viernes, 5 de septiembre de 2014

ASÍ SE INAUGURÓ LA COLECTIVA 100 POR LA SARITA




El día de ayer La Galería Delbarrio celebró su quinto año de funcionamiento, y lo hizo a lo grande, inaugurando una muestra colectiva en honor al centésimo aniversario del natalicio de la patrona de los pobres Sarita Colonia.

Sara Colonia Zambrano nació en Huaraz el 1 de marzo de 1914, y falleció a los 26 años en el hospital de Bellavista del Callao, el 20 de diciembre de 1940.
En esa época los creyentes chalacos se apropiaron de la fosa común que albergó sus restos; en un lugar periférico  del Cementerio Baquíjano y Carrillo.

Fue entonces, que desde ese momento, cientos de devotos, entre ellos, los estibadores del puerto, las prostitutas, homosexuales y los delincuentes más avezados, empezaron a venerarla, en compañía de la familia Colonia, que se encargó de administrar los fondos que ellos recaudaron para construir una capilla simple, y posteriormente el mausoleo que hasta el día de hoy los fieles visitan, pese a la desaprobación de la iglesia católica. No por algo, el primero de marzo pasado, miles de devotos concurrieron con ofrendas de todo tipo, para rezarle, y bailarle al ritmo de una orquesta de salsa, con cerveza en mano, y hasta entrada la noche.

La única hermana de Sarita que se halla con vida, y que se encarga de organizar las misas es la señora Rosa Colonia Zambrano de 82 años, que recuerda que Sarita debido a su temprana orfandad, cuidó de ella y sus hermanas como una madre, y siempre quiso ser monja.



De esa forma, la Galería Delbarrio en el mes de septiembre realiza un merecido homenaje, a través de las artes plásticas, a la patrona de los pobres, para que el público pueda conocer la relación de dicho culto con las miradas personales de los artistas.
Durante los 52 días, de exposición se llevará a cabo conversatorios y debates entre artistas, poetas, músicos y devotos.



Entre los ochenta artistas visuales participantes se encuentran:
Alfredo Márquez, Adolfo Gutiérrez, Alexandra Torres Novoa, Alinder Espada, Antonio García, Brocha Gorda, Carlos Risco, Carlos Valdez, Carlos Zevallos, Charo Noriega, Claudia La Murillo, Cristian Alfaro, Cristina Flores, Cristina Planas, Cuco Morales, Cherman, Daniel Bengoa, David Chipana, David Gennell, Eduardo Tokeshi, Elena Chavesta, Elena Candiotte, Elliot Tupac, Emilio Fernández, Farid Toledo, Fidel Barandiarán, Gedeon Fernández, Gino Ceccarelli, Herberth Rodríguez, Jaime Romero, Jimbo, John Chauca, Jose Carlos Vargas, José Coronado, José Hugo García Juárez, José Luis Palomino, José Santos, Juan Javier Salazar, Juan Pacheco, Julia Ortiz, Julia Salinas, Enrique Polanco, Leia Sucasaire, Lillian Benites, Liliana Avalos, Lucy Angulo, Luz Letts, Magdalena Ayme, Manuel Cayao, Marcelo Zevallos, Marcos Palacios, Mario Mogrovejo, Miguel Lescano, Milton Miranda, Miluska Vera, Nancy Viza, Naty Muñoz, Olga Mori, Olga Sacsa, Olinda Silvano, Oscar Manuel Alarcón, Pancho Guerra García, Patricia Alor Pretell, Paul Rojas, Pilar Pedraza, Primitivo Evanan Poma, Richard Suarez, Roberto Peremese, Shila Alvarado, Sophi Durand Pop, Teodoro Ramírez, Teresa Carvallo, Vladimir Ramos Calderón, Wilma Maynas Inuma, Sun Cock, Lici Ramírez, Susana Torres, Ana de Orbegoso, Liliana Taboada, Tito Bobbio Velarde.

