones particulares, como en el caso de Cozarinsky, que refirió que tiene una larga actividad entre Europa y Argentina, haciendo un cine de cámara, y que está agradecido que este festival haya elegido a uno de sus primeros filmes, que en su momento, o época fue prohibido, aunque reconoció que le da pavor el hecho de espectarla nuevamente, porque no le pone muy contento al verse como era él hace cuarenta años.

Los más contundentes y provocadores en sus apreciaciones fueron Celestino Campusano, y la Solier, que sin reparo alguno manifestaron alguna molestia por ciertas posturas que existen en los circuitos cinematográficos.

Campusano: “Cannes no es un festival, sino, una simple sección de mercados”; 
Magaly Solier: “En el cine peruano no hay que ser argolleros, y hay que apoyar el talento, y no al amiguito”

María Cañas, cineasta sevillana, invitada al festival, acompañó al público, y vertió su opinión muy acorde a la de Solier: “Sí al cine aguerrido y guerrillero, y no a la argolla, que existe también en España. Nadie está aquí por dinero”




Lima gris tuvo acceso para realizarle una breve entrevista al director del IV Festival Internacional de Cine Lima Independiente, Alonso Izaguirre.

-        ¿Qué expectativas en esta cuarta edición del festival?
La expectativa Es consolidarnos como festival. No pretendemos ser un festival masivo, porque estamos conscientes de que somos, una especie de festival nicho, de un tipo de cine, pero si tenemos una variedad, y siempre obedeciendo a una línea de programación acorde al espíritu del festival. Por eso, esa es nuestra expectativa, consolidarnos como festival y ver qué es lo que viene el siguiente año.

-       Las declaraciones de Magaly Solier, sobre las argollas, y amiguismos, han sido contundentes, ¿Qué opinas al respecto?
Bueno, las palabras de Magaly, son las palabras de ella, y yo particularmente creo que es innecesario que el cine peruano, se consolide dejando los favoritismos. Es verdad, y para nadie es un secreto que han habido favoritismos, y se está intentando romper con eso, y en parte, se ha logrado, aunque es una ardua lucha, y es por eso que nosotros estamos completamente abocados, al menos en la competencia peruana, año tras año, resaltar el trabajo de jóvenes directores talentosos, que con pocos fondos tienen una propuesta personal muy importante y que debería ser vista.

-       Sin embargo para un amplio sector de la opinión pública el cine peruano está creciendo ferozmente porque se está arrasando en las taquillas ¿Cómo lo ves tú?
El tema de la taquilla no es algo novedoso. A fines de los setentas, o a mediados de los ochentas, una película peruana llevaba seiscientos mil, u ochocientos mil espectadores al cine. Y lo que sí está sucediendo es que se está volviendo a conectar el cine peruano comercial con el público; y eso sí es importante, aunque creo que esos cineastas comerciales, ya deberían juntarse con los independientes para crear una especie de congreso, y discutir por ejemplo, una suerte de calendarios de estrenos, para organizarse entre ellos, y ver de qué manera coordinar con los distribuidores, y exhibidores, para que la gente tenga mayor acceso a las películas peruanas. Incluso, creo que también es importante que se vea películas como A los cuarenta, y las producciones de Tondero, aunque eso es un crecimiento entre comillas, pues, no es un crecimiento real como el de tener algo de cincuenta o sesenta títulos al año. Creo que eso ahora es imposible, y no se va a ver en el corto plazo, aunque quizás en el largo plazo sí.

-       Para terminar. Estás trayendo cineastas muy buenos, ¿ya has pensando en los que te acompañarán en la quinta edición?
Creo que es un poco prematuro hablar de la quinta edición, este trabajo es muy arduo, y es un poco complicado traer un invitado internacional, porque todos ellos tienen sus agendas propias, y a veces es gente muy ocupada, por eso no te podría adelantar quiénes vendrían en la próxima edición, aunque estamos viendo quiénes podrían ser, y estamos trabajando en eso.



viernes, 9 de mayo de 2014

SE DIO EL ENCUENTRO DE FOTOPERIODISMO Y ÉTICA EN LIMA


Patrick Chauvel herido en Vietnam 

Patrick Chauvel: “No solo trabajamos para la prensa, sino para la memoria”

El día de ayer concluyó el Encuentro de Foto periodismo y Ética, organizado por  la Embajada de Francia en el Perú, el Instituto de Defensa Legal, el diario La República, el Centro de la Imagen, y la Alianza Francesa; evento realizado en la sede de Miraflores, de esta última.
Fueron dos días de conferencias, e intercambios de impresiones entre periodistas y estudiantes de comunicación, con respecto al foto-reportaje.