El dato:
Exposición: Galería Delbarrio.
Organización: Mario Mogrovejo.
Directora: Gabriela Tineo Sanguinetti
Curaduría: César Ramos Aldana.
La exposición colectiva va desde el jueves 4 de setiembre al 26 de octubre.
Dirección: Calle Bernardino Cruz 148, Chorrillos, 2da paralela de la Av. Huaylas hacia el Morro Solar, a 20 mts del malecón.
Horario: De martes a sábado de 11horas a 21 horas, y domingos de 12 horas a 19 horas.
Teléfono: 251-9111


martes, 22 de julio de 2014

19 FIL DE LIMA: JORGE FRANCO PREMIO ALFAGUARA DE NOVELA 2014





“Yo siempre tuve que contar las fisuras y los errores que padece la sociedad que me rodea”

Jorge Franco es un escritor colombiano que ya figura entre los narradores más sobresalientes de Latinoamérica, su novela Rosario Tijeras cosechó tanto éxito que fue llevada al cine y a la pantalla chica, luego vinieron títulos como Paraíso Travel, Melodrama, y Santa Suerte.

Y en el mes de marzo de este año, fue galardonado nada menos que con el Premio Alfaguara de Novela por su obra El mundo de afuera, y cuya dotación de 175,000 dólares no le cayó nada mal, luego de haber enviado su manuscrito, en reñida convocatoria, con otros 871 procedentes en su mayoría de países hispanos.

Precisamente, la editorial Alfaguara en Perú, organizó la presentación de El mundo de afuera, en la sala Arguedas de la FIL. Y quien estuvo a cargo de lanzarla fue el escritor y amigo de Franco, Alonso Cueto, que empezó a reseñar brevemente la nueva novela del colombiano. Ambientada en los años 70, en un Medellín que ya empezaba a ser convulsionado. Uno de los personajes principales es Diego, y  tiene un majestuoso castillo fiel al estilo alemán, él vive con su esposa Dita, e hija Isolda, una niña de cabellos dorados, muy parecida a Rapunzel, como si fuera sacada del cuento de los hermanos Grimm. Diego en un afán de padre protector, la quiere resguardar del mundo exterior, para que no se contamine de él. Afuera, en ese mundo, se encuentra el Mono, un avezado delincuente que luego de observarla se encuentra obsesionado con ella, tan etérea, como si fuera una ninfa de las mitologías.

Ante la interrogante de Cueto, de ¿Cómo le había cogido la noticia del premio? Franco respondió que tal noticia le sorprendió a las cinco de la mañana, mediante una llamada de Pilar Reyes, la directora general de Alfaguara, y que seguidamente, mediante el mismo hilo telefónico del altavoz, Laura Restrepo, con su habitual dulzura, se lo anunció. Seguidamente, el resto del jurado hizo lo mismo.

La historia de Diego, y su hija Isolda, no eran precisamente, ficticias. Jorge Franco le contó al público que en Medellín él había sido vecino de un distinguido señor  que andaba en limusina, y vivía en un castillo. La leyenda urbana de esa época contaba que el distinguido señor tenía a su hija Isolda muerta y embalsamada enfrente del piano de uno de los salones del castillo, claro está, que solo era una leyenda, pues, Isolda estaba enterrada naturalmente en un cementerio. Y  en el año 71 se dio el secuestro de este hombre, y la noticia sacudió a todos, porque terminó de una manera muy trágica, precisamente, en una época en que ya empezaba a dar sus frutos una incipiente ola de violencia en Medellín. “Todos esos fuertes sucesos quedaron en mi memoria, y en honor a mi hija, quise recuperar algo del estilo de la literatura infantil” afirmó Franco; fue entonces, que Isolda creó su propio mundo, y está también esa obsesión del Mono hacia ella, además de los personajes de la esposa alemana de Diego; y la ladrona llamada Twiggy, que usaba pestañas tan tupidas, que formaban una especie de estrella alrededor de sus ojos, y ella, a su vez admiraba a la célebre Twiggy, una esquelética y andrógina modelo inglesa de los sesentas.

Franco reconoció que los diálogos están en toda la novela, y ha sabido sentirse a gusto con ellos, y quizá, él plague los capítulos de diálogos, por los estudios de cine que siguió en Londres. Y como sucede en la vida misma, uno llega a conocer a la gente por la forma cómo habla.

Seguidamente, Cueto, le pregunta: ¿Cómo conviertes un personaje real, o inventado? Franco le responde: en realidad, todos son inventados, por más que me apoye en personajes reales, pues, hasta María Callas pasa por la novela, y conoce a Diego.
Finalmente, Alonso Cueto le hizo recordar que en algunas ocasiones, ciertas personalidades le pidieron que desista de describir las miserias de los personajes marginales de Colombia. Y Jorge Franco sin sorprenderse, refirió  que con Rosario Tijeras tuvo ese tipo de problemas, sin embargo, dejó muy claro que él siempre tiene que contar las fisuras y los errores que padece la sociedad que le rodea.




domingo, 20 de julio de 2014

19 FIL DE LIMA: ANTONIO SKÁRMETA "ESTOY CONTENTO CON EL RESULTADO DE LAS PELICULAS QUE SE HAN HECHO SOBRE MIS LIBROS





Ayer se dio la conversa con el Hijo Ilustre de Antofagasta, el escritor Antonio Skármeta.

Un personaje que ha hecho de todo, desde director de teatro, profesor de filosofía, de guión cinematográfico, y de talleres literarios, conductor de televisión, ganador del Premio Casa de las Américas en 1968, exiliado fuera de Chile durante 16 años, y embajador en Alemania en el año 2000, Skármeta es muy conocido por su novela corta El cartero de Neruda, la que ha dado la vuelta al mundo, siendo incluso traducida a treinta lenguas, y llevada al cine con el mismo éxito.

En la mesa lo acompañó Patricio Rojas Figueroa, Presidente de la FILZIC Zico-sur-Antofagasta, quien simplemente usó la palabra para presentarlo. Por su parte, el invitado dio muestras de regocijo al reconocer que la poesía siempre estuvo allí, entre sus textos, ya que es el personaje real en toda su obra. Y aunque, admitió no ser poeta, siempre admiró a los versistas, y en especial, a los peruanos César Vallejo, Carlos German Belli, y Toño Cisneros.

Skármeta reveló algunos pasajes de su juventud, entre los cuales, el futbol no estaba dentro de sus aficiones, ya que mientras sus amigos jugaban partidos, él se dedicaba a leer libros, aunque en algún momento lo escogían solamente como portero.

En la escuela, un día un profesor le regaló el libro Martín Fierro de José Hernández (la historia del gaucho que es enrolado al ejército para matar indios), y desde allí no paró de leerlo, a tal punto que sus compañeros le decían: Che, ¿Así que te sabés el Martin Fierro de memoria?

Otros de los autores que lo marcaron fue el modernista español Manuel Machado con su poema acerca del destierro del Cid Campeador, verso que de memoria recitó en la sala.
De esa forma fue que decidió escribir. “un día le dije a mi papá que quería ser escritor, y él me respondió ¡Qué buena idea! pero no se imaginó que yo deseaba ser un escritor norteamericano, porque yo veía películas de James Dean, y de Marlon Brando, y también escuchaba el rocanrol”  entonces, cogió su mochila, y se despidió de su papá sin decirle que marchaba hacia los Estados Unidos, pero la cosa no fue tan fácil. Primero viajó en tren, y llegó hasta La Paz Bolivia, y sin proponérselo vivió una intensa aventura, que le hizo desistir de convertirse en un escritor norteamericano, y se volvió a Chile; aunque luego de mucho tiempo, se podría decir que lo logró, porque durante su estancia en Nueva York, escribió sus primeros relatos de ficción que hablaban de Norteamérica.