Entre los invitados, y ponentes que se encargaron de contar sus experiencias periodísticas estuvieron por Perú: Miguel Mejía, fotoperiodista del diario La República, Oscar Medrano, viejo gráfico (con 50 años de actividad profesional) de la revista Caretas, el colombiano Camilo Rozo, actual colaborador de las revistas Soho, Rolling Stone, y Gatopardo; y como plato de fondo, el experimentado francés Patrick Chauvel, un independiente que se ha visto asediado en el tiempo por los más importantes medios y agencias mundiales; y considerado en la actualidad como una referencia internacional del foto periodismo de guerra, cuya participación, lo llevó a cubrir en los últimos 45 años, los más importantes conflictos bélicos en los cinco continentes del mundo; desde la guerra de los seis días, luego Vietnam, Nicaragua, El  Salvador, Surinam, la subversión en Ayacucho-Perú, Chechenia, Beirut Líbano, la guerra del Golfo Pérsico, y la guerra ruso-Afgana, entre otros conflictos, y revoluciones que tiñeron de sangre a la humanidad.

Chauvel, que  a consecuencia de los gajes del oficio, alguna vez en la zona de fuego, recibió dos impactos de bala en el estómago, que lo dejó tirado por cuatro horas desangrándose, pero se aferró a la vida, y se incorporó para continuar con lo que era lo suyo: la fotografía y el periodismo.

Hoy dedicado a la escritura, y al documental, precisamente presentó su película-documental “Rapporteur de guerre” (reporteros de guerra) de 55 minutos, un trabajo que realizó en 1998, y que también participó en el Festival de Cine de Biarritz. En él se aprecian crudísimas escenas de la guerra de Chechenia en el año 1995, los bombardeos en Beirut-Libano del año 82, la revuelta estudiantil de Yakarta en Indonesia en el año 88; la intervención del gobierno estadounidense en Haiti en el año 94, así como impactantes fotografías de los soldados americanos caídos en la guerra de Vietnam, y el desembarco  del general Mac Arthur al mando de los aliados en Luzón Filipinas, entre otras.

¿Quién olvidaría los registros vitalicios de profesionales como Robert Capa, Henry Cartier-Bresson, George Rodger y David Seymour conocido como “Chim”, que le dieron al mundo la verdadera historia sin censuras, ni acomodos, y que  dejaron a otras generaciones, la importancia de un género que hoy cobra mayor relevancia en el periodismo.
Los testimonios en la película son sinceros, y Chauvel incide en una difícil pregunta: ¿Sirven para algo las fotografías de los periodistas de guerra?  Entre los entrevistados, y las prestigiosas Agencias de noticias que intervienen en el documental están: Black Star/Time, Saba, Reuters, Magnum, y Gamma. Los fotoperiodistas Luc Delahaye, y James Natchwey en esa época, de Magnum, Chris Morris de Black Star/Time, Laurent Van Der Stockt de Gamma, Ron Haviv de Saba, y Corinne Dufka de Reuters. Y los directores de fotografía: Catty Ryan del New York Times magazine, Guy Cooper de Newsweek magazine, y Carl Mydanz de Life magazine.



Luego de la proyección del filme, se dio lugar a las preguntas del público, y para cerrar el evento, los cuatro periodistas dieron sus últimas recomendaciones.
Camilo Rozo simplemente reconoció que su trabajo iba más por la foto-historia, a diferencia de Chauvel. Miguel Mejía habló de que son casi unos héroes, y de lo importante que representa la vocación del reportero de guerra que remueve las entrañas de la sociedad. Oscar Medrano, por su parte le agradeció a Chauvel el hecho de haber llevado a la puerta de nuestras casas, lo que sucede en el mundo, porque en la fotografía no se puede mentir.
 Finalmente, Patrick Chaveu, luego de presentar un breve video de un ataque en Libia, captado por él mismo desde un panorámico fisheye (lente ojo de pez) reveló al público, que luego de muchas guerras vistas, al parecer nada cambia (refiriéndose a que éstas siempre se darán), y que no solo trabaja para la prensa, sino para la memoria. Y concluyó diciendo: “Mi propuesta es que no olvidemos, porque es una guerra contra el olvido. Ya no se debe decir --yo no sabía-- porque hoy todos serán los responsables, si es que no saben nada”.



                                                                                          


sábado, 12 de abril de 2014

ELIDA ROMÁN VETÓ CUADRO DE ENRIQUE POLANCO SOBRE JAVIER HERAUD DE MUSEO DE ARTE DE SAN MARCOS



Elida Román: “Ese cuadro no va, porque no le hace ningún bien al museo, ni al pintor”

Ya casi está de moda que una pintura cause polémica, generando en algunos casos, un trastorno en las personas con criterios prejuiciosos y arraigados, o que atente contra credos religiosos, y sociales; a tal punto de alimentar ciertas censuras acomodaticias.
Esta vez le tocó el turno al pintor expresionista Enrique Polanco, que luego de donar un cuadro valorizado en cincuenta mil dólares al Museo de Arte de San Marcos, se encontró con la infausta sorpresa de que su obra había sido vetada por la curadora del museo, la señora Elida Román.
De esa forma, la pintura de Polanco quedaría impedida de pertenecer a la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo del Museo en mención.