Fue entonces, que empezó a leer las líneas del poeta del siglo Pablo Neruda, quedando absolutamente impresionado por la maestría del Nobel de literatura, y entonces se le ocurrió escribir la historia del cartero de Neruda, Mario Jiménez, un humilde muchacho pescador que llenó su vida de poesía gracias a los consejos del gran poeta, además de lograr entender lo que significaban las metáforas. Así, la cercanía entre dos personajes opuestos, pero unidos por la amistad y la admiración no dejaría de ser estrecha. Mario le pregunta al poeta: “¿Usted cree que el mundo es una metáfora? Y él respondió: hagamos un trato, me voy a la cocina a prepararme un omelette, y mañana te doy mi respuesta”



La nueva, y algo extraña reubicada sala Arguedas se tornó más cálida, a medida que Skármeta recitaba versos, como si de un poeta se tratase.  Finalmente, concluyó diciendo de forma hilarante, que durante el día, en plena inauguración de la FIL, se antojó de recitar un verso erótico de García Lorca, sin embargo, se inhibió de hacerlo por estar flanqueado de dos ministras de Cultura, las de Perú y Chile.


A continuación unas breve entrevista al escritor chileno:

1.    ¿No es la primera vez que llegas a Perú, o sí?
Claro que no. La primera vez lo hice a los dieciocho años, éramos como cuatro titiriteros austeros, y llegamos para presentar un teatro de títeres, recuerdo que fue El Retablillo de Don Cristóbal de García Lorca, la historia de este viejo verde que se la pasaba dando cachiporrazos. Fue una experiencia gratificante.

2.    ¿Crees que la gente lee cómo debe ser?
Pienso que la gente lee poco.

3.    ¿Te sientes satisfecho con las películas que se han hecho sobre tus obras?
Yo  estoy muy contento con el resultado de las películas que se han hecho sobre mis libros, hablo del Postino de Michael Radford, y El baile de la Victoria de Fernando Trueba, incluso ando feliz con la que yo mismo hice como director y guionista sobre “Ardiente paciencia”.

4.    Se ha hecho algo parecido al show de los libros, el programa de televisión que hiciste durante diez años en Chile?
La verdad no. Eso solo fue una golondrina que no hizo un verano.

5.    ¿Qué te parece la gestión de la presidenta Michelle Bachelet?
Bueno, yo apoyo el gobierno de Chile que está compuesto por una coalición de centro izquierda.



martes, 24 de junio de 2014

LORENZO PALACIOS "CHACALÓN" A VEIINTE AÑOS DE SU MUERTE

Lorenzo Palacios "Chacalón" 



Hoy en su tumba del cementerio El Ángel, como todos los años los cerros deben estar bajando para congregarse y rezarle una plegaria.

Un día como hoy, hace veinte años, se fue el faraón de la cumbia tropical andina, Chacalón. Lorenzo Palacios Quispe cerró sus ojos por última vez en una ingrata habitación de la clínica Javier Prado, a causa de una complicación generada por la diabetes.

El chino como le decían sus amigos del pasaje Bondy en el barrio del cerro San Cosme, surgió de sus avezadas calles cuando niño, e iba cantando huaynitos con humita en mano en los alrededores de Manzanilla, pequeño palomilla de los emergentes olvidados, supo guapear a la pobreza junto a su mama Olimpia que cantaba y bebía como las bravas para sacar adelante al resto de sus hermanos (sumaban 15).

El mito aún estaba lejos de alcanzar su condición, y de ostentar su mayor culto, porque faltaban transcurrir esas interminables horas como pájaro frutero, y vicioso de las pichangas futboleras como buen hincha de Alianza Lima, porque, en vez de estudiar modosamente la “materia” en las aulas, él “tiraba” “tapia” y arrancaba veloz del colegio, para “recursear” un billete, haciendo de “campana” en un eventual “laburo”; no por algo, estuvo de “canero” en “Luri” por dibujarle un “chuzo” en la cara a un “tombo” en retiro.   

Chacalón le entraba a todo, fue maestro zapatero, y hasta cosmetólogo, incluso fungía de sastrecillo amateur, y él mismo se cosía su aturquesado vestuario que en las tardes domingueras musicales lucía en los “templos” o “chichódromos”, llámese la Carpa Grau, Así es mi tierra, y Mi Huaros querido, luego de las primeras incursiones en los estacionamientos del centro histórico.

Quién podría olvidar el “tate-quieto”, o “revolcón” que le dio a Vico y su grupo Karicia en un esperado mano a mano en el local Así es mi tierra de la avenida México. Chacalón y la Nueva Crema hacían prevalecer una vez más entre los faites el imperio de sus letras y su voz.
Lima se encontraba en una especie de “sancochado” de tendencias y modelos a seguir. Por un lado, mientras la música Chicha, y la Salsa pugnaban por las preferencias del público más popular; en otras zonas dizque más “decentes” luego de haber seguido por años a vocalistas extranjeros como Tom Jones con su She´s  a Lady”, y a James Brown; ya un poco después, a inicios del año ochenta, dichos segmentos veneraban hits como “Born To be alive” de Patrick Hernández, y “Stayin´ Alive” de los Bee Gees.  

Dice la anécdota, que cierta noche sanisidrina en la discoteca de moda de la avenida Camino Real “El Mediterráneo” (cuya propietaria era la top model Susy Dyson, mamá de Kina Malpartida) Mick Jagger, que en esa ocasión andaba por Lima, punteaba con la guitarra de Elsa María Elejalde, algunos temas inéditos unplugged;  mientras que, “Al otro lado del verso” en el cono más este y olvidado de la ciudad, La Nueva Crema y papá Chacalón arrasaban con la preferencia del 60% de habitantes de la capital, encontrando además, entre sus mejores aliados al líder de las ondas: Radio Inka, que se encargaría de hacer llegar la Chicha a los rincones más insospechados del territorio nacional. Mientras, los más hogareños encendían sus teles entusiasmados por la reciente llegada de la televisión a color para ver “Tulio en América a Cholo Color”, cuyo marco musical que daba inicio al programa cómico, no podría ser otro que “Muchacho Provinciano”  ---Me levanto muy temprano, para ir con mis hermanos, ayayayay, a trabajar---

Lorenzo Palacios Quispe le cantaba al héroe anónimo, al ambulante, al chofer de camiones, al cargador de la Parada, a ese bicho que venía de provincia y era pisoteado por el capitalino alienado que usaba bluyines marca Wrangler y tomaba el cappuccino en el Indianápolis de Miraflores; sin embargo, el tiempo, y los años fueron el mayor antologador que le dio la razón a esa raza emergente. Hoy, por ejemplo, el millonario emporio de Gamarra sobresale gracias a ellos.

El chino, siempre fue de pueblo, y aunque algo achori en el andar, en el modo de hablar y hasta en la forma de calzar sus rojos “macarios”, y el “diolén” acampanado,  también se mostraba humilde y amigable. No olvido lo que para mí fue fortuna y anécdota, (Yo de niño colgado entre los cables de los techos, mismo Hombre Araña) el hecho de verlo ensayar en casa de Víctor Casahuamán y su grupo Celeste, en un rincón del barrio del Rímac, allí enfrente del cine Latino.

No obstante, esa indolente tarde del 26 de junio de 1994, se mostró más gris que nunca, una multitud de gente apenas podía ingresar a través de los amplios accesos del cementerio El Ángel para despedir a su “Santo”. Se dice que fueron alrededor de 60 mil personas, sin embargo, los registros fotográficos y audiovisuales nos hacen creer que fueron casi cien mil. Fue un hecho sin precedentes, nunca antes un mortal común, ni el más poderoso de los políticos, o socialités peruanos había convocado luego de su muerte a una multitud similar.  