A continuación, una breve cronología de lo acontecido en el circuito artístico limeño: El 10 de mayo del 2012 se inauguró en la sala Luis Miró Quesada Garland de la municipalidad de Miraflores, la exposición “Yo no me río de la muerte” en homenaje al poeta desparecido Javier Heraud. En esa ocasión, entre los ocho artistas incluidos en la colectiva, Polanco participó con un díptico de gran formato cuyo título “Canto Coral ante la tumba de Javier Heraud”, ( en él se observan las etapas del poeta, y las imágenes de los revolucionarios cubanos Camilo Cien Fuegos, el Che Guevara, Fidel Castro, y el modernista José Martí ) que había pintado para dicho homenaje, pero a los pocos días de la exposición, cierto público miraflorino protestó de dicha obra, aduciendo que se rendía un injustificado tributo, a un terrorista.
Al poco tiempo, el 17 de julio del mismo año, se inauguró en la misma galería la exposición “Vigilar y Castigar”, en un afán de protestar contra la censura que habían sufrido algunas obras de arte en las últimas dos décadas. Precisamente, allí mismo se expuso un cuadro de Polanco, titulado “Curas” en el que se puede ver a un cardenal Juan Luis Cipriani al mando de una turba de sacerdotes; y una vez más, las religiosas miraflorinas pegaron el grito en el cielo, y la cabeza de Lucho Lama, director de la galería en esas épocas, ya estaba prácticamente pedida; y no fue, sino hasta el mes de octubre, también del mismo año, que se inaugura la individual de la escultora Cristina Planas (titulada “Así sea”), tildada de sacrílega por los grupos de católicos; y Lama fue expectorado del cargo, de parte del alcalde Jorge Muñoz que no soportó la presión del clero, y el conservadurismo de los vecinos.

Pero vayamos al caso Polanco:  en dialogo con Lima gris, el artista afirmó que el año pasado, el director del Museo de Arte de san Marcos, el señor Germán Carnero Roqué, le manifestó que el museo a su cargo necesitaba una obra como el díptico “Canto Coral ante la tumba de Javier Heraud” por tratarse de una pintura simbólica para la San Marcos, que en su tiempo había albergado al poeta en sus claustros; y fue así, que se la pidió en donación; pero Polanco en un principio, dado el cariño personal que le tiene a su trabajo, hizo caso omiso; además, ya había donado anteriormente una obra al mismo museo. Pero, la tenacidad de Carnero no se dejó esperar, y ante tanta insistencia, creo sus frutos. Polanco había aceptado, y decidió donar su díptico, con la única condición de que sea considerado en la exposición permanente de la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo del museo; ya que éste actualmente cuenta también con las colecciones: de Arte Popular, de Retratos, y la Colección del Archivo de Pintura Campesina.
De esa forma, a fines del mes de agosto el cuadro fue trasladado hasta las instalaciones del museo, y así todos quedaron contentos, y solo había que aguardar hasta su próxima colocación en la exposición permanente. Pero al parecer, algo andaba mal, y como cosa del destino, Polanco se encontró la semana pasada con Germán Carnero en una exposición en la Fundación Euroidiomas, y éste no tuvo más remedio que comunicarle que su díptico no iba más en la exposición permanente del museo, porque había sido vetado nada menos que por la curadora Elida Román, y ante el inmediato reclamo del artista, Carnero confesó que las palabras textuales de la crítica argentina radicada en nuestro país desde hace varias décadas, fueron: ---Ese cuadro no va, porque no le hace ningún bien al museo, ni al pintor---  en otras palabras, el cuadro nunca logró, ni lograría ser expuesto.

Nosotros nos preguntamos ¿con qué criterios se veta una obra de arte que representa a un personaje de la cultura peruana? Y peor aún ¿Acaso el director de un museo no es el que decide el destino de una donación artística? ¿Tiene más poder de decisión un subordinado (curador) frente a su jefe, el director? Por otro lado, la señora Elida Román no figura en el directorio del CCSM ¿Cómo es que tiene poder de decisión, en esa institución? Y ¿Si Polanco no se hubiese encontrado casualmente con Carnero en un evento, éste le habría comunicado la decisión?

Lo cierto es que Germán Carnero, correteó a Polanco durante meses para persuadirlo de que done su pintura, asegurándole que ésta permanecería en la citada colección permanente; y que el museo San Marcos necesitaba tener y mostrar una obra emblemática en memoria de Javier Heraud; pero por razones extrañas de intromisión de competencias, el cuadro probablemente iba a correr el riesgo de confinarse en los almacenes del museo. Pero, afortunadamente, desde hace unos días, dicha obra ya se encuentra en el taller de su autor.

Es cierto que el arte no debe subordinarse ante criterios políticos, ni religiosos, pero el hecho es que aún subsisten las vacas sagradas que detentan sus poderes implícitos, pero finalmente poderes, que únicamente distorsionan las verdaderas miradas artísticas, y humanistas de los que apuestan por el arte.

A continuación, algunas impresiones de Enrique Polanco sobre el particular

Cuando terminas una pintura ¿Cuál es tu objetivo primordial?
Mi objetivo primordial es que mi trabajo siempre termine colgado en una pared que no sea solo tu propio taller, y desde luego, que también sea vista por todo el público que sea posible.

En lo personal ¿Qué representa para ti, el díptico “Canto Coral ante la tumba de Javier Heraud?
Mucho. Ese es un cuadro que yo realicé hace como dos años, y luego tuve la invitación de Lucho Lama que en esa época era el director de la Galería Luis Miró Quesada Garland, porque se hizo una muestra en homenaje a Javier Heraud, y la verdad, fue un cuadro que me demandó muchísimo esfuerzo, con cuatro meses de trabajo intenso, y por eso, le tengo mucho aprecio, y me quedé con él; pero luego, ante las insistencias del director del Museo de Arte de San Marcos, que siempre me decía que mi cuadro tenía que estar sí o sí, en el museo, ya que significaba el retorno de Javier Heraud a San Marcos, una casa que tanto amó, yo lo pensé, porque ellos ya tienen una obra mía, que les doné; pero ante la insistencia, más pudieron los argumentos de Carnero, y los consideré aceptables, y así, decidí donarlo a San Marcos.

¿Qué opinión te merece la labor de los curadores aquí en Lima?
En realidad, no tengo una buena opinión, porque como vi en un artículo de Lucho Lama, el año pasado, al hacer un balance sobre las mejores exposiciones del año; hablaba que, dos buenas y exitosas muestras (las de Tola, y Polanco) simplemente no habían tenido curador. Entonces, quiere decir que los curadores, son absolutamente prescindibles.

¿Por lo tanto, no le hacen un bien al arte en sí?
Creo que ahora no. Porque Con el poder que últimamente están obteniendo, y que es cada día más grande, no le hacen un bien al arte, porque al final, terminan primando sus concepciones estéticas, y punto. Ellos, entonces, lo que no comprenden, lo vetan.

¿Entonces un curador actualmente tiene más poder que un director y/o promotor de museo, o galería?
Bueno, lo que me acaba de pasar hace muy poco, prueba lo que me estás preguntando, porque está visto que la curadora del Museo de San Marcos tiene más poder que el propio director.

¿Y cómo han sido tus tratos, o contactos con la señora Elida Román anteriormente?
Sin ningún problema, aunque algo distantes, pero muy amables siempre, porque siempre le he tenido mucho respeto, y ella ha escrito muchas veces, refiriéndose bien a mi trabajo. Pero eso no hace que yo me inhiba, y eleve mi voz de protesta ante algo que considero injusto, y a mi evolución como artista y pintor de casi cuarenta años, y a la calidad que he logrado conseguir gracias a mucho esfuerzo y trabajo, y a que nunca se me haya explicado ¿por qué se me veta un cuadro que no tenía un verdadero motivo artístico para hacerse?

Por último, ¿Qué actitud o cualidad les faltaría a los directores, o promotores de Galerías y museos?

Yo creo que, muy encima de los curadores están ellos, los directores que son los que tienen que tomar las decisiones; y en lo particular, con lo que hoy me está tocando vivir, pienso que Germán Carnero debió haberla luchado más para defender lo que él mismo defendía antes, al reconocer y pedirme esta pintura, y no lavarse las manos, y echarle la culpa a la señora Román. Entonces, yo antes de la donación contemplé dos clausulas pensando, que quizás algo podría pasarle al cuadro, y de repente acabaría guardado en un sótano, y yo interpreto que ella ha vetado mi cuadro porque lo debe considerar de mala calidad, como ella misma lo dice, según Carnero: Ese cuadro no le hace ningún bien al museo, ni al pintor”, y ante eso, simplemente, solicité que se me devuelva mi obra, porque yo hubiera comprendido, el hecho de que no la expongan en una, que otra muestra, pero solo puedo pensar que, mientras la señora Román esté en ese museo, mi cuadro estará confinado a honguearse en los sótanos del museo de San Marcos.