Así, la “Chicha” del Chino-Faraón-Papá-Chacalón, pese al resto de invasiones de géneros extranjeros, se inmortalizó en nuestros sectores urbanos, tanto en los canallas, como en los más refinados y enajenados; lo que generaría cobrar la categoría de ícono nacional. Para muestra, ahí tenemos, por ejemplo: la miniserie de televisión El Ángel del Pueblo (2005); la fusión/reinvención a latín-jazz tropical de “Muchacho provinciano”  de parte del grupo alternativo Bareto (2008); la familia Urcuhuaranga, parientes ascendentes del grafico-cartelista Elliot Túpac fue una de las primeras en inmortalizar los fosforescentes afiches alusivos a sus conciertos; y está también, el reciente ganador del reality Yo soy, Juan Carlos Espinoza como el nuevo Chacalón. Incluso, ha nacido una especie de merchandising criollo al encontrar en los comercios del jirón Quilca al personaje-héroe Chacamán, estampado en camisetas de algodón. Por otro lado, la viuda Dora Puente tajantemente le dijo no a la alcaldesa Villarán, al hecho de hacerle una plazuela a su nombre en el reciente trabajo de construcción, no concluido aún, del Parque del Migrante en La Parada.

Cabe señalar con cierto enfado, y en contraposición al culto Chacalón, que hace algunos años nació un repugnante baile denominado Perreo chacalonero.  

Chacalón para muchos ya es un Santo, incluso en un bar cultural de Barranco ya tiene su altar, en el que se le prenden velas en señal de tributo. Sin duda, hoy en su tumba del cementerio El Ángel, como todos los años los cerros deben estar bajando para congregarse y rezarle una plegaria.




lunes, 9 de junio de 2014

MERECIDO HOMENAJE AL POETA CARLOS GERMÁN BELLI

Carlos Germán Belli y Marco Martos 


El último fin de semana, una de nuestras mayores voces vivas de la poesía contemporánea, Carlos German Belli (1927) fue homenajeado en el 1er festival de la Palabra organizado por el CCPUCP. Las palabras de reconocimiento estuvieron a cargo del también poeta y académico Marco Martos, y del director general del festival Edgar Saba.

Carlos Germán Belli es un poeta agradecido con la vida. A sus 86 años, él celebra el hecho de haber respirado los aires del siglo pasado, con sus tradiciones, y convencionalismos, sin embargo, también se siente satisfecho de ser parte de la modernidad, de esta Era, que corre como luz, y que mantiene a su vez, ese imprescriptible respeto hacia la belleza hablada, la voz, y la poesía.

Miembro de la generación del cincuenta, que brindó además, a otros exponentes ilustres como Washington Delgado, Alejandro Romualdo, Javier Sologuren, Emilio Adolfo Westphalen, Francisco Bendezú, entre otros.

El Centro Cultural de la Católica, vibró la última noche, con un numeroso público, tan cálido, y honrado de ver a uno de nuestros más importantes poetas vivos.



OH HADA CIBERNÉTICA

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas del día
mientras la sangre circule como un bálsamo a lo largo de mi cuerpo


Carlos Germán Belli (Dentro & fuera 1960)

LA ESCRITORA MEXICANA GUADALUPE NETTEL EN EL PRIMER FESTIVAL DE LA PALABRA


Guadalupe Nettel

“No creo en la felicidad estable y verdadera, solo son momentos de gracia”        


Ella empezó a escribir desde muy niña, mientras las compañeras de la escuela la molestaban. Casi todos sus personajes están en primera persona, porque de pronto, le inyectan vida, y si se trata de cuentos, le encanta utilizar expresiones mexicanas, en un mero lenguaje coloquial.

Su escritura va más allá de lo que podemos vislumbrar, ella nos conduce a esas instancias escondidas de la que nadie quiere hablar. Página, tras página, nos invita a maldecir nuestras carencias existenciales, pero también a reflexionar, como un ejercicio obligado para encontrar la puerta de escape, esa que siempre la buscamos cuando nos asfixiamos.

Ganadora del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero 2013 con su libro de cuentos “El matrimonio de los peces rojos”, y finalista del premio Herralde por su novela “El huésped”, Guadalupe Nettel (México 1973) que ha publicado otros títulos, editados en su mayoría por la editorial Anagrama de España, estuvo de paso por Lima como invitada del Festival de la Palabra; y en una conversa amena con la periodista Clara Elvira Ospina, dio  sus puntos de vista sobre algunos temas que se viven, tanto en la cotidianidad, como en la literatura.

La tecnología y el mundo virtual le aterran sobremanera. Ella reconoce que no es muy buena para el internet, y que para escribir prefiere a veces, hacerlo con pluma y papel, ya que la pantalla del ordenador le juega una ingrata batalla a su sensible vista. Además, los Smartphones la perjudican a diario en sus relaciones con las personas, porque no puede entender que cuando va un restorán, ve a mucha gente conectada a esos aparatitos chateando y conversando con otros, que no son precisamente los que ahí les acompañan.

Clara Elvira Ospina abordó los temas y personajes que conforman “El matrimonio de los peces rojos” (Editorial páginas de espuma 2013)  –Es un bestiario porque allí están los animales— opinó la periodista.

Nettel respondió que se impresionaba, de cómo los seres humanos muchas veces se hacen embrollos innecesarios con asuntos netamente naturales; a diferencia de los animales. ---Nosotros nos sentimos orgullosos de ser superiores a ellos, sin embargo, nuestros grandes dramas son el nacimiento, y la muerte, y a veces somos incapaces para afrontar algunos problemas, pero para ellos eso es lo más sencillo y natural, y saben cómo manejarlo--- De ese primer cuento, que por cierto, lleva el título de la publicación , por ejemplo, explicó que existe un paralelo entre el deseo de los personajes de no tolerar la convivencia en pareja, con la singular especie de los peces beta, que prefieren la soledad, antes de compartir su espacio o territorio con otro similar.

La Ospina habló del siguiente cuento “Guerra en los basureros” por hacérsele impensable poner como protagonistas a las despreciables cucarachas, a diferencia de la escritora, que le pareció sumamente interesante la historia de los antepasados de esos blatodeos, que provienen de los milenarios petrolites. Precisamente, ella supo convivir con tales bichos durante mucho tiempo en Barcelona, porque sus edificios están plagados de ellos, aunque a los barceloneses no les guste hablar mucho de aquellos insectos (la mayoría afirma que las cucarachas llegaron en grandes barcos desde América) y así, tuvo que traerse desde México ácido fólico para poder combatirlas, porque llegó al convencimiento de que los verdaderos intrusos del piso fueron ella, y su marido.

Guadalupe Nettel y Clara Elvira Ospina


Al tocar el tema de las mujeres, Ospina comentó que hay movimientos activistas que deciden sobre sus propios cuerpos y que acceden al aborto. En ese sentido, Nettel reconoció que está a favor que se permita el aborto, en el caso que venga un niño con malformaciones.

En referencia al cuento “Hongos”, que habla de la tormentosa relación de dos músicos, y amantes; afirmó: --En el enamoramiento nosotros estamos dispuestos a perderlo todo por estar al lado del otro, es como los hongos, que se hacen difíciles sacarlos de una uña---

Aunque, reconoció que no sabe hacer otra cosa que escribir, actualmente redacta una columna en un medio mexicano sobre lo que acontece en el DF; y además, opinó que la labor de un traductor es sumamente ingrata, porque si lo haces bien, es el crédito para el autor, y si lo haces mal, entonces es culpa del traductor, a esto se suma que tampoco les pagan bien. 

Confesó además, que es una maniática, porque cuando tiene entre sus manos su reciente libro impreso, lo lee nuevamente y a fondo, con la pluma roja lista para corregir nuevamente, y así contribuir para mejorar la siguiente edición.

Finalmente, la Ospina abordó el típico asunto de la felicidad, pidiendo su opinión al respecto; y la respuesta de Guadalupe Nettel fue más que contundente: ---Yo quisiera realmente creer en la felicidad, pero no creo en la felicidad estable y verdadera, solo son momentos de gracia--- 


                                                                                


viernes, 6 de junio de 2014

CONVERSACIÓN CON EL ESCRITOR MEXICANO YURI HERRERA




“Algunas veces los Simpson son mi influencia, así como Cervantes o Shakespeare”

El Festival de la palabra es un acontecimiento cultural que se da por primera vez en Lima solo por cinco días, organizado por el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú, y entre sus eventos diarios, el día de ayer se dio una conversa entre la periodista mexicana radicada en nuestro país Lizzy Cantú y el prestigioso escritor Yuri Herrera.

Herrera, que actualmente radica en Nueva Orleans, ya tiene un sitio ganado en las letras latinoamericanas, y su obra ya ha sido traducida a cinco idiomas en Europa. Sus tres novelas claves son “Trabajos del reino” (Fondo Editorial Tierra Adentro. México, 2004). Reeditado en España por Periférica en 2008 y 2010 “Señales que precederán al fin del mundo” (Periférica, 2009) y “La transmigración de los cuerpos” (Periférica, 2013).

La conversa se dio en la sala de conferencias del lugar, ante la presencia de un escaso público, aunque, entre ellos estuvieron los escritores Rodrigo Fresán, y el boliviano Rodrigo Hasbún.

Cantú planteó la idea de que en los libros de Herrera, si bien se encuentra extremada violencia, tampoco se recurre al propio lenguaje de ella (la violencia); algo así como una prosa sofisticada.  Inmediatamente Herrera aclaró que para él la violencia en sus libros no es para nada sofisticada; porque la distinción entre la forma y el fondo no tiene ningún sentido en el lenguaje narrativo, y más bien habría que emprender la misión de encontrarle nuevas denotaciones a las palabras. Sencillamente, él se resiste a aceptar que existe un lenguaje literario. Aunque resaltó que su editor de Periférica en España Julián Gutiérrez, lo respeta como debe ser, pues, en caso de querer cambiar una coma, no duda en llamarle para avisarle. Seguidamente, en un tono algo provocador, reconoció que algunas veces sus influencias vienen de la serie de animación Los Simpson, tanto como de Cervantes o Shakespeare.  

Además, considera que la violencia no nació sola, y que si bien, ésta no solo es parte de México, existen algunos factores que la alimentan, como la presencia de una cultura machista y misógina; y la indiferencia de las autoridades, entre otros. “No se puede encontrar un solo elemento que construya la violencia, a estas alturas ya no podemos verlo solo como un problema nacional”.

Ante una inquietud de un locuaz asistente en el público, que le insinuó la importancia del personaje del Chavo del ocho en la cultura mexicana, Herrera no tardó en responder que en su familia había mucha represión, ya que su padre siempre odió al Chavo, por considerar que siempre se burló de los pobres. Y a causa de esa represión, él no se siente orgulloso de dicho personaje, porque nunca vio el programa de niño, sin embargo, reconoció que es parte del patrimonio mexicano, y que ha permitido hacer un posterior lenguaje con sus diferentes registros.

Entre otras cosas, la Cantú añadió que en su último libro (no dijo cuál, presumimos que hablaba de “La transmigración de los cuerpos”) se nota un silencio de las autoridades, agregando así la pregunta ¿Cómo abordas el tema del silencio en tus novelas? Yuri Herrera: Yo hice una lista de palabras que no debía utilizar, como, droga-gobierno-corrupción; que son algo codificadas. El silencio es una manera de acercarnos a los temas o circunstancias  más difíciles; por ello, hay que confiar en la intuición de los lectores.
Para cerrar la conversa, que apenas duró una hora, Cantú le pidió a Herrera (no entendemos a qué se refería exactamente) un conjunto de palabras felices…y el respondió algo desconcertado: “No lo sé, supongo que las palabras no deben sonar a malditas, y debemos reconvertirlas a algo que suene mejor”.